Eres Inolvidable

Capitulo 10: Cristian

 

Es tan difícil por lo que está pasando Glenda, me duele verla llorar demasiado, perder a su hijo es muy fuerte en su vida.

                        

Y aquí estoy con ella comiendo un poco aunque ella solo observa la comida y lo mueve con el tenedor, la observo con determinación, sus ojos estaban fijos en un punto, acerco mi mano a la donde se encuentra la de ella, al sentir mi tacto me voltea a ver con confusión, sin embargo no me retracto de hacerlo.

-¿Sucede algo? – pregunta en un hilo de voz, niego con la cabeza para que ella se tranquilice – Gracias por estar aquí Cristian… pero estaré bien y… no te preocupes por mí.

Dice cabizbaja y la verdad que  me deja sorprendió sus palabras, de verdad quiere estar sola, quiere quedarse aquí.

-Pero… - intento hablar pero ella me interrumpe.

-No te preocupes Cris, ya te dije estaré bien, esto tengo que superarlo sola – dice segura levantándose de la mesa – aunque creo que nunca lo hará.

Lo dijo en un susurro que quizás no era debido escuchar pero me volteo a ver con los ojos abiertos preguntándose que si la había escuchado y era cierto la escuche, por ello y muchas cosas no la dejar sola, ella al notar mi decisión suspira y pasa su mano en su cabello un poco alborotado.

-Mira Cristian… solo vete por favor – es lo único que dice cuando se encamina al pasillo para entrar en su cuarto, suspiro frustrado pasando mi mano en mi cabello pues no hacer para mi Glenda no este así, me lastima verla de esa manera.

                                                                                                 

Camino con cuidado de no hacer ruido con mis zapatos, me acerco a la puerta de su habitación y desde ahí puedo escuchar su llanto, pronunciando el nombre de “Hugo” me está costando aceptar ello ya que me siento alejado por completo, realmente sentía amor por Hugo, un amor que yo por idiota le pude haber dado pero las cosas no fueron así.

 

Solo la escucho y me duele demasiado en el fondo, sin embargo quiero hacerle caso por ahora y debo dejarla descansar.

Salgo de la casa decidido a pasar un rato con mi hermano.

Al llegar me estaciono rápido para salir del auto e introducirme a la casa de los Walker Collins, pensar que ese apellido es parte del míos, no me imagino como sería el Walker Dónovan, si con la de Glenda.

¡Dios! Imaginarme que aun la amo después de la ruptura, realmente aún estoy tratando de buscar la respuesta de la estupidez que cometí hace casi un año.

Al estar adentro, la primera persona en acercarse en Megan, en el sofá se encuentra Retana quien me hace un gesto con la mano.

-Hola, ¿la has ido a ver? – Pregunta con preocupación, es una buena amiga que se preocupa, solo asiento - ¿y que paso?

-Quiere estar sola – respondo cuando me acerco junto a mi compañera de la universidad – hola Retana.

-Hola, ¿te negastes a dejarla sola? – pregunta también, he venido a contar la verdad.

-Si pero… siento que debía hacerle caso, ella desea eso – respondo con sinceridad pues no hay presionarla.

-Cris pero si se le ocurre otra cosa – dice Megan preocupada.

-No lo hará Megan – respondo afirmándolo ya que conozco a Glenda y no sería capaz de ello.

-¿Cómo estas tan seguro? – pregunta Retana enarcando una ceja dudosa.

-Porque la conozco y ama tanto a su amistades que dudo que quera dejar esta tierra – digo aunque en el fondo me preocupo, Megan quería preguntar mas pero al intentar hablar se escucha el llanto de los gemelos, Susy se encuentra caminando sosteniéndose de los sofás.

-Me ayudas Retana – dice Megan caminando para el cuarto de los niños.

-Si ahorita – responde Retana, se encamina junto a su hermana, mientras aprovecho para agarrar a mi sobrina entre mis brazos.

-¿Cómo estas mi Susy? – le pregunto con ternura, ella me sonríe – la pequeña y dulce Susy, como quisiese que tu tía también sonriera de esa manera.

-Papi… no eta – dice riéndose, le doy un pequeño beso en la mejilla.

-Linda – le digo para luego bajarla, la veo como camina por todos lados, me siento frustrado y siento como la cabeza está a punto de estallarme, pensar en mi hermosa Glenda sufriendo es demasiado para mí.

Sin embargo lo de Alex me ha dejado un poco dudoso, realmente era lo correcto, no me sentí arrepentido cuando lo hice, solo sentí el arrepentimiento cuando termine con Glenda y fue demasiado costoso para superarlo.

Ese día en el incendio en el restaurante, me asuste demasiado por mi cuñada en especial por Glenda, cuando la vi en el hospital, estaba distinta. Quería evitarme por completo al conversar, hasta que me di cuenta que era por una persona que apareció en ese momento llamándola para que fuera a pasar consulta, la llevaba abrazada y ahí entendí que ella se había olvidado de mí.

Obviamente no iba a pensar en mí todo el tiempo, no después de lo que le hice que aunque se lo tomo por el lado bueno, al final sé que sufrió.

 

En ese momento mis pensamientos fueron interrumpidos oír unos pasos, me voltee a ver y era Retana quien se sienta a mi lado.

-¿Y bien? – Pregunta acostándose en el sofá cruzada de brazos - ¿Qué tienes?

-¿Qué? – pregunto enarcando una ceja, ella sonríe negando con la cabeza.

A mí no me engañas Cris – dice como si fuese la mejor sabiendo ello – sé que aun sientes algo por…

-¿Hay alguien que no sepa de mis sentimientos? – pregunto furioso, pues obvio que quiero recuperar a mi chica.

-Creo que se nota a leguas – responde sonriendo – pero Cristian, ¿Qué ha pasado con Alex?

-Alex ya no es nada – respondo con sinceridad – realmente no me sentía bien en esa relación.

-Eres un estúpido – dice enojada, abro los ojos como platos a no entender sus palabras cálidas respecto a mi persona – eres realmente un ciego, no tienes idea de cómo Glenda le costó superarte y ahora vienes con tus sentimientos.




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