Entre Vetrov y Vlasov.

CAPÍTULO 37. Se fue.

La puerta se abrió sin aviso.

JASEN:

Jasen se incorporó un poco.

El costado seguía molesto.

Pero ya no era lo principal.

Porque la atmósfera había cambiado otra vez.

Sofía entró primero.

Detrás, Elena y Aleksandre.

Y Viktor.

Demasiados adultos para una sola habitación.

—Tenemos noticias. —Dijo Sofía.

Su tono no era alarmante.

Pero tampoco era tranquilo.

AUREN:

Auren no se movió.

Solo los observó.

JASEN:

—Si vais a decir que tenemos que mudarnos otra vez, me niego.

—No es eso. —Dijo Elena.

Silencio.

—Valeria ha desaparecido. —Dijo Aleksandre.

Silencio.

El aire se detuvo.

Literalmente.

JASEN:

—¿Desaparecido como “no sabemos dónde está”?

—Desaparecido como “no está donde debería estar”.

AUREN:

Auren apretó la mandíbula.

—Eso no es una respuesta.

—Es la única que tenemos. —Dijo Viktor.

JASEN:

—Genial.

—Nos atacan, casi nos matan, y ahora simplemente desaparece.

—Qué eficiente.

—No es tan simple. —Dijo Sofía.

—Nunca lo es.

—No hay señales de movimiento reciente. —Dijo Elena.

—Ni comunicaciones.

—Ni rastros claros.

AUREN:

—Eso no es normal.

—Por eso estamos preocupados. —Dijo Aleksandre.

JASEN:

Jasen miró a Auren.

Por primera vez desde el almacén… no había sarcasmo.

Solo comprensión.

—Esto no se siente como una retirada.

AUREN:

—Se siente como preparación.

Silencio.

Los adultos se miraron entre ellos.

Eso era confirmación.

—Podría estar reorganizando. —Dijo Viktor.

—O esperando.

—O algo peor. —Dijo Sofía.

JASEN:

—Siempre hay algo peor.

AUREN:

Auren se levantó.

Levemente.

—¿Y ahora qué?

—Ahora vosotros no os movéis. —Dijo Elena.

JASEN:

—Eso no suena a plan.

—Es una orden. —Dijo Aleksandre.

—Y una protección. —Dijo Viktor.

—Qué bonito.

—Esto no ha terminado. —Dijo Sofía.

AUREN:

Auren miró hacia la ventana.

La luz era normal. Demasiado normal.

—Lo sabemos.

Los padres se quedaron unos segundos más.

Luego se fueron.

Y la casa volvió a quedarse en silencio.

JASEN:

—Se fue.

AUREN:

—Sí.

JASEN:

—Eso no me gusta.

AUREN:

—A mí tampoco.

Y por primera vez en mucho tiempo… la ausencia de Valeria no se sentía como victoria.

Se sentía como inicio.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.