Eres Mi Sol -J-Hope

Mar

La exposición en la galería de Madeira había sido todo un éxito, los residentes y turistas pasaban entre las fotografías, mi mente estaba tranquila en ese momento, era mejor saber que no le había hecho caso a mis temores.

—¿Qué tanto ronda por esa cabecita tuya que no nos haces caso? —La voz de Elía me sacó del pequeño trance en el que me encontraba, venía acompañada de Haneul.

—Nada realmente —sonreí levantándome de la arena —contemplaba el paisaje, pensé que ustedes estarían en la cafetería.

—Sí, estuvimos ahí un rato, pero luego quisimos venir a hacerte compañía, estuviste evitandonos desde la inauguración de ayer —dijo Haenul enlazando su brazo con el mío.

Caminamos por el sendero que llevaba hacia mi casa, mientras conversábamos la mañana era agradable, y dar un paseo no venía nada mal.

—No estuve evitando a nadie, y menos si tu te quedas en mi casa —dije dandole un suave empujon.

Ella solto una risita mientras las tres caminabamos hacia la casa, el día estaba algo nublado y no cabia duda que llovería pronto.

—Bueno, pero estuviste un poco apagada —dijo Elía uniendose a Haneul.

Nuestros pasos comenzaron a ser más lentos, lo sufisciente para tener una conversación seria antes de llegara casa. Quería hablar con ellas, sin esa mascara que siempre solia llevar frente a todos pretendiendo estar bien.

—Han sido… días algo complicados —mi voz fue pausada y me encogí ligeramente de hombros—. La exposición, la gente… todo.

Haneul y Elía intercambiaron una mirada rápida y luego volvieron su atención hacia mí.

—¿Y él? —la voz de Haneul fue cautelosa, pero sin rodeos.

El sonido de nuestras pisadas sobre el camino empedrado pareció amplificarse en ese instante. Respiré hondo, dejando que el aire frío llenara mis pulmones antes de responder.

—Hablé con él, y es imposible no sentirme de esta manera, lejos de todo, sin encajar, pero algo de mí… lo extraña más de lo que mi orgullo me permite admitir en voz alta…

Ninguna se sorprendió al escuchar mi respuesta. Solo asintieron, sin duda sabían más de esto que yo, ellas me entendían más de lo que yo podía llegar a hacerlo.

—¿Y tú? —preguntó Elia con calma—. ¿Dónde estás tú en todo eso?

Esa pregunta… esa sí me desarmó. Bajé la mirada, observando mis manos por un segundo.

—No lo sé —confesé—. Hay momentos en los que quiero alejarme… y otros en los que siento que si doy un paso atrás, voy a perder algo que todavía no entiendo del todo.

—No tienes por que decidir ahora —dijo Elía suavemente—. Solo observa. Siente. No te apresures a ponerle nombre a algo que aún está cambiando, no corras cuando aún ni siquiera puedes caminar.

Asentí, agradecida. Seguimos caminando hasta llegar a la casa. El cielo ya estaba cubierto por nubes grises y el viento traía ese aroma húmedo que anunciaba lluvia. Apenas cruzamos la puerta, dejé mis sandalias a un lado y caminé hacia la cocina.

—Voy a hacer té —anuncié, más por costumbre que por necesidad.

—Yo ayudo —dijo Haneul, siguiéndome de inmediato.

Elía se quedó en la sala, abriendo las ventanas para dejar entrar el aire fresco.

El sonido de la tetera comenzando a hervir llenó el espacio, y por un momento todo se sintió… normal, mis padres andaban turisteando por ahí, estaba con mis amigas y me sentí más tranquila luego de decir lo que cargaba en mi pecho.

Hasta que un golpe suave en la puerta rompió ese equilibrio, haciendo que las tres nos quedaramos en silencio. Respiré hondo.

—Yo abro —dije.

Cada paso hacia la puerta se sintió más pesado que el anterior, nosabía por que me ponia tan nerviosa, era normal…

Giré la manija. Y ahí estaba Hoseok, con el cabello ligeramente húmedo por la brisa y las manos en los bolsillos, como si no supiera muy bien qué hacer con ellas.

Sus ojos encontraron los míos de inmediato.

—Hola… —dijo, con una voz más baja de lo habitual.

—Hola —tragué saliva con algo de nervios, sinceramente no sabía por que me estaba afectando tanto, solo era él y ya.

Hubo un pequeño silencio, un poco incomodo.

—¿Puedo pasar? —preguntó, con cautela—. Solo… un momento.

Miré por encima de mi hombro. Haneul y Elía seguían ahí, pero no intervinieron, así que voltee a verlo y asentí.

—Sí —respondí, haciéndome a un lado—. Puedes pasar.

Hoseok dio un paso dentro de la casa mientras el sonido de la lluvia comenzando a caer suavemente contra el techo acompañó ese momento, llenando el silencio que ninguno de los dos sabía cómo ocupar.

—Gracias —murmuró, apenas audible.

Cerré la puerta detrás de él, apoyando la mano unos segundos sobre la madera, como si necesitara ese pequeño anclaje antes de girarme, cuando lo hice, su mirada ya no estaba solo en mí.

Haneul apareció primero, apoyada en el marco de la cocina, con los brazos cruzados y una expresión que mezclaba curiosidad y cautela. Elía, en cambio, permanecía más atrás, observando en silencio, como siempre…

—Hola —saludó Hoseok con una leve inclinación de cabeza, respetuoso.

—Hola —respondió Haneul, sin dureza, pero sin cercanía.

Elía se acercó un poco más, pero no invadió. Su presencia era tranquila, pero firme.

—El té está listo —dijo simplemente, rompiendo la tensión—. Pueden sentarse si quieren.

Caminé hacia la sala, sintiendo a Hoseok seguirme a unos pasos de distancia. Me senté en uno de los sillones, dejando espacio frente a mí. Él dudó un segundo antes de tomar asiento en la silla opuesta, manteniendo una distancia que no era casual.

Haneul dejó las tazas sobre la mesa con cuidado.

—Bueno… —dijo, mirando entre ambos—. Yo voy a… revisar algo en la cocina.

Elía la siguió sin decir nada más, llevándose consigo el ruido, las miradas externas… dejándonos solos en ese espacio que de pronto se sintió demasiado pequeño con la lluvia atenuando el silencio entre los dos.

Tomé la taza entre mis manos, más para ocuparlas que por otra cosa.



#7603 en Fanfic
#45045 en Novela romántica

En el texto hay: btsjhope, bts fanfic, jhope bts

Editado: 22.04.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.