Sin darse cuenta y sin preverlo Arthur y Kevin se vieron envueltos en aquella complicada situación, ya no les quedaba otra opción más que luchar, por lo que cuando el jefe de la banda dio la orden a sus secuaces, fue que la pelea estalló, ellos lo único que podían hacer era defenderse, ya que al estar en el mismo equipo que el hombre herido, tenían que protegerlo, uno de los moteros ataca primero a Arthur, pero este lo incapacita muy fácilmente, dos fueron a atacar a Kevin pero este usa sus poderes y los noquea de un piñazo en el abdomen.
El jefe de la banda junto al subordinado que le quedaba se sorprende al ver los poderes de Kevin y se empiezan a poner nerviosos, Arthur al ver la reacción de estos decide que es momento de tomar la ofensiva y cargan contra los dos, pero al final el jefe sacrifica a su subordinado y escapa del lugar.
Cuando todo estuvo en calma, Arthur decide hablar con el hombre que se encontraba tendido en el suelo.
– ¿Cómo te llamas hombre? –le pregunta Arthur mientras le extiende la mano para ayudarlo a levantarse.
–Mi nombre es Héctor, Héctor Ruiz, ¿y cómo se llaman ustedes?
–Mi nombre es Arthur Jones y este es Kevin Sword, mi compañero.
–Entonces Héctor, ¿Por qué razón esos motoristas te perseguían?–le preguntó Kevin.
–Ellos iban detrás de mí porque yo me escapé de su guarida, pero al parecer notaron mi huida y me persiguieron hasta aquí.
–Ya veo, bueno pues ya estás a salvo– le dijo Arthur– lo mejor para ti será coger unos suministros de este lugar, vendar tu herida y salir de aquí lo más rápido posible.
–Eso sería lo más sensato, pero lamentablemente no puedo hacerlo–le dice Héctor a Arthur.
– ¿Y eso por qué?– le pregunta Kevin.
–Porque aún quedan más personas en la guarida de esos malnacidos – le dice Héctor con mucho enojo– por eso quisiera que ustedes me ayudaran a rescatarlos.
– ¡¿Nosotros?!–Exclamó Arthur – a que te refieres con que te ayudemos, si nosotros no tenemos nada que ver con esto.
–Lo sé, y también sé que es verdaderamente egoísta de mi parte pedirles esto pero por favor, de verdad que necesito vuestra ayuda, porque la verdad no puedo hacerlo solo.
Al ver la postura del hombre, Arthur y Kevin deciden charlar entre sí, para meditar si debían ayudarle o no, Arthur no quería involucrarse, ya que el sentía que si actuaba se iba a complicar más la situación, además de que ellos no tenían nada que ver con el problema, pero por otro lado, Kevin si estaba dispuesto a ayudarles, pero aun así se sentía un poco reacio a hacerlo, pero al final Arthur decidió ayudarlo, ya que el sabía de que había una gran posibilidad de que Kevin se ofreciera a ayudar a Héctor y él no estaba dispuesto a dejar que su amigo se sacrificara en vano.
En el momento en el que ellos le dicen a Héctor que puede contar con los dos, este se alegra, ya que la verdad no se imaginaba que al final aceptaran, por lo que inmediatamente ellos comienzan a trazar un plan para entrar, lo primero era información sobre la guarida de los moteros, cosa que Héctor sabía a la perfección ya que él estuvo en ese lugar, él les informo que el actual lugar de residencia de la banda de motoristas era una antigua mansión de un rico al que ellos asesinaron, se apropiaron del lugar y la hicieron su base, en donde actualmente residen, además les dice que la banda está conformada por aproximadamente veinte miembros.
Ya con el primer aspecto claro, lo segundo era la forma en la que ellos iban a entrar, ya al ser un lugar custodiado por una banda de criminales y al ser solo tres las personas que iban a colarse no podían realizar un ataque de frente, por lo que Héctor les sugieres que lo mejor era entrar por donde mismo él se escapó, por una de las rejillas del sistema de ventilación, ellos lo ven como una buena opción y aceptan. En el último momento Arthur sugirió tomar del centro comercial chaquetas, pañuelos coloridos, gorras y otros artículos que les permitieran vestirse lo más parecido posible a los moteros para no llamar tanto la atención cuando invadieran el territorio de esa banda.
Al cabo de unas horas se encontraba el grupo de tres cerca de la mansión. Ellos lograron divisar que en la entrada solo habían dos miembros custodiando la puerta, pero decidieron observar unos minutos para ver cómo funcionaba el sistema de vigilancia de los moteros. Transcurridos unos 30 minutos notaron que por esa puerta no entró nadie y que solo estaban esos dos hombres en la puerta sin moverse a los alrededores. Debatieron sobre la situación y decidieron actuar lo más rápido posible, pero antes de entrar Arthur y Kevin se disfrazaron de moteros, ya que eso iba a ayudar por si acaso los descubrían.
Ellos se deslizaron por la rejilla del conducto de ventilación y lograron entrar a uno de los pasillos de la mansión, en este punto ellos solo podían confiar en Héctor, el cual luego de dar varias vueltas por el lugar y de revisar varias habitaciones, logra dar con éxito con la habitación donde estaban los rehenes, entre las personas capturadas se encontraba una madre con un niño de apenas unas seis años, un anciano y una mujer con una bata de médico que al parecer estaba desmayada.
Los rehenes al ver al grupo de tres rápidamente les piden que los salven, Héctor rápidamente les pide que hagan silencio y luego de lograr que se calmen les cuenta el plan que habían concebido para rescatarlos, pero en el momento en el que todos estaban felices ya que por fin veían una esperanza, Héctor les pregunta a los rehenes:
–Chicos, ¿dónde es que esta el sargento Henry?
–Hoy por la mañana dos hombres se lo llevaron –dijo el anciano del grupo– desde entonces no hemos sabido nada de él.
Al escuchar esto Héctor le dice a Arthur:
–Arthur cambio de planes, ustedes dos vayan y llévense al grupo, yo iré a salvar al sargento Henry.
– ¿Qué? ¿Cómo que cambio de planes? Y ahora quien es ese sargento Henry para que vayas a buscarlo.