La noche estaba demasiado quieta.
JASEN:El teléfono sonó una vez.
No era el suyo habitual.
Número desconocido.
AUREN:Auren lo miró antes de contestar.
—No lo cojas.
JASEN:—Eso nunca funciona.
Y contestó.
Silencio.
Respiración.
Y luego…
—Os dije que os ibais a arrepentir. —Dijo Valeria.
Silencio.
Jasen se quedó quieto.
El aire cambió.
JASEN:—Valeria...
Una risa leve. Fría.
—Pensabais que esto había terminado.
AUREN:Auren se acercó inmediatamente.
Escuchando.
—No habéis entendido nada, nunca lo hacéis.
JASEN:—¿Dónde estás?
Silencio.
—Más cerca de lo que creéis.
AUREN:—Esto no es una amenaza inteligente.
—No necesito ser inteligente, ya he ganado.
Corta.La llamada se interrumpió.
Silencio.Jasen miró el móvil.
—Eso fue… raro.
AUREN:—Eso fue una advertencia.
JASEN:—O un error.
AUREN.—No.
Horas después, viendo la televisión...
Noticias urgentes.
“Última hora: se confirma la muerte de Valeria, una joven…”
JASEN:Se quedó mirando.
Sin parpadear.
—Eso es imposible. Pero... La foto... Es ella...
AUREN:No respondió de inmediato.
Sus ojos seguían fijos en la pantalla.
“Colapso de la organización asociada…”
“Desmantelamiento interno…”
“Sin sucesores claros…”
JASEN:—Demasiado rápido.
AUREN:—Demasiado limpio.
Silencio.No era alivio.
Era vacío.
JASEN:—¿Y si es verdad?
AUREN:—Entonces alguien lo ha hecho demasiado fácil.
La pantalla siguió hablando.
Pero ellos ya no escuchaban.
Porque si Valeria estaba muerta… no debería haber podido llamar.
Y ambos lo sabían.