AUREN:
Auren se dio cuenta de algo aquella mañana.
Las cosas no explotan siempre.
A veces se desajustan poco a poco.
Un centímetro. Luego otro.
Hasta que un día todo deja de encajar.
Y ya es tarde.
Valeria estaba desayunando con ellos.
Otra vez.
Como si siempre hubiera pertenecido a esa mesa.
—No sabéis lo que pasó ayer —dijo ella con una sonrisa ligera.
Jasen levantó la vista.
Auren no.
—Ilumínanos —murmuró Jasen.
Valeria rió.
Demasiado natural. Demasiado cómoda.
—Unos chicos del otro grupo están hablando de una fiesta este fin de semana.
—¿Y? —dijo Auren sin mirarla.
—Y que vais a ir.
Silencio.
Jasen levantó una ceja.
—No.
—Sí.
—No.
—Sí.
Auren por fin la miró.
—No decides tú.
Valeria sonrió.
—No, pero puedo ayudaros a decidir mejor.
JASEN:
Jasen no sabía cuándo Valeria había empezado a ser parte de todo.
Primero era “la chica de la gala”.
Luego “la hija de los Ferran”.
Y ahora era alguien que aparecía en todas las conversaciones importantes como si fuera normal.
Eso le molestaba.
No sabía por qué.
O sí.
Pero no quería pensarlo demasiado.
—No me fío —murmuró Jasen cuando Valeria se levantó.
Auren lo miró.
—Nunca te fías de nadie.
—Sí.
—Eso no es nuevo.
—Pero ella es diferente.
Auren arqueó una ceja.
—Explícate.
Jasen dudó.
—No puedo.
—Entonces no lo digas.
AUREN:
Valeria se despidió de ambos como si nada.
Como si no acabara de empujar una pieza en un tablero invisible.
Cuando se fue, el aire cambió.
Menos ruido. Menos sonrisa. Menos todo.
—Está moviendo cosas —dijo Auren.
—Ya lo sé.
—No me refiero a socialmente.
Jasen lo miró.
Ahora sí serio.
—¿Entonces?
—Nos está separando.
Silencio.
JASEN:
—¿Por qué haría eso?
Auren no respondió inmediatamente.
Porque la respuesta no era agradable.
—Porque puede.
Jasen apretó los dedos sobre la mesa.
—No me gusta.
—A mí tampoco.
—Eso es nuevo.
Auren lo miró un segundo.
—No lo es.
AUREN:
El instituto ya no era seguro.
No lo había sido desde el principio.
Pero ahora era diferente.
Ahora había alguien dentro.
Alguien que sonreía demasiado. Alguien que hablaba demasiado. Alguien que sabía exactamente qué decir. Y cuándo decirlo.
JASEN:
Esa tarde, Valeria lo interceptó sola.
Pasillo vacío.
Demasiado perfecto.
—Jasen.
Él se giró.
—Hola.
—¿Podemos hablar?
—Ya lo estás haciendo.
Ella rió.
Se acercó un poco más.
—Eres difícil de leer.
—Me lo dicen mucho.
—Pero contigo es diferente.
Jasen suspiró.
—Si esto va a ser una conversación rara, prefiero no tenerla.
—No es rara.
Pausa.
—Solo… honesta.
AUREN:
Auren los vio desde el final del pasillo.
No quería.
Pero lo hizo.
Valeria estaba demasiado cerca.
Jasen no retrocedía.
Pero tampoco avanzaba.
Y eso era lo peor.
Porque Jasen normalmente siempre se movía.
JASEN:
—Me gustas —dijo Valeria de repente.
Silencio.
Jasen parpadeó.
Una vez. Dos.
—No.
—No es una pregunta.
—Lo sé.
—Entonces…
—No.
Ella no se movió.
—Ni siquiera un poco?
Jasen suspiró.
—No.
Y por primera vez…
Valeria no sonrió.
Solo lo miró.
Como si estuviera calculando algo.
AUREN:
Auren sintió algo extraño.
No alivio. No exactamente.
Más bien… incomodidad.
Porque esperaba que esa conversación le importara menos.
Y no fue así.
JASEN:
Cuando Valeria se fue, Jasen se quedó quieto.
No sabía por qué.
Pero algo no encajaba.
—Lo ha intentado —dijo una voz detrás.
Auren.
Jasen no se giró.
—Sí.
—Y no ha funcionado.
—No.
Pausa.
—Eso es bueno.
—Sí.
AUREN:
Pero no lo era.
Porque ahora sabían algo.
Valeria no estaba jugando solo socialmente.
Estaba midiendo.
Moviendo.
Separando.
JASEN:
Esa noche todo cambió.
Mensaje de los padres: Reunión. Ahora.
AUREN:
La sala estaba más fría de lo normal.
Viktor no perdió tiempo.
—Hay actividad.
Aleksandre asintió.
—Movimientos internos.
Sofía cruzó los brazos.
—Y externos.
Silencio.
JASEN:
—¿Qué significa eso exactamente? —preguntó.
—Que alguien está intentando dividirnos —respondió Viktor.
Auren miró a Jasen.
Jasen lo miró a él.
Y ambos pensaron lo mismo.
Valeria.
AUREN:
—No podemos seguir así —dijo Auren.
—¿Así cómo?
—Sin saber quién mueve esto.
JASEN:
—Entonces lo averiguamos.
—Juntos.
Silencio.
Esta vez no hubo discusión.
AUREN:
Porque por primera vez…
Separarse no era una opción.
JASEN:
Y eso era exactamente lo que el enemigo quería evitar.