Entre versos y piel

Capítulo 5 – El peligro de lo prohibido

La semana siguiente trajo consigo una normalidad fingida. Gabriel asistío a clases, tomaba notas, entregaba trabajos, saludaba a sus compañeros con una sonrisa fabricada y un nudo permanente en la garganta. Sara llegó con Resaca, un poco tarde y una alegría fingida por sus compañeros. Nada parecía fuera de lugar, excepto por ese fuego secreto que ardía bajo la superficie de su piel.
Con Sara, todo se había vuelto cuidadosamente medido. Ya no intercambiaban miradas en clase. No se mandaban mensajes. No se quedaban después de clase ni cruzaban más palabras de las necesarias. Y sin embargo, cada jueves a las siete, el bar la esperanza se convertía en su refugio. No siempre hablaban. A veces solo se miraban, sentados uno frente al otro, compartiendo silencios cargados de significados que no se atrevían a nombrar.
Aquella noche, sin embargo, algo cambió.
—Hola, hoy no puedo ir al bar—le escribió Sara a las seis y media.—¿Dónde estás? Yo estoy a la vuelta del campus, dime donde pasar por tí.
Gabriel le dijo que pasara cerca del centro comercial en el que trabajaba. Cuando llegó él entró se dio cuenta que era su carro porque se parqueo fuera y no en el estacionamiento. Gabriel entró y Sara estaba ahí, no lo miró cuando entró, y eso le dolia a Gabriel, más porque siempre tenia la forma de tratarlo con frialdad aún después de ser alguien que lo miraba como si no hubiese otro. Sin embargo la frialdad no lo detenia, después de un momento Gabriel la vio tan hermosa, llevaba una chaqueta larga, gafas oscuras, un cabello lacio oscuro suelto que tanto la caracterizaba, y para resaltar más su rostro un labial rojo intenso. Parecía otra mujer. Él sintió algo en el fondo, el mismo sentimiento de cuando la vio en el bar por primera vez no como maestra sino como mujer.
—¿Estás bien? —preguntó Gabriel volteó a verla nuevamente
Sara asintió. —¿Qué haces hoy en la noche?—confesó, en voz baja
—Eeeh... bueno como dijiste que no podias tengo un plan. Saldría con una compañera para ponernos de acuerdo con nuestro trabajo que, por cierto debo entregarte a tí.
—Ah entiendo...― lo miró con decepción― Ésta bien, entonces diviértete, debo irme, tengo que hacer algo, por eso no puedo ir al bar...
Gabriel apretó el puño.
—Pero, ¿por qué la pregunta?―.
Sara sonrió con tristeza.
―Ehh, bueno pensaba en que podrías ir a mi casa, también podíamos ir dar paseo o cualquier otra cosa, tiene que ser después de las 9, obviamente lejos de por aquí, pero debes de hacer ese compromiso.

Por primera vez, Gabriel sintió que Sara no tenia miedo de hacer eso que tanto ambos se impedían, esta vez sintió que algo cambió.
—Está bien, no te preocupes, le puedo decir que lo hagamos mañana, todavía tenemos tiempo—dijo, casi exaltado.
—¿Seguro...?
Hubo un silencio largo entre ellos. Una pausa llena de lo que no se podía decir en voz alta. Luego Gabriel extendió la mano y la apoyó sobre la suya.
―Sí― pasó con suavidad sus dedos sobre la mano de Sara y su mirada hacia ella fue muy cautivadora.
Pero de inmediato Sara la quitó y la puso en el volante.
―Bien, te mandaré un mensaje para pasar por ti.

Esa noche, Gabriel se fue a su departamento, esperando el mensaje de su teléfono. Pasaron horas y Sonó su teléfono a las nueve cuarenta:
"¿Dónde paso a buscarte?"
Apenas Gabriel vio ese mensaje le envío su dirección cuando ella llegó, encontró enseguida el carro porque era el único allí y cuando se montó, Sara evitó verlo, como al principio, pero ella misma buscó refugio en su teléfono fingiendo enviar mensajes para no tener que ver a Gabriel, Pasaron unos minutos y el silencio fue roto por Gabriel.
―¿A dónde tenemos planeado ir?― puso su mirada fija en sus ojos.
―Eh. A dónde quieras... Yo invito―. No pudo evitar verlo y sonreirle.
―¡Perdóname por lo que voy a hacer, pero no puedo resistirme más!― Gabriel puso sus labios sobre los de ella y lentamente bajo su mano en la cintura, Sara tampoco se resistió y devolvió el beso con más intensidad, convirtiendolo en un beso apasionado lleno de un sabor amargo por el secreto voraz que los carcomía vivos.



#3380 en Novela romántica

En el texto hay: drama, amorimposible

Editado: 10.01.2026

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