Erase una vez un 17 de diciembre...

Capítulo 7: Lunes de mierda

—Con que aquí estabas—dijo una voz conocida con un tono suave mientras me ofrecía un vaso.

Al voltear pude ver a Aidan sonriéndome mientras se sentaba al lado mío.

—¿Qué haces aquí?, ¿No deberías estar adentro con los demás?—dije extrañada, pues él no suele salir, siempre está con los demás. Solté el humo del cigarro.

—Lo mismo te pregunto yo a ti, ¿qué haces aquí, Mac? En todas las fiestas Mackenzie Blake brilla, siempre estás con Julienne bailando y otras veces te alocas y bailas arriba de la mesa.—me miraba como si tratara de descifrar algo.

—Odias que la gente haga eso de subirse a la mesa, siempre sales regañándolos.—dije con una sonrisa mientras le ofrecía un cigarro.

—A veces hago excepciones con algunas personas… tomaré uno.—tomó un cigarro y lo prendió.

—Hoy decidí portarme bien, digámoslo así. ¿Y a qué se debe esta anomalía de que estás fumando?, normalmente no lo haces…

—Pues para acompañarte un rato. Mac, sabes que puedes contar conmigo para lo que sea… ¿estás aquí por el rumor, verdad?—después de eso se ahogó con el humo pues no sabe fumar.

—Dame eso, no necesitas fumar para acompañarme. Por otro lado, digamos que sí, estoy aquí por eso, siento que todos me observan… y no sé descifrar si de buena o mala manera, aunque siendo honesta siento que es más la segunda.

Aidan se rió de mí, mientras yo le quité su cigarro pues el mío ya había acabado.

—¿Cuál es la gracia?—dije con un tono de confusión.

—¿Por qué supones que es por algo malo? Mackenzie, tienes 5 chicos preguntándome por tu número, no te están viendo feo o raro, de ser así los hubiera echado, eres mi amiga.

—¿Qué?, por favor dime que no se lo pasaste a nadie.

—No, dije que no lo tenía, aparte ya sé que el corazón de Mackenzie está reinado por Tyler.—sonrió.

—Ay, cállate, ¿y tú cómo sabes?

—Eres muy obvia, cada que pasa te le quedas viendo como boba, cualquiera que te conoce realmente se da cuenta, de hecho es un milagro que haya él venido.

—Espero que él no… y sí lo vi…—le di otra bocanada al cigarro.

—Mackenzie, no puedo evitar sentir que ocultas algo, ya no eres la misma desde que te ausentaste varios días…

—¿A qué te refieres con eso?

—Pues antes no parabas de hacer chistes o comentarios que dieran risa, nos contabas tus anécdotas. En las fiestas te la pasabas bailando, riendo, ponías ambiente. Ahora te apagaste… solo mira, aquí estás sola, fumando.—dijo mientras su voz se apagaba.—No me malinterpretes, no digo que sea malo, solo es raro que cambies así de rápido…

—Si lo dices así… pues sí cambié mucho. Pero las personas lo hacen constantemente.

Dije eso pero en el fondo estaba feliz de que alguien me notara, que me conociera aparte de Julienne, quería contarle pero por más que lo intento no me salen las palabras, no puedo.

—Sí, cambian, pero no en 7 días…

Me miró con una expresión de comprensión y me extendió la mano.

—Vamos adentro, Mackenzie, vamos a divertirnos—dijo sonriente.

Yo asentí, apagué el cigarro y tomé su mano. Al entrar se notaba que ya estaban borrachos algunos más que otros, sobre todo Jasper, solo me vio entrar y vino hacia mí.

—¡MAC!, a ti te estaba buscando, me dejaste a mi amiguito Jason solo y se puso demasiado triste.—dijo Jasper mientras tenía un brazo alrededor de Jason, podía sentir el olor a alcohol pues igual se miraba muy ebrio.

—Ah, no le hagas caso, ya está muy borracho, no me suelta para nada, me dijo que hasta que te encontrara lo haría.—dijo Jason neutro, se miraba que no había tomado.

—Pues aquí estoy, Jasper, ya déjalo ir.

—Jasper, no es bueno forzar el amor, Mackenzie ni siquiera conoce a este chico.—dijo Aidan.

Jasper soltó un suspiro ebrio.

Mientras Jason y yo intercambiamos miradas incómodas cuando Aidan dijo que no lo conocía.

—Me niego, no los dejaré hasta ver un miserable beso de estos dos.—dijo Jasper muy ebrio, casi tambaleándose y con dificultad para hablar.

—Wow, amigo, olvidé decirte, es que yo ya tengo novia…—dijo Jason apenado e incómodo.

—Claro, y yo estoy sobrio, dime su nombre—dijo Jasper con leve molestia.

—Se llama… ¡Mckenna!

—¿Y su apellido es Grace de casualidad?—dijo sarcástico.

—¡Ay ya!, basta Jasper, a mí no me gusta Jason y a Jason no le gusto yo, es evidente, deja de querer forzar algo que no pasará.—dije ya con molestia.

—Jasper, vamos arriba, necesitas descansar, te estás poniendo algo pesado con esto…—dijo Aidan tratando de llevarse a Jasper.

Después de un rato logró convencer a Jasper de ir a su habitación pues estaba demasiado ebrio, lo más seguro era que llegando al cuarto Jasper se tiraría a la cama a dormir. Pude ver cómo ambos subían las escaleras mientras Jason igual los miraba y volvió la mirada hacia mí.

—Oye, lo que dijo tu amigo no es verdad, no quiero incomodarte.

Negué con la cabeza levemente.

—No pasa nada, Jasper puede ser algo intenso cuando está muy ebrio, entiendo eso. Así que no te preocupes.—le di una sonrisa amable.

—Vale, pues está bien, no sabía que eras así de amable, aunque tampoco te conozco tanto como para sacar esa conclusión, ya que el gas pimienta de la otra vez y la patada mostraron lo contrario.

—¿No piensas soltar eso?—dije con leve molestia.

—Pues me quedaron ardiendo los ojos por 2 días, así que ¿tú qué crees?

—Mmm… olvidemos eso, ¿sí?, solo empecemos de cero, como si nada pasó.

—Ammm, no, yo no podría olvidarme de algo así, aunque admito que fue una buena patada.—dijo tratando de bromear un poco.

—¿Por qué verte es tan incómodo?

La verdad tenía muchas ganas de irme a hablar con Julienne, pero no podía irme así nada más. Pues ya había sido grosera con este chico antes y al parecer lo estaré viendo seguido, tengo que tratar de tolerarlo.

—¿Así me ves tú?, a mí me da igual, sí me dolió todo eso pero me pareció graciosa tu reacción.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.