Dormí en casa de mis padres esa noche, me llenaron de preguntas al verme y no fue fácil convencerlos con la historia de que solo estaba cansado y que necesitaba descansar. Al ver que mis respuestas eran las mismas, dejaron de preguntar para no agobiarme más. La verdad es que yo no los quería preocupar con estas cosas.
Pude dormir y recuperar toda mi energía, o bueno, una parte de ella. Era lo que más necesitaba, descansar después de todo lo que pasó ayer y para ser sincero aún no me sentía del todo preparado como para volver a casa.
Ahhh...
—¿Te desperté? Lo siento mucho, cariño.
—De hecho, ya estaba despierto. —Me levanté de la cama —¿Cómo amaneciste?
—Bien, un poco preocupada por ti. —Se acercó a mí y dejo una suave caricia en mi mejilla —Hijo, si algo pasa contigo solo dímelo... Puedes confiar en mí.
—Lo sé, gracias por preocuparte por mí —Respondí con una cálida sonrisa —. Mmm, tus manos huelen a... Comida.
—Pfff jajaja, sí. Sobre eso, venía también para decirte que el desayuno ya estaba listo —Sonríe y segundos después se aleja —, y necesito que te laves los dientes para que bajes a desayunar con nosotros, te estamos esperando.
—De acuerdo.
Mientras me cepillaba los dientes, mi mente se distrajo por mi reflejo en el espejo. No lo había notado antes, pero me veo terrible.
¿Desde cuándo tengo esas ojeras?, parezco un mapache.
Comí con mi familia en cuanto salí del baño, y luego decidí pasar el día con ellos, era lindo pasar tiempo en familia. La noche llegó y sin darme cuenta, estaba en el carro con mi padre de regreso a mi casa. Al llegar, él se bajó conmigo para ayudarme a dejar las guarniciones que mi madre preparó en el refri.
Aproveché para darle una vuelta a la casa y revisarla, pero no la vi en ningún lado y pensé que cumplió lo que había dicho.
Entonces ya terminó todo... Uff.
—¿Estás buscando algo? —Mi padre se incorpora después de ordenar todo.
—¿Qué? No, solo checaba si todo estaba en orden. Ya sabes, es la primera vez que duermo fuera de casa... —Pasé mi mano por mi cabello esperando que se creyera eso.
—Entiendo, debe ser por eso que has estado inquieto —Agarra sus llaves que estaba encima de la mesa —, pero aún así, si algo te preocupa solo debes llamarme y contarme lo que te pasa ¿Entendido?
—De acuerdo... Y oye, gracias por ayudarme con las guarniciones.
—No fue nada, tú mamá se puso a prepararlas desde que dijiste que te quedarías con nosotros jaja.
—Ahh. —Sonreí al recordar lo de esta mañana —Le dije a mi mamá esta mañana que sus manos olían mucho a comida, ahora todo tiene sentido jaja.
Mi padre se quedó unos minutos hablando conmigo, no se quería ir hasta que vio la hora. Solté una bocanada de aire y me fui a mi cuarto para acostarme y ver una película hasta que me diera sueño. No estaba seguro del porqué, pero sentía que algo no estaba bien.