Eres mi Nakama

Capitulo I ✨️

—Violet. —la mención de mi nombre con la voz emocionada de Taylor hace igual que me alegre—. Ya viste ese video. De Nakama.

Me muestra un reel desde su celular con aquella palabra y su significado.

—¿eh? —observo el video—. Nakama... "amigo o compañero que lo consideras familia"

Ella vuelve a mirar su celular con una sonrisa en su rostro. Diría que no la había visto tan emocionada

—¡te puedo llamar así! —dice mirando aun la pantalla—. Andaaa, di que siiiii.

Me considera familia....

¡Taylor me considera familia!

Las palabras no salen. Pero si una sonrisa de mi rostro al ver como de emocionaba por ello.

Taylor ha sido mi amiga hace un año, cuando nos graduamos de la secundaria ya éramos muy amigas.

—Si, claro. —respondi.

Dejo de mirar su celular para abrazarme.

—¡ahhh!, yo te quiero muchoo mi Nakama-san —la chica se aferra a mi, abrazándome como si fuera la única cosa que tuviera. De igual forma la abrazo y sonrió.

Nakama...

Una palabra puede ser mi vida.

Incluso diría que yo ya la consideraba parte de mi familia al momento de pasar tanto tiempo con ella.

—cierto. Olvide decirte algo... —deja de abrazarme para tomarme de los brazos y sonreirme.

Frunzo ligeramente el ceño y dejo de sonreír.

—es sobre Max... —dice.

—¿Te sigue molestando?

—digamos... se la pasa siguiéndome y eso me incomoda. Pero a todos lados. TODOS.

Me muerdo el labio inferior como siempre. Lo hago porque ya me estoy enfadando.

Se supone que le dijo que dejara de hacer eso. Porque sigue ahí el chico.

—ay tay... —hablé de mala gana— se supone que ya le dijiste que no. Ahora le tiene que bajarle a sus sumos.

—lo sé. Pero tampoco quiero ser grosera con él.

—¿Ser grosera? Solo le pides algo y no es capaz de hacerlo.

Tay deja de tener tacto conmigo para jugar con sus manos.

Esa chica hace eso porque sabe que tengo razón. Más bien, es su forma de decir que ya esta nerviosa. Aun así sigue sonriendo.

—Mejor vayamos al salón. —cambia de tema–. Ya va acabar el descanso.

Ella camina hacia el salón haciendo que me quedara ahí parada sin hacer nada.

Yo seguía con el ceño fruncido y analizando lo que habian pasado. De inmediato miro a su dirección y camino para alcanzarla.

—igual estuve hablando con Nelson. —habla de repente, pero ahora seria— su hermana me dijo lo mismo y el lo negó.

Hago una ligera sonrisa ante eso. Claramente me vale un comino sobre ese man.

—no lo conoces Tay.

Se queda callada.

Me mira de reojo y vuelve a sonreir.

—bueno. Habría de esperarse que pasaría eso. —decia mientras llegáramos a nuestro salón—. Igual le dije esto a Robert y lo único que hace es preguntarme más cosas.

—que querías, es Robert. —digo entre risas–. ¿No te contó que volvió a discutir con su mamá?

—en eso estaba. —responde—me contó que se entero su mamá de unos mensajes que le mando.

—entonces vamos con el a que te cuente todo el chisme —me detuve en la entrada de la puerta—. Justo lo vi en las mesitas, a lado de la cafetería.

El chica me mira. Diría que esta examinando mi rostro.

—¿segura que no me quieres decir algo? —pregunta de repente—. ¿nada?

—ay ora. —dije— ¿yo?, si estuviese pensando en algo ya te lo hubiera dicho.

La chica alza la ceja y camina otra vez a la salida.

—sale pues. Vamos con Roberta.

—¿desde cuando le dices así? —la sigo. Es la primera vez que la escucho decir eso.

—desde que me dijo que es gey. Es de mi tribu, así que hay que aceptarle tal y como es.

Comienzo a reír por ese comentario. Ella ríe más fuerte que hace que me contagie más la risa.

—¿A que viene esa risa? —pregunta el chico de pecas—. Parecen que hicieron una travesura y no me invitaron.—el chico se cruza de brazos— Que feas son.

—perdón, Roberta. —decia entre risas Taylor—. Es que eso fue gracioso.

—no salgas con tus babosadas, Taylor. Ahora me llamo Roberta.

—si, si. —hablo— como el trollino de los compás "¡ay, Roberta!" —lo digo exageradamente y Taylor comienza a reir más, diría que incluso Robert estaba igual—. Me gusta el apodo pero no te diría así.

—síguele, Violet. —se queja—. Ya no te contaré nada.

—¡ahh! —ahora yo me quejo—. No sé valeee, yo lo decía de broma.

—bueno, ya. —habló Taylor—. Yo vine a saber de eso.

El chico se quedó callado analizando.

—¿Saber qué? —pregunta el chico con una voz aguda.

Tay se voltea a ver, entrecierra los ojos y le vuelve a mirar.

—de tu mamá, Robert. —dice al fin.

—ahhhh, yaaaa entendiii. —ríe—. Bueno, verán. Todo comenzo con yo ir a bañarme. Resulta que mi madre, se le ocurre la gran idea de revisar mi celular.

—mala señal... —suelto el comentario.

—¿pero que encontró? —pregunta Tay.

El chico hace una sonrisa nerviosa y empieza a observar la mesa con números de quienes lo escribieron (clásico de las mesas).

Mientras sonreía el chico. Mire a Tay y parecía que se hacía una idea.

—no me digas que... —se cubre la boca.

—no, no. Tampoco es lo que tu piensas ehh. —levanta las manos en forma de inocencia.

Tay entrecierra los ojos y mira fijamente a Robert

—Robert...

—¡ESCUCHA PRIMERO!, ¡CARAMBA!

No puedo evitar y suelto una sonrisita.

—bueno, ya. Tu sigue con el chisme. —digo que si siga contando.

El chico se queda callado y suspira.

—encontró mensajes. —dice al fin.

—¿con quién? —pregunta Tay.

—con Gael.—responde.

Me cubro la boca tratando de ignorar mi emoción.

—NO. —digo.

—SI. –hace un grito ahogado y alza las manos—. De todos los mensajes encontró el peor.

Taylor empieza a reírse por eso. Claramente se rie tanto que le comenzo a doler el estómago.

—¡ay, no puedo! —dice riendo—. Seguramente en donde dice "Hola, mi amor" —vuelve a reir.

El chico hace una sonrisa y se sienta de golpe en la silla.




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