Eres Mi Sol -J-Hope

Ecos de lo que un día fue…

Últimos capítulos...

«La exposición de la fotografa extranjera había sido todo un exito durante ese mes entero, sin duda había superado las expectativas del publico local», o eso es lo que decían en el periodico esa mañana, y Elía junto a Haneul no praban de felicitarme.

—Lo mismo dijeron la semana pasada, no es para tanto chicas —dije restandole importancia.

—Bueno, para nosotras es un logro igual, eres la mejor fotografa que hay, y esto solo lo comprueba —Haneul sirvió las copas de vino para todos, mis padres estaban entusiasmados con el articulo en el periodico, y no dudaban en seguir la celebración, por segunda semana consecutiva.

—Ella tiene razón, deberías plantear poner otraexposición, eres muy buena hija —dijo mi padre repartiendo las copas de vino.

—Gracias… —murmuré, forzando una pequeña sonrisa antes de llevar la copa a mis labios.

El vino sabía más amargo de lo normal.

Las voces a mi alrededor se mezclaban en una especie de eco distante: elogios, risas, planes a futuro… todo sonaba correcto, perfecto incluso. Pero había algo en ese “perfecto” que me incomodaba, como una prenda que luce bien por fuera, pero aprieta demasiado por dentro.

—¿Ya pensaste en el tema para la siguiente exposición? —preguntó Elía, inclinándose ligeramente hacia mí, con esa emoción genuina que siempre la caracterizaba.

Negué con la cabeza.

—No… he estado ocupada, además no sé si quiera hacerlo de nuevo

—Podrías hacer algo más personal —insistió Haneul—. Algo que hable de ti.

Una risa suave escapó de mis labios, casi sin humor.

—No creo que eso sea buena idea.

Hubo un pequeño silencio. No incómodo… pero sí lo suficientemente denso como para que mi madre interviniera con rapidez, como si quisiera proteger el ambiente.

—Tu trabajo ya habla por sí solo —dijo, levantando su copa—. No necesitas complicarte.

Bajé la mirada hacia el vino, observando cómo la luz se fragmentaba en la superficie rojiza. Por un instante, la imagen cambió. Ya no era la sala, ni las copas, ni las sonrisas.

Parpadeé rápido, como si eso bastara para romper el recuerdo.

—¿Estás bien? —preguntó mi padre, con un leve gesto de preocupación.

—Sí… —respondí demasiado rápido—. Solo… estaba pensando en su propuesta, suena tentador.

Cuando todos se fueron a descansar, yo salí a la playa para dar una pequeña caminata. Mi telefono sono en mi bolsillo con un mensaje de Hoseok.

La pantalla iluminó la noche lo suficiente para hacerme entrecerrar los ojos. Por un segundo, consideré no abrir el mensaje. Fingir que no lo había visto y seguir caminando un rato más, dejar que el mar se llevara todo lo que aún pesaba.

“¿Podemos hablar?”

Deje escapar un suspiro suave con mi corazón acelerado, habíamos estado hablando más, saliendo de vez en cuando por ahí…

“Estoy en la playa frente a mi casa… o prefieres hablar por telefono?”

Intenté concentrarme en las suaves olas que llegaban a la orilla y mojaban mis pies e ignorar que ansiaba que su respuesta fuera venir aqui.

El mensaje tardó unos segundos en aparecer. Segundos que se sintieron mucho más largos de lo que realmente eran.

La pantalla volvió a iluminarse en mis manos.

“Voy para allá.”

Mi corazón dio un pequeño vuelco, traicionándome, junto a esa sonrisilla de emoción. Tragué saliva, bajando el teléfono lentamente mientras una mezcla incómoda de nervios y expectativa se instalaba en mi pecho.

El viento sopló un poco más fuerte, y me abracé a mí misma, como si eso pudiera calmar el ligero temblor que empezaba a recorrerme. Caminé unos pasos más, pero esta vez sin alejarme demasiado. Como si, inconscientemente, quisiera quedarme cerca de ese punto exacto donde todo estaba a punto de cambiar.

No supe cuánto tiempo pasó hasta que lo escuché, sus pasos suaves sobre la arena, voltee y ahí estaba él.

—Hola —dije mirandole a los ojos.

—Hola —respondío con una sonrisa suave sin apartar la mirada de la mía.

—¿Sobre qué querías hablar?

Hoseok bajó la mirada por un segundo, como si ordenara las palabras antes de soltarlas. Metió las manos en los bolsillos y dio un pequeño paso más cerca, sin invadir del todo la distancia entre nosotros.

—Sobre… nosotros —dijo al fin, levantando la vista otra vez.

—¿Nosotros? —pregunte empezando a caminar de nuevo por la playa.

—Sí —me acompaño por la orilla, nuestros pasos eran muy lentos. —Nosotros… y ese beso de ayer en la cafetería…

Me sonrojé al instante al recordarlo, mi corazón latio con rapidez. Habíamos estado un largo rato en la terraza de la cafetería, conversamos con tranquilidad y nos acercamos poco a poco hasta que fue inevitable y lo besé.

Aparté la mirada, clavándola en el mar como si pudiera esconder ahí lo que acababa de provocarme recordar.



#7638 en Fanfic
#45354 en Novela romántica

En el texto hay: btsjhope, bts fanfic, jhope bts

Editado: 27.04.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.