Erase una vez un 17 de diciembre...

Capítulo 6: La peor coincidencia

Al día siguiente que llegué a clases, lo que más temía pasó, pues muchos ya sabían por qué estaba internada en el hospital. Podía sentir las miradas juzgadoras de algunos. Por otro lado, la mayoría no creía que fuera cierto; pensaban que era un rumor para dañarme, pero ella no.

-Mackenzie Blake -sonó una voz conocida. Se notaba el enojo y me jaló a un salón vacío. Era mi mejor amiga, Julienne.

-¿¡Qué demonios te está pasando!? Y peor aún, ¿¡POR QUÉ MIERDA NO ME CUENTAS!? Creí que éramos mejores amigas o algo así. Sabes que te apoyo en todo, pero enterarme de algo así por rumores no es justo, Mackenzie. ¿Acaso no confías en mí? Solo dime si es verdad el rumor -dijo mientras sus gritos se iban apagando, diciendo lo último en un tono triste y decepcionado. Se notaba que dentro de ella quería que todo fuera una mentira.

-No... no es mentira... Yo... yo no te dije porque estabas tan contenta con irte a estudiar a Canadá. No quería arruinar tu felicidad ni que te pusieras a pensar en eso.

-No me iré... No pienso dejarte y menos así. No así. Me quedaré a apoyarte. Hablaré con mis padres -dijo segura mientras sus brazos me envolvían en un cálido abrazo, un abrazo que necesitaba.

-No lo permitiré. Es tu sueño, ¿y que tires esa gran oportunidad por mí? Me niego. Me sentiré peor y culpable si lo haces -confesé en sus brazos con la voz apagada y levemente cortada. Tragué las lágrimas que querían salir en ese momento.

-Mackenzie, eres mi amiga. Eres más importante que cualquier sueño. ¿Qué sentido tiene cumplirlo si no estás ahí conmigo para celebrarlo?

-Lo sé, pero me niego a que lo abandones por mí. Ya estoy mejor, te juro que estaré apoyándote y no volveré a hacerlo... en serio. -La abracé con más fuerza.

-Es que no se trata de eso... Mackenzie, me duele el hecho de que no hayas tenido la confianza de contarme. Sé que no debería reclamarte, pero siento que te fallé como mejor amiga. No te di la suficiente confianza para contarme tus problemas... -dijo con la voz triste.

-No es eso, solo que no... no pude. Yo no puedo contar al cien por ciento lo que me pasa, es complicado... Pero, por favor, no abandones tu sueño por mí. Me sentiré muy mal si lo haces... No quiero eso, por favor -le dije mientras la miraba a los ojos casi con lágrimas.

-Entiendo... pero júrame que no lo harás de nuevo. Te aprecio demasiado como para perderte. Sabes que estoy para ti...

-Gracias, Julienne...

Después de eso volvimos a clases y el profesor me pidió que me quedara al final. Yo asentí. Cuando terminaron las clases, todos salieron y me quedé esperando a escuchar lo que tenía que decirme.

-Mackenzie Blake, tus calificaciones están muy mal. Puedes reprobar, ¿lo sabías?

-Perdón, profesor. Es solo que traigo muchas cosas ahorita y a veces olvido algunas...

-Tienes que ponerle más empeño o estás en riesgo de reprobar y perder tu graduación con tus amigos.

Solo asentí y salí del aula. Suspiré y me fui a la cafetería a fingir que todo estaba bien, como de costumbre. Ahí estábamos Julienne y yo con nuestro grupo de amigos.

-Vamos a hacer una fiesta -dijo Dorian.

-¿Así nada más? ¿Y en casa de quién? -preguntó Aidan.

-Pues en la tuya, ¿en cuál más? Tus papás seguro no están. Estás invitado, por si quieres ir -dijo en tono bromista.

-Siempre es en mi casa, pero vale... Supongo que está bien. ¿Van a ir? -preguntó Aidan, refiriéndose a los demás.

-Es lunes, pero es una puta mierda de día. Me apunto -dijo Mia como si fuera cualquier cosa.

-Obvio nosotras también vamos, necesitamos divertirnos -dijo Julienne mientras me jalaba, como si confirmara mi asistencia también.

-¿Qué? No, yo no quiero ir. Estoy ocupada en casa...

-Lo siento mucho, Blake, pero tendrás que ir. Encontré al chico perfecto para ti, tal como me dijiste que era tu tipo, y pienso llevarlo, así que no tienes alternativa -dijo Jasper mirándome.

-No me interesa eso... en realidad.

-Ay, Mackenzie, vamos, por favor -insistió Julienne.

Luego recordé que en unos días ella se iría y que podría ser la última fiesta en la que estuviera.

-Bien, iré -dije sin más.

Los demás celebraron mi respuesta.

-No entiendo por qué te das el trabajo de buscarme pareja, Jasper.

-Es un acto de caridad, querida -dijo burlón mientras se iba.

-Jasper, no puedes forzar el amor. Deja a Mackenzie tranquila -exclamó Alisa.

Después del recreo me fui con Julienne al salón. Mientras caminábamos por los pasillos levanté la mirada y ahí estaba él... Con su cabello negro algo despeinado, caminando tranquilamente mientras se acomodaba los lentes.

Yo me petrifiqué.

Era un chico muy lindo.

Mi corazón empezó a latir con fuerza. Creí que después de lo ocurrido dejaría de gustarme, pero no fue así. Él ni siquiera sabía de mi existencia; yo era un fantasma para él.

-¡Hey! ¡Hey! ¿Tierra llamando a Mackenzie? -dijo Julienne mientras yo estaba perdida viéndolo.

Él siguió caminando como si nada, pues estaba algo lejos, y entró a su salón.

-Aquí estoy... ¿No es lindo? -dije soltando un suspiro.

-No, en realidad no sé cómo puede gustarte él. Tú eres muy linda y él tiene la nariz muy grande, no sé... No es tan guapo. No entiendo tus gustos, la verdad.

-Oye, yo tampoco tengo una nariz perfecta, pero él es muy lindo... y sí es guapo.

-Quizá no tengas la mejor nariz, pero te favorece mucho. Eres muy linda, aunque siempre digas que no. Deberías hablarle, no pierdes nada. Eres linda, Mackenzie, dudo que te diga que no.

Negué con la cabeza.

-Mejor así. Ahora no creo tener cabeza para el romance.

-Chicle mío, me iré y nunca cruzaste palabras con él. Solo pareces una acosadora viéndolo -suspiró decepcionada Julienne.

-Mejor así. Vamos a clases, que ya es tarde.

Fuimos a clases y, por suerte, el profesor no había llegado. Todos en el salón estaban murmurando sobre una fiesta. Me imaginaba que Dorian ya había esparcido el rumor, pues siempre hacía eso. Le gustaba que fuera media escuela.




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