La puerta se abrió sin aviso.
JASEN:Jasen se incorporó un poco.
El costado seguía molesto.
Pero ya no era lo principal.
Porque la atmósfera había cambiado otra vez.
Sofía entró primero.
Detrás, Elena y Aleksandre.
Y Viktor.
Demasiados adultos para una sola habitación.
—Tenemos noticias. —Dijo Sofía.
Su tono no era alarmante.
Pero tampoco era tranquilo.
AUREN:Auren no se movió.
Solo los observó.
JASEN:—Si vais a decir que tenemos que mudarnos otra vez, me niego.
—No es eso. —Dijo Elena.
Silencio.
—Valeria ha desaparecido. —Dijo Aleksandre.
Silencio.
El aire se detuvo.
Literalmente.
JASEN:—¿Desaparecido como “no sabemos dónde está”?
—Desaparecido como “no está donde debería estar”.
AUREN:Auren apretó la mandíbula.
—Eso no es una respuesta.
—Es la única que tenemos. —Dijo Viktor.
JASEN:—Genial.
—Nos atacan, casi nos matan, y ahora simplemente desaparece.
—Qué eficiente.
—No es tan simple. —Dijo Sofía.
—Nunca lo es.
—No hay señales de movimiento reciente. —Dijo Elena.
—Ni comunicaciones.
—Ni rastros claros.
AUREN:—Eso no es normal.
—Por eso estamos preocupados. —Dijo Aleksandre.
JASEN:Jasen miró a Auren.
Por primera vez desde el almacén… no había sarcasmo.
Solo comprensión.
—Esto no se siente como una retirada.
AUREN:—Se siente como preparación.
Silencio.
Los adultos se miraron entre ellos.
Eso era confirmación.
—Podría estar reorganizando. —Dijo Viktor.
—O esperando.
—O algo peor. —Dijo Sofía.
JASEN:—Siempre hay algo peor.
AUREN:Auren se levantó.
Levemente.
—¿Y ahora qué?
—Ahora vosotros no os movéis. —Dijo Elena.
JASEN:—Eso no suena a plan.
—Es una orden. —Dijo Aleksandre.
—Y una protección. —Dijo Viktor.
—Qué bonito.
—Esto no ha terminado. —Dijo Sofía.
AUREN:Auren miró hacia la ventana.
La luz era normal. Demasiado normal.
—Lo sabemos.
Los padres se quedaron unos segundos más.
Luego se fueron.
Y la casa volvió a quedarse en silencio.
JASEN:—Se fue.
AUREN:—Sí.
JASEN:—Eso no me gusta.
AUREN:—A mí tampoco.
Y por primera vez en mucho tiempo… la ausencia de Valeria no se sentía como victoria.
Se sentía como inicio.