Alina...
Durante mucho tiempo creyó que la amistad era una especie de refugio. Lugar donde uno podía dejar las cosas que más quería sin miedo a que desaparecieran. Nunca imaginó que aquella persona a la que llamaba su mejor amiga terminaría siendo también la protagonista de una de las heridas que más le costaría olvidar.
Lo curioso es que nadie vio el momento exacto en que todo cambió.
Mientras Alina seguía creyendo que estaba a salvo entre personas que conocía de memoria, alguien más estaba aprendiendo demasiado bien el camino hacia aquello que ella quería.
Cuando finalmente lo supo, ya no quedaba mucho que preguntar.
...Alina tardó tanto en volver a confiar.
Con el tiempo, sin embargo, empezó a hacerlo.
Muy despacio.
Una conversación nueva por aquí. Una amistad inesperada por allá. Alguna persona que conseguía hacerla reír después de meses en los que había olvidado cómo hacerlo.
Pero parecía existir una extraña ley en su universo:
cada vez que Alina comenzaba a acercarse a alguien, aquella misma sombra aparecía en algún punto del camino.
...De alguna manera, ella siempre terminaba allí...
Como si tuviera un instinto particular para aparecer justo cuando Alina comenzaba a mirar hacia otro lado.
Dos veces pueden ser casualidad.
Pero cuando alguien aparece cada vez que intentas escribir una historia nueva, empiezas a preguntarte si realmente está buscando a las personas…
o si está buscando tu lugar en sus vidas.
quizá aquella chica, quería demostrar que podía ocupar cualquier lugar que Alina dejara libre.
Como si cada nueva persona que llegaba a la vida de Alina fuera una puerta que ella necesitaba abrir primero.
Como si la felicidad de Alina tuviera que pasar antes por sus manos.
Y Alina, que alguna vez había pensado que perder a alguien era lo peor que podía sucederle, comenzó a entender que quizá no se trataba de competir por lugares que deberían haber sido ofrecidos sin necesidad de luchar.
Así que dejó de correr.
Dejó de explicar.
Y esta es la historia de Alina.
Una chica que, después de perder una vez, descubrió que no todos merecen saber hacia dónde está caminando.
Especialmente de aquellos que aparecer justo detrás de ella.