AUREN:
La casa estaba demasiado silenciosa para lo que había pasado durante el día.
Eso era lo peor.
Las guerras reales no siempre hacían ruido. A veces solo dejaban aire raro.
Y miradas que nadie terminaba de explicar.
Auren salió de su habitación a las 02:17.
No sabía por qué. O sí. Pero no lo admitía.
El pasillo estaba oscuro.
Solo la luz tenue del exterior entraba por las ventanas.
Caminó sin hacer ruido. Como siempre.
JASEN:Jasen ya estaba allí.
En el balcón. Apoyado en la barandilla.
Mirando la ciudad.
Como si no hubiera pasado nada. Como si todo fuera normal.
—Eres muy predecible —dijo sin girarse.
Auren no respondió al instante.
Se apoyó a su lado.
—Tú estás despierto a las dos de la mañana.
—Yo tengo razones.
—Yo también.
—Mentira.
Silencio.
AUREN:El viento era frío. Demasiado frío para junio. O quizá era solo la sensación.
—Hoy ha sido raro —dijo Jasen.
—Todos los días son raros contigo.
Jasen sonrió.
Pero no miró a Auren.
—No respondiste cuando te llamé.
Auren lo miró de reojo.
—Sí respondí.
—Tardaste.
—Estaba ocupado.
—¿Con qué?
Silencio.
JASEN:Jasen giró la cabeza.
—Con nada importante.
Auren no le creyó.
Pero no insistió.
Porque había cosas que no necesitaban explicación inmediata.
AUREN:El silencio duró un rato.
No incómodo.No cómodo.
Simplemente… suyo.
—Hoy Valeria se pasó —murmuró Jasen.
Auren no reaccionó. Solo escuchó.
—Intentó controlarte.
—No lo consiguió.
—Pero lo intentó.
Silencio.
JASEN:Jasen soltó una pequeña risa.
Sin humor.
—Me sigue pareciendo raro.
—¿Qué?
—Que sepa tantas cosas.
Auren lo miró.
—No sabe tanto como cree.
Jasen lo observó.
—Eso no suena muy convincente.
—Lo es.
Silencio.
AUREN:Jasen se apoyó mejor en la barandilla.
—Te odio.
Auren no reaccionó.
—Lo sé.
Jasen giró la cabeza.
—No, no lo sabes.
Auren lo miró ahora directamente.
—Lo dices mucho.
Silencio.
—Porque es verdad.
—No lo es.
—Sí.
—No.
—Sí.
Silencio.
Auren suspiró.
—¿Por qué me odias tanto?
La pregunta quedó suspendida.
Jasen no respondió de inmediato.
Y eso ya era extraño.
JASEN:—No lo sé.
Auren lo miró.
—Eso no es una respuesta.
—Es la única que tengo.
Silencio.
AUREN:El viento movió el pelo de Jasen.
Parecía más calmado de lo habitual.
—Entonces deja de decirlo —dijo Auren.
Jasen soltó una risa breve.
—No puedo.
—¿Por qué?
Silencio.
JASEN:—Porque si no lo digo… parece que me importas.
Silencio.
Eso fue distinto.
No incómodo. No ligero.
Distinto.
AUREN:Auren no respondió enseguida.
Solo lo miró.
—Eso no tiene sentido.
—Lo sé.
Silencio.
JASEN:Jasen bajó la mirada.
—Pero funciona.
AUREN:Auren apoyó los codos en la barandilla.
—Eres raro.
—Tú eres peor.
—No es verdad.
—Sí lo es.
Silencio.
JASEN:Jasen lo miró de reojo.
—Te odio.
Auren suspiró.
—Lo sé.
Pero esta vez…
No sonó igual.