Lluvia.
Jasen desapareció durante horas.
Todo el mundo gritaba su nombre.
Pero nadie lo encontraba.
Excepto Auren.
Que caminaba solo.
Sin ayuda.
Sin miedo visible.
Hasta que lo encontró.
Detrás de una estructura vieja.
Empapado.
Tirado en el suelo.
—Eres idiota —dijo Auren.
Jasen se rió.
Pero estaba temblando.
—Te has asustado —dijo Jasen.
—No.
Pausa.
—Sí —admitió Auren.
Silencio.
Y Jasen lo entendió.
Por primera vez.
No era que Auren no sintiera cosas.
Era que no quería perderlas.
PRESENTEJASEN:—No confío en ella —dijo Jasen.
Auren no respondió.
Pero tampoco la defendió.
Y eso fue suficiente.
AUREN:Algo no encajaba.
Y esta vez…
No era solo el enemigo.
Era alguien dentro.
Un coche.
Otra vez.
Observándolos.
Pero esta vez no era el mismo hombre.
Era alguien nuevo.
Y estaba sonriendo.
Como si esto… Solo estuviera empezando.