Entre versos y piel

Capítulo 16 – Lo que duele cuando no se escucha

Dos fines de semana.
Dos días sin verlo de cerca.
Sin escuchar su voz.
Sin mensajes nocturnos que rompieran el orgullo.
Sara se convenció de que estaba bien. Que no necesitaba explicaciones. Que no iba a buscarlo si él tampoco lo hacía.
Mentira.
Cada mañana revisaba su teléfono antes de levantarse.
Nada.
Ese día llegó temprano a la universidad. Más temprano de lo habitual. No por disciplina… sino porque no había dormido bien.
Entró al aula antes que la mayoría.
Y lo vio.
Gabriel estaba en su asiento, con el rostro apoyado en los brazos, iluminado por pequeños rayos de sol que se colaban por la ventana. Se veía tranquilo. Vulnerable. Casi adolescente.
Sara se detuvo.
No debía acercarse.
Pero lo hizo.
Caminó despacio hasta quedar frente a él. Lo observó en silencio. La curva de su cabello cayendo sobre la frente. La respiración leve. Las manos relajadas.
Ella siempre habia creído que él llegó en el momento menos indicado, pensaba que era un error, pero un error de los buenos, de esos en los que agradeces que pase. El error que la hizo sentir diferente en todo el sentido de la palabra.

En ese momento:
Quiso tocarlo.
Quiso decirle que estaba cansada de pelear.
Quiso preguntarle si aún le importaba.
Pero entonces él entreabrió los ojos.
Sus miradas se cruzaron.
Fue apenas un segundo.
Sara sintió ese golpe en el pecho que llevaba una semana evitando. Ese recuerdo constante de lo bien que se sentía cuando él la miraba sin reservas.
Se alejó de inmediato.
No podía quedarse ahí.
Cuando comenzaron a llegar los estudiantes, recuperó su postura profesional. Dio la clase con firmeza, con precisión, como si no hubiera nada personal desordenándole el corazón.
Pero lo sentía.
Sentía su mirada sobre ella.
Y aunque no lo mirara directamente, sabía que él la estaba observando. No con indiferencia. No con rabia. Con algo más difícil de ignorar.
La clase terminó.
Gabriel pasó cerca de su escritorio.
No dijo buenos días.
No dijo nada.
Y eso le dolió más de lo que estaba dispuesta a aceptar.
Ni siquiera eso, pensó.
Durante el resto de la mañana intentó convencerse de que no era importante. Que solo era orgullo herido. Que no estaba perdiendo nada.
Pero cuando lo vio salir del campus más tarde, algo dentro de ella decidió actuar antes que el pensamiento.
Habla con él. Termina esto. No seas absurda.
Salió detrás.
Corrió en tacones por el pasillo exterior, sintiendo la torpeza elegante que tanto odiaba. Lo vio a lo lejos.
Estaba a punto de llamarlo cuando una voz femenina lo interrumpió.
—¡Carooo!
Sara frenó.
Una mujer apareció frente a él. Alta, estilizada, vestida con una naturalidad costosa. Lo abrazó sin dudar. Gabriel respondió al abrazo. Y luego…
Un beso en la frente.
Sara sintió algo romperse.
No escuchaba bien. Estaba demasiado lejos. Solo veía gestos.
La mujer sacó unas llaves.
Gabriel pareció sorprendido.
Ella señaló hacia un carro estacionado. Él miró el auto. Luego volvió a mirarla.
Sara no oyó las palabras.
Pero su mente completó el guion.
Claro.
Claro que sí.
El niño mujeriego.
El hijo rebelde sin apoyo.
El chico incomprendido.
El carro que brillaba bajo el sol como una confirmación cruel.
Todo lo que ella había querido creer que era exageración, todo lo que había intentado justificar… estaba ahí, frente a sus ojos.
La ex.
El dinero.
El pasado que nunca fue tan pasado.
Sintió ira.
Sintió decepción.
Sintió una punzada de humillación por haber dudado de sí misma.
¿Qué esperabas, Sara?
¿Que fueras la excepción?
Se dio media vuelta antes de que él pudiera verla.
Caminó con firmeza. No lloró. No tembló.
Pero cada paso llevaba consigo una conclusión equivocada que, para ella, parecía absolutamente real.
Esos días de silencio no había sido distancia.
Había sido una advertencia.
Y ahora, en su mente, todo estaba confirmado.



#7513 en Novela romántica

En el texto hay: drama, amorimposible

Editado: 27.03.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.