CAPÍTULO 3. (PARTE 2). Demasiado cerca para ser casualidad.
AUREN: Esa noche, la reunión familiar se convirtió en otra cosa. Un aviso. Un inicio. Un error. Los adultos hablaban de alianzas, rutas, negocios, seguridad. Palabras grandes. Vacías. Auren solo escuchaba una: Juntos. Jasen estaba al otro lado de la mesa. Mirándolo. Como si también odiara la palabra. —Esto es una locura —murmuró Jasen. Auren no lo miró. —Estamos de acuerdo en algo. —Apúntalo. —No. —Qué pena. El padre de Auren golpeó la mesa. —Basta. Silencio. —A partir de mañana comenzará vuestra formación conjunta. Jasen levantó la mano. —Pregunta. —No. —Era rápida. —No. —Injusto. —Correcto. Auren cerró los ojos un segundo. Solo uno. Pero suficiente. Porque lo peor no era la decisión. Era lo que venía después. Tiempo. Femasiado tiempo. Con Jasen Vlasov.
JASEN: Cuando salieron de la reunión, Jasen caminó al lado de Auren. Sin hablar. Eso ya era raro. —Esto es culpa tuya —dijo Auren de repente. —¿Cómo? —Seguro que hiciste algo. —¿Yo? —Sí. Jasen se rió. De verdad. —Auren, si pudiera controlar a mis padres, estaría en Hawai ahora mismo. —No te imagino en Hawai. —Yo tampoco. Silencio. Caminaron. La mansión se sentía más fría esa noche. O quizá eran ellos. —Esto va a ser un desastre —dijo Jasen. —Sí. —Nos vamos a matar. —Probablemente. —¿Te preocupa? Auren lo miró. Solo un segundo. —No. Mentira. Jasen lo sabía, pero no dijo nada. Porque por primera vez, no era divertido. Era real.
La biblioteca en Booknet es una lista útil de libros, donde puede:
guardar sus libros favoritos
ver fácilmente las actualizaciones de todos los libros de la biblioteca
estar al tanto de las nuevas reseñas en los libros
Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.