Keyla Arden siempre pensó que las historias de amor podían durar para siempre. Tal ya como en los cuentos de hadas; el principe y la princesa tienen un final feliz. Pero pronto tendría que descubrir que la realidad era muy diferente a su pequeña burbuja.
Keila tenía diecinueve años, estudiaba administración en la universidad Hunrd. Su cabello era corto , remarcaba su mandíbula. Su ojos color avellana llamaban mucho la atención y cuando sonreía se formaban unos pequeños hoyuelos.
Su novio era Lucas Bennett.
Altoy de de cabello rubio con rizos y unos hermosos ojos azules tan tranquilos como el mar. Era muy calmado, amable y tenía una habilidad que hacía que muchos confiaran en el fácilmente. Desde el primer momento.
Ellos llevaban casi dos años de novios, eran una de las parejas más conocidas en el campus. Después de todo no pasaba desapercibida la conexión especial que ellos tenían.Nunca habían tenido una discusión fuerte, siempre dolían hablar, si sentían alguna incomodidad lo solucionaban juntos; visto de esa forma parecía que nunca iban a terminar, que ese para siempre no sería solo un sueño. Era un amor tan tranquilo, dulce y lleno de pequeños detalles. Que todo parecía tan perfecto.
Por eso cuando Lucas le envío un mensaje diciendo:
"¿Podemos hablar después de clases?"
Ella no le pasó por la mente que algo iba mal. Solo pensé que seguramente era para invitarla a algún sitio o contarle una buena noticia.
Lo encontró esperándola en la salida, el tenía una expresión algo perdida y parecía más serio de lo normal.
_Vamos al parque_ dijo Lucas, si mirarla directamente.
Ella asintió, no dijo nada. Pensó que a lo mejor había tenido una día pesado y quería hablar de ello. Así que lo siguió en silencio.
Cuando llegaron, el clima se sentía muy tranquilo y el viento soplaba suavemente. Aunque a esa hora no había nadie lo hacía sentir bastante tranquilo y relajante. Ambos tomaron asiento en el barco cercano. Se quedaron en silencio durante un rato. Ella espero pacientemente, hasta que finalmente...el rompió el silencio.
_Debemos terminar_ dijo sin mirarla.
Keyla se rio_ te has vuelto bueno haciendo bromas, pero está es muy pesada.
_Lucas dejo de mirar el paisaje y la miro directamente con una expresión seria_ hablo enserio Keyla.
Keyla se quedo rígiday esas tres palabras hicieron que si pecho empezará a doler. Y como alguien hubiera tomado un control y presionado el botón de silencio, el ruido del parque se desvaneció por completo. Por qué acababa de escuchar las palabras que nunca pensó que escucharía de la persona que más amaba.
_¿Estas seguro?
_Si.
_Esta bien... Al menos dime qué hice mal.
El noto que ella tenía los ojos brillosos, como si estuviera conteniendo las lágrimas. Lucas ya no pudo mantener la mirada y la apartó nuevamente_ No hiciste nada malo.
_Entonces, ¿Hay alguien más?
_No.
_¿Es por qué ya no me amas?
Está vez el no le respondió solo se levantó para irse. Ella lo detuvo.
_¡¿Piensas terminar conmigo sin darme siquiera una explicación?!_ su voz salió casi rota.
El seguí de espaldas sin mirarla_ lo siento_ el sin añadir más empezó a caminar. Keyla le gritó que se detuviera, pero el solo la ignoro y siguió su camino.
Y así fue Lucas termino con ella. Sin una explicación, sin una razón, sin darle una oportunidad de arreglar las cosas, nada. Simplemente se alejo dejando a Keyla con el corazón hecho pedazos. Y eso no era lo peor, lo peor era tener que verlo todos los días en los pasillos, en las mismas aulas, en la misma universidad. Cada vez que sus ojos avellana se cruzaban con aquellos ojos azules, solo podía preguntarle una sola cosa:
"¿Por qué?"
Durante las primeras semanas, Keyla apenas era la misma. Se distraía en clases mirando la ventana y apenas hablaba de algo. Muy contrario a como era antes; ella socializaba bastante, era la primera en sacar un tema, pero ahora... Parecía completamente apagada.
Sus amigas intentaban animarla, pero ella solo sonreía por compromiso. Para Keyla las clases eran interminables y por desgracia todo le recordaba a el: la cafetería le recordaba cuando comían juntos y charlaban sobre cualquier cosa y la biblioteca le recordaba a las tardes en la que estudiaba juntos. Incluso hasta la entrada le dolía, porqué era el mismo lugar por qué Lucas solía tomar su mano con dulzura.
Keyla lloro durante varias noches. Y no pudo evitar pensar que hubiera Sido mejor si tan solo el le hubiera explicado el por qué, no dolería tanto. El vacío que dejaba una ruptura sin explicación era mucho más difícil de soportar.
Sin embargo, un día algo cambio. Las lágrimas desaparecieron, la tristeza fue reemplazada por otra cosa: determinación. Se miró en el espejo acomodándose mejor el flequillo.
_¿Quieres dejarme así no más? Está bien_ se dijo mirando su reflejo con una sonrisa confiada_ ¡Haré que te arrepientas!
No pensaba perseguirlo ni rogarle. Claro que no, eso sería muy bajo para ella. Su plan era muy sencillo...¡Lucir aún mejor! Se vería tan hermosa que seguramente se arrepentiria de dejarla. No solo eso, sino que se esforzaría más en clases. "Una chica hermosa e inteligente" ¿Quien no se arrepentiría?"
Keyla estaba convencida de que tarde o temprano Lucas la miraría y pensaría que había cometido el mayor error de su vida. O eso pensó, pero la realidad fue otra. Su plan noble resultó tan bien como ella había previsto. Es cierto que destacó, llamo la atención. Pero, Lucas ni siquiera la miro, ni por un segundo. Nunca mostró celos, nunca intento acercarse, ni mostró el más mínimo arrepentimiento. Parecía como si ella no existiera o el simplemente ignoraban completamente su existencia. Era como si la ruptura no hubiera dejado ningún huella en el. Y eso... hería mucho más a Keyla que el hecho de haberla dejado, por qué eso destrozaba si orgullo.
_¿Cómo puede estar tan tranquilo?_ pensó.