La reunión llevaba dos horas. Lo cual para un niño era equivalente a una eternidad. Jasen estaba aburrido. Muchísimo. Tanto que había empezado a contar las lámparas del techo. Luego las ventanas. Luego los cuadros. Luego las personas. Y después había vuelto a empezar. Porque no tenía nada mejor que hacer. Fue entonces cuando desapareció el documento. Nadie supo exactamente cuándo. Solo que estaba allí. Y luego no. Y de repente todos estaban enfadados. Los adultos hablaban demasiado alto. Los guardaespaldas iban de un lado a otro. Y alguien hizo una pregunta. —¿Quién estuvo aquí? Silencio. Después varias miradas se dirigieron hacia Jasen. Porque, efectivamente, él había estado allí. —Yo. —Respondió. Error. Grave error. Porque inmediatamente empezaron las sospechas. —¿Tocaste la mesa? —Sí. —¿Cogiste algo? —No. —¿Estás seguro? —Sí. Pero nadie parecía creerle. Jasen empezó a ponerse nervioso. Porque no entendía qué estaba pasando. Y porque los adultos daban mucho más miedo cuando estaban enfadados. —Lo perdió él. —Dijo alguien. —Probablemente. —Dijo otro. —No fui yo. —Repitió Jasen. Pero esta vez sonó menos convencido. Porque cuando suficientes personas dudaban de ti... Era fácil empezar a dudar de ti mismo. Entonces una voz habló. Fría. Tranquila. Firme. —No fue él. Todos giraron la cabeza. Auren estaba de pie junto a la puerta. Con los brazos cruzados. Mirándolos. —¿Cómo lo sabes? —Preguntó un hombre. —Porque estaba conmigo. —Mintió Auren. Sin pestañear. Sin vacilar. Sin apartar la mirada. Y por alguna razón... Fue suficiente para que Jasen dejara de sentirse solo.
La biblioteca en Booknet es una lista útil de libros, donde puede:
guardar sus libros favoritos
ver fácilmente las actualizaciones de todos los libros de la biblioteca
estar al tanto de las nuevas reseñas en los libros
Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.