Entre Tú y Yo

Capítulo 6: La última carta

Durante unos segundos, nadie se movió.

Clara seguía de pie junto a la puerta, intentando asimilar lo que acababa de escuchar.

La última carta de Andrés.

Una carta que podía explicar qué había ocurrido realmente.

Una carta que Mateo se había llevado.

—¿Dónde está? —preguntó Daniel.

Su padre negó lentamente con la cabeza.

—No lo sé.

—Pero acabas de decir que Mateo la tenía.

—Hace muchos años.

—Entonces sabes algo.

—Sé lo suficiente para decirte que deberías dejarlo.

Daniel apretó los labios.

—No.

Su padre lo miró fijamente.

—Daniel...

—Toda mi vida me habéis dicho que algunas cosas era mejor no saberlas. Pero ahora resulta que esas cosas también tienen que ver con Clara.

El hombre miró a Clara.

—Precisamente por eso quiero que os alejéis de todo esto.

Clara dio un paso adelante.

—¿Por qué?

—Porque el pasado de nuestras familias no es algo sencillo.

—Eso ya lo hemos entendido.

—No —respondió él—. Todavía no.

Su voz era seria.

—Vosotros estáis descubriendo una historia de amor. Yo recuerdo las consecuencias que tuvo.

Clara bajó la mirada.

—¿Qué pasó realmente?

El hombre respiró profundamente.

—Andrés y tu abuela querían estar juntos. Pero sus familias se opusieron. Había problemas antiguos entre ellas. Mateo aprovechó la situación.

—¿Por qué?

—Porque estaba convencido de que si conseguía separarlos, podría solucionar un problema que llevaba años arrastrando.

Daniel frunció el ceño.

—¿Qué problema?

Su padre guardó silencio.

—Dinero —dijo finalmente.

Clara esperaba algo más.

—¿Solo dinero?

—No.

Se sentó en una silla.

—Había una propiedad familiar. Una casa antigua que había pertenecido a varias generaciones. Después de una disputa, terminó dividida entre las dos familias.

—¿Y qué tiene que ver eso con Andrés y mi abuela? —preguntó Clara.

—Mucho.

El hombre sacó una fotografía de un cajón.

Era una casa grande, rodeada de árboles.

Clara la reconoció.

—Esa casa...

—Pertenecía a tu familia.

Clara tomó la fotografía.

En una esquina aparecían dos personas jóvenes.

Su abuela.

Y Andrés.

—¿Qué hacían allí?

—Se reunían a escondidas.

Daniel miró la fotografía.

—¿Dónde está esa casa?

Su padre tardó unos segundos en responder.

—A las afueras de la ciudad.

Clara sintió que una idea comenzaba a formarse en su cabeza.

—La frase de la carta...

Daniel la miró.

—"La segunda parte de la historia está donde comenzó todo."

Los dos se quedaron callados.

La casa.

Tenían que ir allí.

Al día siguiente, después de las clases, Clara y Daniel tomaron el autobús que los llevaba hacia las afueras.

El viaje fue silencioso.

Cada uno estaba pensando en lo mismo.

¿Qué encontrarían?

Cuando bajaron, tuvieron que caminar varios minutos por un camino rodeado de árboles.

Finalmente apareció la casa.

Era más pequeña de lo que Clara había imaginado.

Las paredes estaban envejecidas y algunas ventanas estaban cubiertas de polvo.

—¿Estás segura? —preguntó Daniel.

—No.

—Perfecto.

Clara sonrió.

—Pero hemos llegado hasta aquí.

La puerta principal estaba cerrada.

Daniel intentó abrirla.

Nada.

Clara observó la fachada.

—Mira.

Había una pequeña ventana lateral entreabierta.

Entraron por allí.

Dentro hacía frío.

Había muebles cubiertos con sábanas y cajas apiladas.

Clara sacó la fotografía.

La comparó con el interior.

—Es aquí.

Daniel miró alrededor.

—¿Qué buscamos?

—La carta.

—Eso ya lo sabía.

—Entonces ayúdame.

Comenzaron a revisar la casa.

Abrieron cajones.

Miraron dentro de cajas.

Buscaron detrás de los cuadros.

Nada.

Después de casi una hora, Daniel se dejó caer en una silla.

—No vamos a encontrar nada.

Clara seguía buscando.

—Tiene que estar aquí.

—¿Por qué?

—Porque mi abuela dijo que aquí comenzó todo.

Daniel observó la habitación.

—Quizá no sea la casa.

—¿Qué quieres decir?

—Quizá sea otro lugar.

Clara negó con la cabeza.

—No.

Miró alrededor.

Entonces recordó algo.

La fotografía mostraba a su abuela y Andrés frente a una chimenea.

—La chimenea.

Se acercaron.

Clara pasó la mano por los ladrillos.

—Aquí hay algo.

Daniel se acercó.

Había una pequeña abertura detrás de uno de los ladrillos.

—¿Puedes sacarlo?

Daniel lo intentó.

El ladrillo se movió.

Dentro había una caja pequeña.

Clara la sacó.

Los dos se miraron.

—No puede ser —susurró Daniel.

Clara abrió la caja.

Dentro había varias cartas.

Y una fotografía.

Pero no era la que esperaban.

Era una fotografía de Clara cuando era pequeña.

Clara se quedó completamente quieta.

—¿Por qué hay una foto mía aquí?

Daniel no respondió.

Debajo de la fotografía había una carta.

Clara reconoció la letra de su abuela.

La abrió.

"Si algún día encuentras esto, significa que ya conoces parte de la historia."

Clara siguió leyendo.

"Pero hay algo que nunca quise que supieras."

El corazón le dio un vuelco.

"Andrés no desapareció por voluntad propia."

Daniel miró a Clara.

—¿Qué significa eso?

Ella continuó.

"La última noche que lo vi, me dijo que alguien lo estaba siguiendo."

Clara dejó de respirar durante un instante.

"Me pidió que no confiara en Mateo."

"Al día siguiente, Andrés se marchó."

"Nunca volvió."

Daniel cerró los ojos.

—Entonces...

—No sabemos qué pasó —dijo Clara.



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En el texto hay: hola!, hola a todos

Editado: 23.08.2026

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