Capítulo 25
Lo que escondía la caja
Los cuatro corrieron por la calle como si alguien los estuviera persiguiendo.
Tal vez lo estaba.
No se detuvieron hasta llegar a la plaza del barrio.
Allí, bajo una farola que iluminaba débilmente el lugar, finalmente se detuvieron.
Todos estaban respirando agitados.
Valeria se apoyó en un banco.
—Esto… fue… una pésima idea.
Pedro miró hacia la calle por donde habían venido.
—Creo que no nos siguió.
Leo todavía tenía la caja en las manos.
La miraba como si fuera algo peligroso.
Matheo se acercó.
—¿Qué hay ahí dentro?
Leo no respondió.
Pedro habló con calma.
—Si el Flaco quería esconder eso… entonces es importante.
Valeria cruzó los brazos.
—O peligroso.
Leo dudó.
Se notaba que estaba pensando mucho.
Finalmente suspiró.
—Si el Flaco descubre que la tengo… me va a matar.
—No va a pasar eso —dijo Pedro.
—¿Estás seguro?
Matheo miró la caja.
—Ábrela.
Leo levantó la tapa lentamente.
Dentro había papeles viejos, fotografías y un pequeño cuaderno negro.
Matheo tomó una fotografía.
Era antigua.
En ella se veía un grupo de hombres frente a un taller de motos.
Todos estaban sonriendo.
Pero algo llamó su atención.
Uno de los hombres era muy familiar.
Estaba subrayado.
José Ramírez.
El nombre del abuelo.
Matheo cerró el cuaderno lentamente.
—Tenemos que mostrárselo.
Leo tragó saliva.
—¿Están seguros?
Pedro asintió.
—Más que nunca.
Editado: 06.03.2026