Erase una vez un 17 de diciembre...

Capitulo 10: Una decepción más

Los días pasaron, ya había pasado dos semanas desde que Julienne se fue, desde ese entonces Dorian y Aidan han estado conmigo durante el almuerzo, a veces Dorian y yo tenemos ciertos descansos a la misma hora así que viene a hacerme compañía. Por otro lado la comunicación con Julienne se iba disminuyendo, igual era de esperarse, una amistad a la distancia no dura demasiado, sé que ella conocerá a otras personas, estará ocupada y raramente comenzará a contestarme para luego dejar de contarme algunas cosas, pero eso no quita que me hace falta.

— Mack, ¿estás ahí?

La voz de Jasper me sacó de mis pensamientos, estaba sentado junto a mi, con su teléfono en mano mostrándome una camisetas de pareja.

— perdón Jasper, ¿Qué me estabas diciendo?.—sonreí apenada.

— te estaba diciendo que cuál ves mejor para comprar a juego para Justin, ¿las playeras azules o las rojas?.

—ummm…creo que las rojas.—dije mientras miraba con atención las imágenes.

— ¿Qué hacen?.—dijo Dorian asomándose a ver mientras me dejaba un pan que me había comprado y me sonrió.—la azul es linda.

— ¡Ah!, no me elijo, voy a comprar las dos.

— ¿De qué hablan?.—dijo Aidan sentándose juntos a nosotros.

— Nada importante, solo Jasper preguntando qué playeras son más lindas para Justin.

—¿Nada importante?, ¡Mack!, es demasiado importante.

— Cómprale la roja entonces.

— compraré ambas, gracias chicos, a por cierto Mack, más tarde vendrá un amigo por si lo ves dile que estoy en la cancha, iré con Justin.—dijo para después irse.

—ahh…ahora seré mensajera, por cierto, gracias Dorian.

Dije mientras levantaba el pan, él solo me guiñó un ojo y sonrió, mientras que Aidan nos miraba a ambos.

— Últimamente están muy unidos ustedes dos, ¿Me perdí de algo?.

Negué con la cabeza levemente.

— es solo que Mackenzie está muy solita sin ya sabes quién.

— ohh verdad, ¿Mack como vas con Julienne?, ¿Han hablado?.— preguntó Aidan.

—amm…si hemos hablado bastante seguido.—dije fingiendo una sonrisa.

En realidad tenía casi una semana que Julienne no me contestaba los mensajes, ya que dijo que estaría ocupada comprando cosas.

El timbre sonó y volvimos a clases. Mientras caminaba por los pasillos para ir a mi salón choqué con Mia.

— mierda, fíjate.—exclamó molesta.

Le pedí disculpas levemente con una sonrisa apenada, ella no volteó, siguió su paso. Las clases pasaron el día no iba tan mal, hasta que el profesor de la última hora me pidió quedarme al finalizar las clases.

— señorita Blake, lamento decirle que está reprobada en mi materia.

Podía sentir como un nudo en mi garganta y una presión en el pecho se apoderaba de mi.

— profesor, ¿Hay algo que pueda hacer?, ¿Un trabajo extra?.

— No, sabe supe su incidente del hospital ese que todos estuvieron hablando, pero señorita, yo la he observado y con todo respeto le digo que usted no tiene eso…ummm…¿Cómo se llama la disque enfermedad esa?.

— ¿Depresión?, ¿Ansiedad?.

— ¡Eso!, depresión, usted no lo tiene, yo la veo a usted muy bien, la veo con el señor Dorian por los pasillos, muy sonriente, una persona con esa enfermedad está triste, no anda risa y risa, yo creo que usted no le quiere poner el empeño a la carrera.

Al escuchar eso yo comencé a molestarme, ahora vendría este señor a decirme cómo estoy, ¿O sea que tengo que estar llorando y aislada todo el tiempo para que me crean?.

— profesor, con todo respeto fui con un especialista y tengo eso, la verdad no siempre es como usted cree, no solo se trata de estar llorando y aislada…—dije con un tono firme mientras apretaba mis manos.

— ¿Ah, no?, mejor póngase a estudiar señorita, deje el libertinaje y quizá así apruebe mi materia.

— ¿Que?, ¿Libertinaje?, profesor yo no—

El profesor me interrumpió.

— No quiero explicaciones, sólamente estudie, señorita, que mucha falta le hace, si el caso fuera que usted tiene eso tendría que estar en un hospital ya sabe, especial, solo estudie, ya puede retirarse.— el profesor guardo sus cosas y se retiró del aula

Quería contestarle, gritarle, decirle un montón de groserías pero si lo hacía capaz empeoraba mi situación, estaba demasiado frustrada, enojada, no tanto por la calificación, si no por lo que dijo, ese señor no me conoce y anda suponiendo cosas, salí del aula enojada, caminé por los pasillos hasta que encontré una banca vacía en los pasillos, me senté ahí para tranquilizarme un poco. Los alumnos empezaron a irse, la escuela se fue vaciando poco a poco, yo decidí quedarme ahí en esa banca, tenía una mezcla de emociones, tenía enojó por aquella plática, decepción de mi misma por no aprobar, también estaba preocupada por qué reprobé, Julienne estaba en mi mente, todo era un torbellino de emociones, como si fuera un puente que poco a poco todo se va a desmoronando. Luego escuché unos pasos que venían de la escalera al voltear noté que era Dorian.

— ¡Hey Mack!, ¿Qué haces aquí?, ¿Quieres que te lleve a casa?.

— No…hoy no, prefiero caminar, pero gracias.—sonreí.

—Mack…¿Te pasa algo?…te noto un poco decaída.

—no es nada, pero agradezco que te preocupes por mi Dorian.

— eres mi amiga y me importas, vamos dime qué sucede, yo estaré aquí para escucharte.

Estaba confundida sobre si contarle lo del profesor o no, pero al final lo hice pues es mi amigo desde hace tiempo, luego desde que se fue Julienne el ha estado para mí en todo momento. Después de contarle, el se molestó.

— ¿Cómo se atreve?, ese maldito calvo…

Solo suspiré.

— ¿Quieres que hablé con el?

— no, no, déjalo así, no quiero tener problemas con ningún maestro…aparte después de todo no le puse mucho empeño a éste parcial la verdad.

Me abrazó como señal de apoyo y yo correspondí el abrazo, mientras me abrazaba el comenzó a hablar.

— Mack, estoy aquí para lo que necesites, eres una chica muy hermosa y lista, sea lo que sea que estás pasando, no le hagas caso a ese maldito calvo, ¿Okey?.




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