Capitulo 3.
Aquellos días fueron una eternidad para mí y más al notar que mi amado Nick había comenzado a salir con una enfermera que trabajaba en el hospital donde él era director. Fue una sorpresa para mí aquella noche del 14 de debe cuando de la nada llegó al departamento muy emocionado, incluso más que muchos años antes que lo habíamos celebrado como buenos amigos.
Recuerdo las palabras que utilizó para invitarme.
—Ponte guapa que saldremos está noche.
Eso incrementó mis esperanzas a un millón y en toda la tarde había estado emocionada y encantada con la idea de que saldríamos a cenar y quizás formalizar.
Sharon ya se encontraba bien pero había calmado las aguas con Jean y se reconciliaron.
Si, ya es 14 de febrero lo que quiere decir que la boda de Jean y Sharon ya se efectuó.
Fue un día mágico aunque se sentía la ausencia de los familiares de Sharon, quien la había entregado en el altar había sido Nick como favor y muestra de cariño hacia mi mejor amiga. Sharon aquella tarde se había convertido en la novia más hermosa de todas las que antes habían estado deslumbrando a quien la vea. Llevan alrededor de dos meses casados y aunque viva con Jean suele quedarse conmigo en el departamento como muestra de cariño.
—Te ves tan guapa, Vicky.
Es un vestido idéntico al azul que usé aquella fatídica noche en el club con Sharon la única diferencia es que este es de un vibrante color rojo intenso, mi cabello lo había ondulado dándole más elegancia a la ocasión.
A eso de las siete Nick me informa que está en el vestíbulo del departamento que bajé para irnos ya a nuestra cena, a este punto de la noche ya Sharon se había ido con Jean quedando yo de última. Al verlo traía una camisa formal blanca hasta sus codos, su cabello rubio al aire y ese par de ojos al enfocarme puedo jurar que se dilataron tomando una tonalidad más oscura.
—Me dejas sin palabras, Vicky.
Lo tomo del brazo y juntos salimos a dónde está aparcado su coche.
En el trayecto escuchamos nuestras canciones favoritas cantándolas a todo pulmón.
—Recuerdo aquel día cuando te conocí, no quería enamorarme. —. Entonaba la primera estrofa.
—Sentí que mis manos temblaban porque te veías tan hermosa. —. Me sigue Nick con la misma emoción y al cuidado cuando maneja y se atraviesan autos.
—Recuerdo cuando me besaste… sabía que eras tú .—. Lo sentía, nadie nunca podría igualarse a Nicholas.— Y, oh, mis manos temblaron cuando tocaste mi canción favorita.
—No sé porqué pero cada vez que te miro a los ojos veo mil estrellas fugaces. —. Bailaba en mi asiento escuchando su preciosa voz al cantar.
“Y si, te amo
No puedo creer que cada noche estés a mi lado” cantamos al unísono.
—Te prometo que me quedaré aquí hasta mañana y te recogeré cuando te caigas.
—Cuando empiece a llover más fuerte, cuando te cases solo te levantaré y te arreglaré con mi amor. —. Me le quede viendo fijamente sintiendo que de pronto mi corazón da un vuelco.
“Mi único amor” nuevamente cantamos al unísono y al llegar al restaurante creí que acabaría pero Nick me sigue viendo y continúa la otra línea de la canción.
—Dime como le haces, apenas puedo respirar y con una sonrisa sacas lo mejor de mi. —. Él se acerca y lleva sus manos a mi rostro, proporcionándole una suave caricia tierna y casta.— Y todo lo que realmente quiero es darte todo de mi.
—Dime como lo haces, ¿cómo me traes de vuelta a la vida?, me traes de vuelta a la vida y luego haces que mi latido se detenga.
Acercamos nuestros rostros una milésima de segundo y nuestras narices luego de dos meses vuelven a tocarse.
—Estoy volviendo a caer por ti, Vicky.
Mi pulso tiembla y mis manos van directo a su cara.
—Me gustas, Nick, ¿es tan difícil de creer?
—Si, hace nada eras mi protegida y ahora… ahora ya no se que eres para mí. —. Me confiesa por medio de un susurro.
—Ámame, Nick, por favor.
Él lame sus labios nerviosamente y no dice nada.
—Tu abuelo me castrará si llego a tocarte.
—Él deberá entender que te he elegido a ti por encima de cualquier otra persona.
Él aquella noche se disponía a tener una grave batalla mental donde la cordura y un inquebrantable deseo lo dominaba.
Nick había insistido en bajar y cenar y toda desganada accedí con tal de verle y amarle de lejos, podía esperar unos meses más a qué acepte que lo amo y que no es un pecado que él se sienta igual.
Lasaña con dos tipos de queso italiano y una copa de vino para él mientras que me ordenó una gaseosa.
Sus labios dulces se llenan de vino haciendo que un deseo se aloja en mis entrañas creando una fuerte presión.
Sin embargo una voz me sacó de mis pensamientos y no se trata de Nick.
—¿Vicky?
Es Eros quien me había visto desde la otra mesa.
De inmediato le regalé mi mejor sonrisa mientras que Nick parecía incómodo.
—Hey, no esperaba verte.
—He venido a cenar con mi mamá por San Valentín, estás fechas son delicadas para ella.
En el fondo estaba una hermosa mujer madura de cabello rojizos, piel de porcelana y brillantes ojos de colores que no alcancé a notar bien.
—Eso es tan tierno de tu parte.
Recuerdo la tensión de aquel momento y como los ojos de Nick se habían vuelto dagas en contra de Eros quien amablemente quiso saludar.
—Si, te veo en la universidad. —. Y lo había jodido todo al besar mi mejilla muy cerca de la comisura de mis labios.
La tensión se incrementó gravemente y podía ver a Nick bastante enojado e incómodo. No niego que me causa satisfacción verlo enojado y celoso solo de ese modo puedo confirmar que si me quiere, que si siente algo por mi.
—Ya suéltalo, te ahogas solo.
Él balbucea incoherencias antes de dirigirse hacia mi y preguntar:
—¿En la universidad?
—Es pasante en mi universidad y ayuda a mis profesoras.
#3444 en Novela romántica
#1049 en Otros
secretos desamorosos, romance prohibido drama, diferenciadeedad amistad amorprohibido
Editado: 28.05.2026