Una vez en marcha, Jessica les pide a los chicos que la sigan, que caminen con sumo cuidado y que utilicen las gafas nocturnas para detectar con mayor facilidad a los zombis, animales o cualquier miembro de la banda de moteros y les dijo – les prometo contarles todo en detalle cuando lleguemos a nuestro destino, pero ahora necesitamos movernos en silencio para llegar sin tropiezos.
Tuvieron una caminata realmente corta, solo unos 2 kilómetros y por suerte no hubo enfrentamientos con los zombis ni con lo que pudiera quedar de la banda de los moteros. En medio de la noche, llegaron a un lugar donde había una pequeña parcela que tenía un aspecto desértico y que a pesar de ello tenía muchas plantas de cactus con enormes espinas mezcladas con otras plantas bastante raras, pero curiosamente eran demasiadas plantas de cactus combinadas de una manera casi simétricas y estaban concentradas en un solo lugar que parecían indicar el camino hacia otro lugar, al respirar se sentía un olor fuerte que daba una pequeña sensación de náuseas y mareo. Jessica les pidieron que contuvieran la respiración hasta que salieran de la zona llena de cactus.
Jessica esquivó los cactus con una destreza increíble y los chicos la seguían en silencio y recibieron algún que otro pinchazo pero se mantenían en silencio. La pequeña plantación de cactus y plantas raras llevaban a un pequeño bosque donde se escuchaba el sonido de agua de una cascada y el hedor de las plantas fue quedando atrás – Jessica voltea la cabeza hacia Arthur y Kevin en medio de una inquietante oscuridad y les dijo – Enciendan sus linternas para que puedan ver el lugar, caminen sin miedo sobre el agua, no es profunda y vayamos directo a la cascada, se mojarán un poco pero llegaremos a nuestro destino.
Los chicos la siguieron sin chistar y al llegar a la cascada Jessica atravesó el penetrante chorro de agua que caía y los chicos hicieron lo mismo, después de caminar unos metros entraron en una cueva, Jessica con increíble habilidad movió tres rocas y se abrió un pasadizo rocoso, luego de entrar movió otras rocas y la entrada al pasadizo o cueva quedó sellada, bajaron más de 60 escalones y unos metros adelante apareció otra roca enorme que resultó ser la entrada a otro nivel de este laberinto desconocido. Repitió esta operación varias veces por el camino y los chicos observaban atónitos el complejo sistema de puertas rocosas que se abrían y cerraban y que para llegar a cada puerta aumentaba el número de escalones que debían bajar hasta que finalmente llegaron a una puerta aparentemente de un metal muy resistente, Jessica liberó un pequeño mecanismo que estaba oculto en la pared de rocas, la puerta se abrió y los invitó a pasar al interior.
Una vez dentro Jessica les dijo, – primero debemos darnos un baño, les prepararé comida decente y caliente para reponer fuerzas y luego les contaré mi verdad, escoja cada uno una habitación en el pasillo de la derecha, dentro encontrarán lo que necesitan. Voy a la cocina a prepararnos algo de cenar. Los llamo en un rato.
Kevin y Arthur estaban ligeramente asustados porque parecía que estaban viviendo en otra dimensión. Se pusieron de acuerdo y cada uno eligió una habitación. Antes de ir a darse un baño Arthur se quedó pensativo y dijo en voz alta – Adán, no te parece que llevas mucho tiempo en silencio ¿cuándo podrás darme alguna información que me sirva? – si quieres te respondo ahora– le dijo Adán– me mantuve en silencio desde que decidiste ayudar a los rehenes, esa decisión solo podrías tomarla tú sin interferencias de los recuerdos de tu profesor o sugerencias mías, creo que tomaste la mejor decisión y he podido analizar a Jessica en detalles, pero, no deberías condicionarte y prefiero a que escuches su historia y luego podremos intercambiar y sacar conclusiones, ¿te parece buena idea?
–Está bien, me parece justo, no vine preparado para viajar al lugar equivocado y tengo que replantear mi misión a partir de estas nuevas vivencias y del escenario tan complejo en el que me encuentro, – respondió Arthur y se dirigió a la ducha.
Por otro lado Kevin entró a la habitación que escogió, le pareció increíble cómo podían estar tan bien equilibrado los pocos muebles de la habitación y como se mimetizaban con las paredes de rocas los pocos elementos que decoraban aquel lugar. Escogió unas ropas al azar que se ajustaran más o menos a su talla y se dio un baño de agua tibia que al caer sobre su piel sintió que le daba nueva energía, pero seguía preguntándose si se había metido en un problema mayor, pero decidió creer en sus instintos y consideró prudente esperar la cena y charlar con Jessica.
Luego de unos 40 minutos Jessica los fue a buscar y les pidió ir a cenar algo. Los chicos devoraron una exquisita sopa con vegetales otros nutrientes que no lograron adivinar. Luego comieron un sándwich y tomaron una bebida muy refrescante que parecía haberse confeccionado con frutas recién cortadas. Ambos sintieron como su cuerpo cobraba nueva vida. Luego de terminar esa pequeña cena Jessica les indicó que los acompañara a otro lugar, la siguieron en silencio y al abrir la puerta quedaron estupefactos.
Ante sus ojos vieron lo que parecía ser el patio trasero de una casa, vieron una plantación de verduras, tomates y otros vegetales, miraron hacia abajo y pudieron comprobar que estaban sembrados en la tierra. Había 5 o 6 manzanos, plantas de limón, naranja y otras que no pudieron identificar. Todas estas plantas recibían unos increíbles rayos de sol y desde un simple pero magistral sistema de riego las plantas recibían agua. Quedaron atónitos pero no dijeron ni una sola palabra.
Luego Jessica caminó despacio hacia otra habitación, cuando entraron vieron un majestuoso laboratorio equipado hasta los dientes con diferentes artefactos. Ella los observaba en silencio, los dejó evaluar todo el panorama y los invitó a sentarse y comenzó a explicar.
Me llamo Jessica Smith, soy hija de un famoso biólogo y una cirujana que es considerada una de las mejores de nuestro tiempo. Mis padres desde hace muchos años detectaron que el país estaba siendo invadido por el virus zombi, y llevan más de 3 años haciendo experimentos científicos en busca de una cura. Este lugar fue construido por mis padres y ha sido nuestro refugio desde que el número de zombis creció de manera repentina desde hace unos meses. Debido a que llegamos casi de madrugada no pudieron notar que descendimos más de 1500 metros cada vez que aparecían escalones detrás de cada puerta.