Entre Tornillos y Secretos

EL SONIDO DEL TALLER

CAPÍTULO 1

El sonido del metal golpeando contra el suelo fue lo primero que Matheo escuchó esa mañana.

Clang.

Abrió los ojos lentamente y miró el techo de madera con pequeñas manchas de humedad. Afuera, el motor de un carro rugía como un animal viejo despertando.

—¡Matheo! ¡Arriba! —gritó su abuelo José desde el taller—. ¡La vida no espera a los dormilones!

Matheo suspiró.

A su lado, Gabir estaba sentado en el suelo. Tenía sus carritos alineados por colores: rojo, azul, amarillo, verde. Siempre en ese orden. Siempre igual.

—Buenos días, campeón —susurró Matheo.

Gabir no contestó, pero movió ligeramente la cabeza cuando el motor volvió a sonar. Ese ruido le gustaba. Lo calmaba.

Matheo se levantó y caminó hacia la ventana. Desde ahí podía ver el taller. Su abuelo estaba debajo de un auto, solo se veían sus botas llenas de grasa.

El taller era pequeño, pero importante. Era el corazón de la casa. El lugar donde el abuelo José decía que “los hombres se hacen trabajando”.

Matheo no sabía si quería hacerse hombre todavía.

En la cocina, Magaly servía avena caliente.

—Come rápido, que llegarás tarde al colegio —dijo con voz suave.

—¿Y el abuelo?

—Molesto.

—¿Por qué?

Magaly dudó un segundo.

—Dice que faltan herramientas.

Matheo frunció el ceño.

—¿Faltan?

—Una llave inglesa y un destornillador nuevo.

Matheo no dijo nada, pero algo le dio un pequeño escalofrío.

Después de desayunar, salió rumbo al colegio. En la esquina estaba Italo.

Apoyado contra un poste. Con los brazos cruzados. Con una mirada que ya no era la misma de antes.

Antes reía por todo.

Ahora casi nunca.

—¿Vienes? —preguntó sin sonreír.

Matheo notó a tres chicos mayores detrás de él. No los conocía bien, pero sabía que no eran precisamente buenos estudiantes.

—¿A dónde? —preguntó.

—A dar una vuelta antes de entrar.

Matheo dudó.

Pensó en su abuelo.

Pensó en las herramientas desaparecidas.

Pensó en Gabir alineando carritos.

Y luego pensó en algo más fuerte: no quería quedarse solo.

—Voy.

Italo sonrió apenas.

Mientras caminaban, uno de los chicos sacó algo del bolsillo.

Era una llave inglesa.

Matheo sintió que el corazón le dio un golpe.

Era igual a la del abuelo.

Pero no dijo nada.

Y ese silencio… fue el inicio de todo.



#441 en Detective
#553 en Thriller
#234 en Misterio

En el texto hay: familia, amistad, misterio y crecimiento

Editado: 06.03.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.