Entre Vetrov y Vlasov.

CAPÍTULO 30. Os he encontrado.

El apagón no duró mucho.
Pero dejó algo peor que la oscuridad.
Dudas.
JASEN:
—Esto no ha sido casual —dijo Jasen.
Auren no respondió de inmediato.
Estaba revisando la caja de suministros otra vez.
Una por una.
Como si buscara algo que no sabía que existía.
—Ya lo sé.
AUREN:
Había cables.
Baterías.
Linternas.
Comida.
Demasiado organizado.
Demasiado perfecto.
Y entonces lo vio.
Un sobre.
Sin nombre.
Sin marca.
Solo una frase escrita a mano.
JASEN:
—¿Qué es eso?
Auren no respondió.
Lo abrió.
AUREN:
Dentro había una hoja.
Papel fino.
Frío.
Y una sola frase.
“Os he encontrado.”
Silencio.
JASEN:
—No es gracioso.
—No estoy bromeando.
Jasen se acercó.
Leyó.
Se quedó quieto.
—Vale…
Pausa.
—Esto sí es malo.
AUREN:
Auren dobló el papel lentamente.
Demasiado lentamente.
—Valeria.
No era una pregunta.
Era una certeza.
JASEN:
—Nos ha estado mirando.
—Sí.
—¿Desde cuándo?
Silencio.
Ninguno quería responder eso.
AUREN:
Porque la respuesta cambiaba todo.
JASEN:
—Esto no es solo manipulación.
—Nunca lo fue.
AUREN:
Auren miró hacia la ventana.
La ciudad seguía ahí.
Normal.
Como si no estuviera pasando nada.
—Nos están cazando.
JASEN:
Silencio.
—Entonces no nos quedamos.
AUREN:
Auren giró la cabeza.
—¿Qué?
JASEN:
—Nos vamos.
—No tenemos órdenes.
—No tenemos noticias tampoco.
Silencio.
AUREN:
Eso dolía más de lo que debería.
Porque era verdad.
JASEN:
—Si nos quedamos, nos encuentran.
—Ya nos han encontrado.
Jasen no respondió.
Porque eso también era verdad.
Cuando recogieron lo esencial… no hablaron mucho.
No hacía falta.
Porque ambos entendían lo mismo sin decirlo.
Esto ya no era protección.
Era huida.
Y huir no era lo que se suponía que hacían.
Pero aún así… salieron.
Juntos.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.