El ruido de los helicópteros llegó antes que la ayuda.
JASEN:Jasen apenas los oyó al principio.
El costado le dolía demasiado como para pensar en otra cosa.
Cada respiración era más pesada que la anterior.
Y el barro seguía pegado a su ropa como si no quisiera soltarlo.
AUREN:—Ya vienen.
La voz de Auren le llegó cerca.
Demasiado cerca.
JASEN:—No te suena muy convencido.
—No lo estoy.
Las luces lo inundaron todo.
Helicópteros.
Coches.
Hombres armados.
Y luego… ellos.
JASEN:Reconoció las figuras incluso antes de ver sus caras.
Sofía.
Elena.
Viktor.
Aleksandre.
Sus padres.
—Genial… ahora sí estamos en problemas.
AUREN:—Cállate.
Pero su voz no era dura.
Era… aliviada.
El helicóptero aterrizó entre barro y lluvia.
El viento levantó todo.
Y en segundos estaban rodeados.
—¡JASEN! —Gritó Elena.
—¡AUREN! —Gritó Sofía.
JASEN:Sintió cómo lo levantaban.
El dolor explotó en el costado.
—¡Mierda…!
—Resiste. —Dijo Viktor.
Solo eso.
Sin emoción.
Pero estaba ahí.
Luego llegaron al hospital.
Luces blancas. Demasiado blancas. Demasiado limpias. Demasiado lejos del almacén.
JASEN:Despertó a medias.
Luego volvió a perderse.
Voces.
Ruidos.
Monitores.
—Herida en el costado. —Dijo un médico.
—No es mortal. —Dijo otro.
—Pero necesita reposo. —Dijo el primero.
JASEN:—Eso suena aburrido…
AUREN:—Te vas a callar.
JASEN:Giró la cabeza.
Auren estaba allí.
Sentado cerca.
Sin moverse.
—No te has ido.
AUREN:—No.
Silencio.Esta vez no fue incómodo. Fue raro. Demasiado tranquilo.
Sin pensarlo mucho… Auren tomó su mano.
Simple. Directo.
Como si fuera lo más normal del mundo.
JASEN:Se quedó quieto.
No lo soltó.
—Esto no es muy de ti.
AUREN:—No hables.
Horas después ya era de noche, o de madrugada.
El tiempo había dejado de importar.
—Os vais a quedar en una casa segura. —Dijo Sofía.
—No podéis volver al departamento. —Dijo Elena.
JASEN:—¿Otra casa?
—Sí.
—Me encanta mudarme sin permiso.
AUREN:No respondió.
Solo lo miró.
La casa era pequeña.
Demasiado silenciosa. Demasiado limpia.
JASEN:Se dejó caer en el sofá.
El costado seguía doliendo. Pero menos.
AUREN:Lo observó unos segundos.
Luego se sentó cerca.
No demasiado. Pero lo suficiente.
JASEN:—No me mires así.
AUREN:—¿Así cómo?
JASEN:—Como si estuvieras vigilándome.
AUREN:—Lo estoy.
Silencio.Pero esta vez… no molestaba tanto.
Jasen cerró los ojos un momento.
La casa estaba en silencio.
La lluvia seguía fuera.
Pero ya no les alcanzaba.
Y por primera vez en mucho tiempo… el silencio no era peligroso, solo temporal.