La casa no tardó en volverse un laberinto.
No porque cambiara físicamente.
Sino porque ahora cada pasillo tenía una intención.
Cada puerta una decisión.
Y cada bloqueo, una separación.
Jasen lo supo en el momento en que intentó girar por el pasillo central y una compuerta descendió frente a él.
Metálica. Rápida. Definitiva.
—Genial —murmuró.
Golpeó el panel. Nada.
El sistema no respondía. No era un fallo. Era un cierre.
JASEN:
—Esto no está bien —dijo en voz baja.
La casa había dejado de ser casa.
Ahora era una estructura cerrada.
Segmentada. Separada.
Dio media vuelta.
Otro pasillo. Bloqueado.
Otro. También.
—Vale… perfecto… —susurró con ironía.
Pero la ironía no duró mucho.
Porque entonces lo oyó.
Pasos. Demasiado rápidos. Demasiado organizados.
AUREN:
Auren ya lo había entendido.
El sistema no estaba aislando a todos por igual.
Estaba separando objetivos.
Dirigiendo movimientos.
Forzando rutas.
Y en algún punto de ese patrón…
Jasen estaba siendo empujado hacia una zona cerrada.
—No —murmuró Auren.
Y empezó a correr.
JASEN:
El pasillo terminó.
Literalmente.
Una compuerta descendió delante de él.
Y esta vez no tuvo tiempo de retroceder.
El suelo cambió ligeramente.
Un panel cedió.
Jasen cayó medio metro.
No fue mucho.
Pero fue suficiente.
El golpe fue seco.
La pierna derecha absorbió mal el impacto.
Y el dolor llegó tarde.
—Mierda… —jadeó.
Intentó levantarse. No pudo.
AUREN:
Auren escuchó el sonido.
Un golpe.
Luego un silencio demasiado rápido.
Y después… interferencia en el sistema.
—Jasen —dijo en voz baja.
Y cambió de dirección.
JASEN:
La pierna dolía.
No era ruptura completa.
Pero sí algo profundo.
Músculo.
O ligamento.
No podía apoyarla bien.
—Esto es ridículo… —murmuró.
Intentó levantarse otra vez. Falló.
Y entonces las luces cambiaron. Rojo.
AUREN:
—Lo han atrapado —dijo Auren.
Sin emoción.
Pero más rápido. Corrió.
JASEN:
El sistema había marcado su posición.
No para rescatarlo. Para contenerlo.
Las compuertas comenzaron a cerrarse alrededor del área.
—Vale… no, no, no… —susurró.
Intentó arrastrarse. Poco.
Dolor. Demasiado.
AUREN:
Auren llegó al borde del sector bloqueado.
Y lo vio.
Jasen en el suelo.
Intentando levantarse.
Compuertas bajando alrededor.
—¡JASEN!
JASEN:
Levantó la cabeza.
—Estoy bien… creo…
Claramente no estaba bien.
AUREN:
Auren no dudó.
Golpeó el panel de control. Nada.
Otra vez. Nada.
Y entonces escuchó voces.
Viktor apareció por el otro lado del sistema.
—Aparta.
Auren no preguntó.
Se movió.
El panel central se abrió.
Acceso manual.
Sofía y Aleksandre llegaron al otro lado del sistema de cierre.
—Esto no estaba previsto —dijo Sofía.
—No hay tiempo —respondió Aleksandre.
JASEN:
—¿AUREN? —llamó desde el suelo.
AUREN:
—Estoy aquí.
Las compuertas comenzaron a levantarse manualmente.
Una a una.
Forzadas.
El sistema resistía.
Pero no lo suficiente.
JASEN:
Auren llegó a él.
Se agachó sin dudar.
—Te has caído en el peor momento posible —dijo.
—No he elegido el momento —respondió Jasen con una sonrisa débil.
Auren miró su pierna.
—Está mal.
—Lo he notado.
AUREN:
No esperó.
Le ayudó a incorporarse.
Jasen apoyó parte del peso en él.
—No me dejes caer —murmuró.
—No lo haré.
Las compuertas terminaron de abrirse.
El sistema se reinició parcialmente.
Y el bloqueo interno colapsó.
Pero en una pantalla oculta… Valeria observaba.
Sin expresión.
Solo anotando.
“Respuesta más rápida de lo previsto.”
Y añadió:
“Interesante.”