"Error De Origen"

Capítulo 13: El regreso del espectro

Un trueno lejano retumbó y, de repente, mi cuerpo reaccionó. No fue voluntad, fue puro instinto de supervivencia. Me levanté de golpe, apoyando las palmas en el asfalto rugoso, y un alarido de agonía pura desgarró mi garganta.

¡¡MI CASA!! —grité, y el esfuerzo hizo que una bocanada de sangre caliente salpicara el suelo.

El dolor en mis costillas era como si me estuvieran clavando cuchillos oxidados con cada centímetro que me movía. Me puse de pie, tambaleándome como un borracho, con la visión borrosa y el brazo izquierdo colgando inútil a un costado. Agarré la mochila del suelo por puro reflejo, arrastrando los pies, dejando un rastro rojo tras de mí.

Empecé a caminar. Cruzaba las calles tropezando con mis propios pasos. La gente, la maldita gente, se apartaba. Vi a un grupo de estudiantes de mi instituto; se quedaron paralizados al verme. Vi el miedo en sus ojos, pero ninguno estiró una mano. Me miraban como si fuera un monstruo, un espectro que acababa de salir de la tumba.

Nova... responde... por favor —susurré, pero mi auricular solo emitía un siseo estático, un ruido blanco que se burlaba de mi miseria.

Ella no estaba. Me había dejado solo en el momento en que mi propia sangre me cegaba.

Seguí avanzando, cuadra tras cuadra. El camino hacia mi casa, que solía ser automático, ahora se sentía como una travesía por el desierto. Cada respiración era un silbido asmático. El pánico empezó a crecer en mi pecho, más fuerte que el dolor físico. Un presentimiento oscuro, una vibración de desastre me empujaba a seguir.

—Ya casi... ya casi... —balbuceaba, limpiándome la cara con la mano sucia, solo para ensuciarme más.

Doblé la última esquina. Mis pulmones ardían. Divisé la fachada de mi casa al final de la calle. Mis pasos se volvieron más erráticos, la desesperación me dio un último aliento de fuerza. Me detuve a unos metros de la entrada, sosteniéndome de un poste de luz para no colapsar.

Mis ojos, hinchados por los golpes y rotos por el terror, se clavaron en la puerta con tristeza melancolía y nerviosismo.




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