Como era de esperarse, desde ese día ella no dejaba de ponerse frente a mí preguntándome que si podía verla u oírla. Cada vez era más difícil evitarla y ya me estaba agobiando con la situación.
Claro que sí podía verla y oírla, solo que no quería que lo supiera...
Hoy me estaba vistiendo para ir a mi trabajo y entregar las traducciones del libro, además de ser una excusa perfecta para estar fuera de casa y despejar mi mente un rato. También pensaba que podría ir a casa de mis padres y tratar de descansar.
En serio, necesito dormir.
Salí de mi habitación y caminé hacia la cocina para apagar la cafetera y servirme un poco de café, esto me ayudaría a mantenerme despierto en mi trabajo. Mientras bebía un sorbo de este, miré a todos lados buscando un rastro de ella, pero no la vi en ningún lado.
Ya lo había notado desde temprano, no estaba en el baño ni en mi habitación, y tampoco aquí en la cocina. Era un poco extraño, pero no seguí dándole importancia.
—¿Qué estás bebiendo? —Aparece frente a mi de la nada.
—Di un pequeño grito con un sobresalto..
¡¿Por qué tuvo que aparecer así de la nada?!, ¿Qué hago?
—¡La hora! No puede ser, se me hace tarde. —Tomé mi bolso y caminé rápidamente hacía la puerta.
—No tan rápido. —Dice esto bloqueando mi paso —Sé que me viste, hiciste contacto visual conmigo... También sé que me oíste aquella noche, así que deja de fingir... Por favor.
Mi cuerpo se paraliza por un instante, no podía moverme, estaba tan cerca de la puerta y aún así no podía estirar mi mano. Ella solo se quedó frente a mí esperando una respuesta un poco dudosa y yo solo quería huir.
—Suspiré y luego la miré fijamente a los ojos —Tienes razón, puedo verte... Pero en serio no quería que lo supieras, he pasado toda mi vida evitando una situación como esta porque me incómoda, me incomoda muchísimo. —Respondí con frustración en mi voz, también era lo primero que se me vino a la mente —Ahora ya lo sabes. Necesito que te apartes, no quiero llegar tarde a mi trabajo.
Ella se apartó de la puerta para que yo pasara.
—Haruto...
No respondí, solo me quedé parado frente a la puerta con mi mano tendida. Quería salir de ahí lo antes posible.
—Lo siento mucho, no era mi intención ocasionarte problemas... —Se aleja un poco —Yo... me iré para cuando vuelvas.
Después de eso me fui sin decir ni una palabra. No sabía si lo que ella decía era verdad o no, pero yo no pensaba regresar hoy.
—Hola, papá... Me preguntaba si hoy podía quedarme allá.—Seco mis mejillas mientras trataba de tranquilizarme —No, estoy bien. Solo que hoy no es mi día...