Entre Vetrov y Vlasov.

CAPÍTULO 44. Lo que no se puede ocultar.

JASEN:

El dolor llegó sin avisar.

No fue inmediato. No fue limpio.

Primero fue una presión en el pecho.

Luego el aire dejó de encajar bien.

—No…

Se apoyó en la pared.

El pasillo estaba vacío.

Demasiado largo. Demasiado silencioso.

Y entonces el cuerpo decidió lo que la mente no quería aceptar.

El ataque volvió.

Respiración rota.

Mano en el costado.

Pero no era el mismo dolor de la herida.

Era otra cosa.

Más interna. Más antigua.

—Genial… justo ahora…

Intentó avanzar.

Un paso. Luego otro.

Pero el suelo no cooperaba.

Se dejó caer contra la pared.

La cabeza baja.

Respiración inestable.

No era miedo.

Era ausencia otra vez.

Pero más agresiva.

Como si el cuerpo reaccionara al vacío que llevaba días ignorando.

El móvil en el bolsillo vibró.

Pero no lo alcanzó a mirar.

AUREN:

La sala de reuniones estaba demasiado ordenada.

Demasiado perfecta para la conversación que iba a ocurrir.

—No podéis seguir así. —Dijo Elena.

—Esto os está afectando más de lo que admitís. —Dijo Sofía.

—Especialmente a él. —Dijo Viktor.

Auren no preguntó quién.

Sabía.

—Jasen.

Silencio.

—Sabemos lo que ha pasado entre vosotros. —Dijo Elena.

Eso lo hizo frenar un segundo.

—No es lo que pensáis.

—Entonces explícalo. —Dijo Sofía.

Silencio.

Auren no respondió de inmediato.

Porque sí era lo que pensaban.

Respiró.

Más lento.

—No fue… planeado.

—¿Qué exactamente? —Dijo Elena.

Silencio.

Auren apretó la mandíbula.

—El beso.

Silencio.

La palabra cayó demasiado fuerte.

—Eso no cambia nada operativo. —Dijo Viktor.

—No es operativo.

—Entonces es emocional. —Dijo Sofía.

Silencio.

Auren no lo negó.

—Sí.

—¿Y qué significa eso? —Preguntó Elena.

Silencio.

Ahora sí dudó.

—Que no es solo estrategia.

Pausa.

—Que no fue un error.

—¿Lo quieres? —Preguntó Sofía.

Silencio.

Esa pregunta fue directa.

Demasiado.

Silencio largo.

—No lo sé.

—Eso es un problema. —Dijo Viktor.

—Ya lo es.

JASEN:

El ataque bajó poco a poco.

No desapareció.

Solo dejó de dominarlo.

Respiración lenta.

Mano en el suelo.

—Esto no es normal…

Se obligó a levantarse.

Paso a paso.

El teléfono seguía vibrando.

Esta vez lo miró.

“Reunión inmediata.”

—Claro… perfecto.

AUREN:

La conversación seguía.

—Si esto continúa, vais a perder control. —Dijo Elena.

—Los dos. —Dijo Sofía.

—Ya lo hemos perdido un poco.

Silencio.

Entonces Auren bajó la voz.

—Yo no lo besé por estrategia.

Silencio.

La sala se congeló.

—Fue real.

—Eso complica todo. —Dijo Sofía.

—Ya estaba complicado.

JASEN:

Llegó.

Más tarde.

Demasiado pálido. Demasiado quieto.

AUREN:

Lo vio antes que nadie lo dijera.

Se levantó.

Un paso.

JASEN:

—No digas nada.

AUREN:

—Estás mal.

JASEN:

—Estoy bien.

Mentira obvia.

Silencio.

Los padres observaron.

Sin intervenir.

JASEN:

Se miraron.

Solo ellos.

—Lo de antes…

AUREN:

—No ahora.

JASEN:

—Sí ahora.

Silencio.

Demasiado cerca otra vez. Demasiado pronto.

AUREN:

—No aquí.

JASEN:

—Nunca es aquí contigo.

Los dos se quedaron en medio de la sala.

Mientras el mundo alrededor intentaba seguir siendo lógico.

Pero ya no lo era.

Porque algo había cambiado.

Y ahora ambos lo sabían.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.