Capítulo 29
Cuando el miedo aparece
Esa tarde el taller del abuelo estaba más silencioso de lo normal.
El abuelo José trabajaba arreglando una moto mientras Matheo y Gabir estaban cerca.
Gabir observaba las herramientas con atención.
Siempre le gustaba ver cómo funcionaban las cosas.
—Abuelo —dijo de repente—.
—¿Sí, campeón?
Gabir señaló la calle.
—Ese hombre ya pasó tres veces.
Matheo levantó la cabeza, un hombre caminaba lentamente por la acera.
Mirando el taller luego siguió caminando pero algo no parecía normal.
El abuelo también lo notó dejó la llave inglesa sobre la mesa.
—Matheo —dijo con calma— entra a la casa un momento.
—¿Por qué?
—Solo hazlo.
Matheo sintió un nudo en el estómago, Llamó a Gabir.
—Ven.
Los dos entraron a la casa.
Desde la ventana Matheo vio al abuelo salir del taller.El hombre de la calle se detuvo, Los dos hablaron unos segundos.
Matheo no podía escuchar lo que decían.Pero sí vio algo claro. El hombre mencionó un nombre.
El Flaco. Después de unos minutos el hombre se fue, el abuelo entró a la casa, Magaly lo miró preocupada.
—¿Qué quería?
El abuelo suspiró.
—Un mensaje.
Matheo sintió un escalofrío.
—¿De quién?
El abuelo lo miró directamente.
—Del Flaco.
—¿Qué decía?
El abuelo respondió con voz seria.
—Que esta historia todavía no termina.
Editado: 06.03.2026