Entre Vetrov y Vlasov.

CAPÍTULO 21. La reunión que lo rompió todo.

La sala de reuniones no tenía el mismo aire que antes.
Ya no era un lugar de decisiones. Era un lugar de acusaciones contenidas. De miradas que no terminaban de sostenerse. De silencios demasiado largos.
Auren entró primero.
Jasen detrás.
Y Valeria… Valeria ya estaba allí.
Sentada.
Perfectamente tranquila. Demasiado tranquila.
AUREN:
Auren lo notó al instante.
No era la misma calma de siempre.
Era… control. Demasiado control.
—Nos habéis hecho venir sin explicación.
Aleksandre no respondió.
Sofía tampoco.
Elena miraba algo en su tablet.
Jasen cruzó los brazos.
—Esto empieza a ser costumbre.
Silencio.
JASEN:
Valeria levantó la mirada. Y sonrió.
Pero esta vez no era ligera. Era calculada.
—No es una reunión normal —dijo ella.
Auren la miró.
—Eso ya lo sabemos.
AUREN:
El ambiente cambió cuando Viktor dejó un dispositivo sobre la mesa.
Pequeño. Negro. Conector dañado.
—Esto fue encontrado en el sistema de seguridad —dijo.
Silencio inmediato.
Jasen frunció el ceño.
—Eso es un transmisor.
—No cualquiera —añadió Elena.
JASEN:
—¿Dónde estaba? —preguntó.
Aleksandre respondió sin emoción.
—En el ala de control secundaria.
Silencio.
AUREN:
Auren no miró el dispositivo.
Miró a Valeria.
Y ella no apartó la mirada.
JASEN:
—Vale… —murmuró Jasen— esto es interesante.
—No es interesante —dijo Auren.
—Es grave —corrigió Elena.
AUREN:
Viktor habló.
—El sistema registró movimiento externo en la red de cámaras.
Pausa.
—Alguien las estuvo viendo.
Silencio.
JASEN:
Jasen sintió algo incómodo.
No miedo. No sorpresa.
Conexión.
—¿Quién? —preguntó.
Aleksandre miró directamente a Valeria.
SILENCIO
Demasiado largo. Demasiado claro.
AUREN:
Valeria no se movió. No negó. No explicó.
Solo respiró lento.
JASEN:
—No… —murmuró Jasen— no puede ser.
Elena activó la pantalla principal.
Imágenes.
Registros.
Accesos.
Y entonces apareció.
Una figura. Escondida.
En la sala de control. Observando las cámaras.
Valeria.
AUREN:
El silencio explotó.
No inmediatamente en palabras.
En tensión.
JASEN:
—¿Estabas… mirando todo esto? —preguntó Jasen lentamente.
Valeria no respondió al instante.
—Sí —dijo finalmente.
Silencio.
AUREN:
Auren dio un paso adelante.
—¿Por qué?
Valeria lo miró.
—Porque podía.
JASEN:
Jasen soltó una risa sin humor.
—Eso no es una respuesta.
—Es la única necesaria —respondió ella.
AUREN:
Elena se levantó.
—Has intervenido en el sistema de seguridad de dos familias.
Silencio.
Valeria no negó.
JASEN:
—No solo eso —dijo Jasen— has estado manipulando movimientos dentro de la casa.
Silencio otra vez.
AUREN:
Auren la miró directamente.
—¿Qué estabas intentando hacer?
Valeria tardó.
Demasiado.
—Acelerar algo inevitable.
JASEN:
—¿Qué cosa?
Valeria sonrió.
—Esto.
SILENCIO
El ambiente se rompió.
Ahora sí.
AUREN:
Viktor dio un golpe en la mesa.
—Esto es sabotaje.
Aleksandre se levantó.
—No solo eso.
Sofía habló por primera vez.
—Es manipulación interna.
JASEN:
Jasen miró a Valeria.
—Estás jugando con guerra real.
Ella lo miró de vuelta.
—Siempre lo estuvo.
AUREN:
Auren dio otro paso.
—Te has pasado.
Valeria lo miró.
Por primera vez… sin sonrisa.
—No —dijo ella.
JASEN:
—Sí —dijo Jasen.
Silencio.
Las pantallas mostraban todo.
Los accesos.
Los movimientos.
Las pruebas.
Y la casa ya no era estable.
Era un campo dividido.
Valeria se levantó lentamente.
—Ahora todo es más rápido —dijo.
Y salió de la sala.
Sin correr. Sin miedo.
En el pasillo.
Auren y Jasen la siguieron con la mirada.
Y por primera vez… no sabían si el peligro era ella.
O lo que había empezado.




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