La casa estaba demasiado tranquila para lo que acababa de pasar.
Jasen no dejaba de mirar el móvil.
Mensajes.
Alertas.
Silencio raro entre notificaciones.
—Esto no me gusta.
—Nada de esto te gusta.
—Ya, pero ahora menos.
—Deberíamos avisar.
—Ya lo han visto.
—No hablo de eso.
Silencio.
—Hablar con ellos.
—Nuestros padres.
—Sí.
Llamada iniciada.
—Estábamos esperando. —Dijo Sofía.
—Sabíamos que ibais a llamar. —Dijo Elena.
—Eso no es tranquilizador. —Dijo Jasen.
—Nada lo es en vuestra situación. —Dijo Viktor.
—Genial. Me encanta vuestra empatía. —Dijo Jasen.
—Valeria está fuera del tablero. —Dijo Aleksandre.
Silencio.Esa frase no sonó a alivio.
Sonó a advertencia.
—Pero alguien la ha sustituido. —Dijo Auren.
—Sí. —Dijo Sofía.
Pausa.
—Y eso es peor.
—¿Estamos seguros aquí? —Dijo Jasen.
Silencio.
—Ningún lugar lo es. —Dijo Elena.
—Pero este es controlado. —Dijo Viktor.
—Eso tampoco me tranquiliza. —Dijo Jasen.
—Os queremos vivos.
—No héroes.
Colgaron.Silencio otra vez.
—Eso es nuevo, Auren.
—No es nuevo, solo es honesto.
Silencio.Más tarde.
La casa otra vez.
Demasiado cerrada.
—No te entiendo. —Dijo Jasen.
—No tienes que hacerlo.
—Después de todo esto…
Pausa.
—¿No te afecta?
Silencio.
Demasiado largo.
—Sí.
Eso lo descolocó más de lo esperado.
—Entonces deja de actuar como si no.
—No estoy actuando.
—Sí lo estás.
Auren se levantó.
Caminó un poco.
Sin mirarlo.
—Si me dejo llevar…
Pausa.
—Esto se complica.
—Ya está complicado.
Se giró.
—No lo suficiente.
Silencio.Eso dolió más de lo esperado.
—No quiero perderte.
Silencio.Auren se quedó quieto.
Por primera vez sin respuesta inmediata.
—Eso es un problema.
—No para mí.
Se acercó un paso.
Solo uno.
—Para mí sí.
Silencio.La distancia otra vez era mínima.
Pero ahora no había interrupción.
Solo decisión.
—Si esto sigue así…
Pausa.
—No vamos a salir igual.
—Nunca dijimos que queríamos salir igual.
Silencio.No fue beso. No fue ruptura. No fue promesa.
Solo una verdad demasiado peligrosa para ignorarla.
Y aun así… ninguno se apartó.