Entre Tornillos y Secretos

EL TALLER DEL FLACO

Capítulo 23 –

El taller del Flaco

El barrio parecía tranquilo esa tarde, pero Pedro sentía que algo no encajaba.

Desde hacía días todos estaban nerviosos.

La policía había pasado por el barrio de manera discreta, el abuelo hablaba poco, y Leo casi no aparecía en la escuela.

Matheo fue el primero en romper el silencio.

—Estoy seguro de algo —dijo en voz baja mientras caminaban por la plaza—. El Flaco tiene un lugar donde guarda todo.

Pedro frunció el ceño.

—¿Todo qué?

Matheo miró alrededor para asegurarse de que nadie escuchara.

—Los documentos.

Pedro sintió un pequeño escalofrío.

Esos documentos habían cambiado todo desde que los encontraron.

—¿Dónde? —preguntó.

Matheo señaló hacia el final de la calle.

—El viejo taller de motos.

Pedro conocía ese lugar. Era un edificio viejo, con una puerta metálica siempre cerrada y ventanas cubiertas de polvo.

—Ese lugar lleva años abandonado —dijo Pedro.

Matheo negó con la cabeza.

—Eso es lo que todos creen.

En ese momento, alguien más apareció detrás de ellos.

Era Leo.

Los dos se quedaron en silencio.

Leo parecía diferente. No sonreía como antes y evitaba mirarlos directamente.

—¿De qué hablan? —preguntó.

Pedro dudó un momento.

—Del taller.

Leo se tensó.

Fue solo un segundo, pero Pedro lo notó.

Era Leo.

Los dos se quedaron en silencio.

Leo parecía diferente. No sonreía como antes y evitaba mirarlos directamente.

—¿De qué hablan? —preguntó.

Pedro dudó un momento.

—Del taller.

Leo se tensó.

Fue solo un segundo, pero Pedro lo notó.

—No deberían meterse ahí —dijo Leo rápidamente.

Matheo levantó una ceja.

—¿Por qué?

Leo tardó en responder.

—Porque… porque ese lugar es peligroso.

Pedro lo observó con atención.

—¿O porque sabes algo?

Leo no respondió. Bajó la mirada y pateó una piedra del suelo.

El silencio se volvió incómodo.

Finalmente, Leo habló.

—Escuchen… hay cosas que es mejor no descubrir.

Matheo cruzó los brazos.

—Demasiado tarde.

Pedro miró nuevamente hacia el viejo taller al final de la calle.

Las ventanas estaban oscuras.

Pero por un momento le pareció ver algo moverse dentro.

Y en ese instante entendió algo importante.

Tal vez ese lugar no estaba abandonado después de todo.

Y si Matheo tenía razón…

Entonces el taller del Flaco podía esconder mucho más que motos viejas.



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En el texto hay: familia, amistad, misterio y crecimiento

Editado: 06.03.2026

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