Errantes

Capítulo 1 : Despertar

Zona Suroeste, Sector 43, Área de los Primeros Colonos. De entre todas las ya vacías y desconectadas cámaras de sueño, existe una la cual es tratada como una leyenda viviente. El Ultimo Humano De La Antigua Era, es el nombre por el cual todos conocen a quien aún no logra despertar. Nadie ha descubierto la verdad sobre el motivo de que siga en ese estado, solo quienes poseen un rango elevado tienen la autorización de ver al legendario Humano detenido en el tiempo.

Para llegar a esa zona hay que transitar por un pasillo rodeado de tuberías que recorren tanto las paredes como el techo, el suelo frio de metal pese al paso del tiempo luce tan reluciente como el primer día. Luego de unos minutos de caminata puede divisarse la habitación oscura donde solo existe una tenue luz amarilla iluminando una cámara, dentro de ella se encuentra el legendario Humano.

Por el pasillo se escuchan pasos, para ser mas exactos son dos personas quienes se acercan a esa habitación.

– Dara deja de estar tan emocionada, lo has visto tantas veces que hasta tu misma debiste haber perdido la cuenta. – Quien habla es una mujer de baja estatura, no supera el metro con 50 centímetro de altura.

– Eso no es cierto. – Dice una joven chica de cabellos negros amarrado por una coleta. – Sin contar el día de hoy, han sido 4.015 veces desde que lo vi por primera vez hace 11 años.

La mujer de baja estatura se detiene de golpe.

– ¡Son 11 años sin faltar un solo día! – Exclama sorprendida la mujer de baja estatura.

– Con hoy serán 11 años y un día. – Dice orgullosa la mujer llamada Dara.

Las dos jovencitas siguen su camino hacia el Ultimo Humano De La Antigua Era. A pocos metros de llegar Dara no puede evitar esbozar una gran sonrisa por la emoción de ver nuevamente al legendario Humano, apresura su paso hasta prácticamente correr.

– ¡Capitana Faur no corra por el pasillo!

Dara se detiene y hace un saludo militar, de entre las sombras aparece un hombre de avanzada edad, pese a todo luce muy sano, músculos palpitantes se asoman de entre sus ropas. El viste un traje completamente blanco, sobre su pecho 15 condecoraciones con distintas formas denotan sus logros, en su cabeza luce un sombrero con un par de estrellas, sobre sus hombros una tira de color rojo acompañada por otras cuatro estrellas doradas.

– ¡Coronel Blogart disculpe mi falta de compostura ante usted! – La voz de la joven Dara retumba por las paredes viajando por el pasillo.

– Perdonada Capitana Faur. – El anciano hace una expresión que demuestra su desconcierto. – Tantos años y aun luce como si fuera la primera vez que visita a nuestro respetado Humano.

– ¡Lo siento mucho Coronel Blogart pero no puedo ocultar mi emoción!

Mientras la joven chica y el anciano intercambiaban palabras aparece la joven de baja estatura.

– Usted también Cabo Nubar, en fin, asegúrese de que su Capitana no sobrepase la línea de seguridad, o de lo contrario sufrirán las consecuencias por las acciones de su Superior. – El tono del anciano es cortante.

– ¡Comprendido Coronel Blogart! – La pequeña mujer eleva su voz al mismo tiempo que se coloca en posición firme.

El anciano deja a las dos mujeres y se pierde por el camino recorrido anteriormente por ellas.

– Lyraji el Coronel ya se marchó, deja esa posición. – Dara lo dice mientras toca el hombro de la pequeña Lyraji.

– ¡Capitana no permitiré que se sobrepase el día de hoy, va a mantenerse detrás de la línea si o si! – Sus nervios colapsaran.

– Vamos, vamos, el Coronel no lo decía en serio solo. – Agita su mano con una sonrisa tontorrona, pero Lyraji se enfada aún más y la interrumpe elevando su voz.

– ¡No es no, se va a comportar como corresponde aunque no quiera!

– ¡Mmmmm, Nooo, es la única vez que puedo verlo en el día, no quiero estar a dos metros lejos de él, no quiero, no quiero, no quiero!

Ha comenzado a actuar como una niña haciendo un berrinche delante de su Subordinada, Lyraji se mantiene en silencio observándola, aparece una vena en su sien, respira profundamente y habla con una voz calmada ante el bullicio de su Capitana.

– Si sigue haciendo este escándalo le diré a la Teniente Uryoj para que no vuelva nunca más a esta Área.

– ¡No quiero, no quiero, no!…

Seguía haciendo un escandalo pero se detiene cuando escucha nombrar a la Teniente Uryoj, queda congelada y observa como Lyraji mantiene una sonrisa muy tierna, pero que en ella provoca un escalofrió incontrolable.

– Como su Capitana voy a abstenerme de cruzar la línea, todo sea por mis queridos Subordinados. – Ha recuperado su formalidad, pese a que fue obligada a hacerlo.

– Gracias Capitana, ahora visitemos al Ultimo Humano De La Antigua Era.

Las dos retoman su andar hacia la oscura habitación.

Finalmente luego de algunos metros mas llegan hasta donde se encuentra criogenizado ese hombre. El mide un poco mas de 1.8 metros, cabello negro muy liso, mantiene sus ojos cerrados, el pecho inflado que demuestra como inspiraba antes de ser congelado, su mirada no es de temor como lo seria en su situación… esta arrepentido, o eso es lo que algunos creen que demuestra, algunos piensan que en realidad fue un antiguo soldado que perdió su familia durante la Gran Emigración y decidió congelarse debido al dolor por su perdida, otros que en realidad se había preparado para morir cuando se percató donde se encontraba.




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