Eres mi chica

Capítulo 2

​Tiempo después me encontraba en el aula. Llegué justo a tiempo, justo cuando la avalancha de estudiantes entraba al salón atropelladamente. Mientras todos se peleaban por los asientos de adelante, yo fui directo a los del fondo. Sí, a los últimos. Nunca me ha gustado sentarme en las primeras filas.

​El profesor Pémon inició la clase dando la bienvenida. Es mi maestro favorito; sus clases son tranquilas y relajantes. Originario de la India, es el profesor más genial que tiene la B.U. Ojalá hubiera más como él. Siempre tiene un buen consejo que darte cuando te ve y jamás está demasiado ocupado para ayudarte.

​Suspiré, sumergida en mis pensamientos, hasta que el chasquido de unos dedos frente a mi cara me hizo reaccionar de golpe.

​—Señorita García, ¿puede iluminar la clase con la respuesta? Sé que su espléndida mente la tiene —expresó el profesor.

​Me quedé inmóvil. No había escuchado absolutamente nada de lo que había hablado.

​—Eh... —Las palabras se me atoraron en la garganta, y mas con todas las miradas clavadas en mí. El ambiente se volvió tenso e incómodo, hasta que ese estúpido chico de ojos azules habló a mi lado:

—La verdad existe, aunque depende de su naturaleza. Las ciencias exactas y los hechos físicos son objetivos y absolutos. Sin embargo, las verdades morales, culturales y personales son relativas, ya que dependen de la percepción de cada sujeto.

​—Gracias señor Brown...—contestó complacido el profesor.—Para la próxima semana quiero un ensayo completo—ordenó y sonó la campana.

​Dalas.

Su mirada parecía gritar que me odiaba. Aunque lo que más que parecía sorprenderle era el hecho de que estuviera sentado a su lado.

​Esta chica tiene algo que me causa inquietud y, a la vez, una extraña cercanía. Tal vez sea ese parecido con Beat lo que me atrae hacia ella.

​El profesor había preguntado: «¿Existe la verdad o todo es relativo?», y nadie había respondido hasta que la interrogó a ella directamente. Al ver que estaba completamente ida, dibujando en su cuaderno, le chasqueé los dedos frente al rostro para que reaccionara. No sirvió de mucho, así que tuve que salvarla y responder en su lugar. El profesor Pémon me aplaudió.

​La clase entera lo hizo.

​Ella me miró de reojo y yo le dediqué una sonrisa de medio lado.

​—Mi nombre es Dalas —dije, estirando la mano.

​Me miró sin una pizca de impresión.

​—No te lo tomes a mal —dejó mi mano flotando en el aire—, pero no vengo a clase a socializar. No quiero que me vuelvas a hablar —sentenció mientras guardaba sus cosas de golpe—. Y sobre todo, no quiero que vuelvas a chocar conmigo, imbécil —concluyó antes de ponerse en pie.

​«¡Wow!», pensé.

​Esta chica no es nada de lo que aparenta, murmuré para mis adentros.

​—¡Solo quería ser amable! ¡Tampoco buscaba relacionarme contigo! —le grité mientras caminaba a la salida.

​Ella se giró y me lanzó una última mirada de desagrado.

​Y yo me eché a reír. Reí porque nunca me había topado con alguien así. Por lo general, las chicas suelen derretirse con esta mirada de chico malo y mi sonrisa encantadora. Y no las culpo: alto, guapo, con el abdomen más que definido y capitán del equipo de fútbol... ¿Quién no querría estar conmigo?

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Holiii❤️ ¿Que tal te aprecio el primer capítulo? ¿Te gusto? ¿Quisoeres que la siga escribiendo? Créeme que lo esta esta por pasar entre Dalas y Rachell, no te lo imaginaras. Apodamos dándole me gista y compartiendo la historia, asi sabré si te esta gustando.




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