Keyla seguía observando la espalda de Lucas, mientras el se alejaba por el pasillo principal de la universidad. Y como siempre el le pasó de largo, sin siquiera decir una palabra. A pesar de que ya habían pasado semanas a Keyla seguía doliendole profundamente. Cómo una daga en su corazón.
_Ni piensa voltear a verme_ pensó apretando el dobladillo de su falda_ ¿De verdad ya no sientes nada por mi? ¿Lo nuestro no significó nada?
Ella sintió que estaba apunto de llorar, pero se contuvo. Se repitió una y otra vez: "se fuerte, se fuerte, se fuerte...". Pero entonces, una voz familiar la saco de sus pensamientos.
_¿No sabes leer los mensajes? ¿Te volviste analfabeta?
Keyla se giro de inmediato.
Frente a ella se encontraba un joven apuesto, de piel clara y bien cuidada. Vestía ropa casual-deportiva. Su cabello negro, liso y ligeramente voluminoso. Caía sobre su frente, rozando casi sus ojos de un particular tono gris plateado.
Era Kay Sullivan. Su amigo de la infancia. Bueno... Amigos era una forma bastante generosa de decirlo. Más bien, eran su compañero oficial de discusiones, desde que tenía uso de la razón.
¿Notaron que "Kay y Keyla" combinan demasiado bien? Pues no es coincidencia. Tiene una historia detrás. Resulta que sus madres eran amigas desde la prepa y, en sus tantas conversaciones hicieron un acuerdo bastante raro:
_Si tenemos hijos, eligiremos nombres que combinen.
_¡Vale!
Y años después cumplieron con ello. Así terminaron eligiendo Kay y Keyla. En cuanto a sus esposos, ellos no tuvieron ningún problema, por el contrario, les pareció una idea maravillosa. Las madres también pensaron que había Sido la mejor idea. En cambio, Kay y Keyla consideraban que aquel acuerdo había Sido una pésima idea. O peor aún, una maldición del destino.bpor que ellos eran unos amigos bastante peculiares. Discutir parecía su pasatiempo favorito.
_¿Y ahora que quieres?_ Preguntó Keyla, cruzandose de brazos.
_Te envíen más de diez mensajes desde esta mañana.
Keyla resopló. Rápidamente su celular en su bolso y desbloqueo la pantalla.
_Solo eres un exagera..._no pudo completar la palabra cuando vio claramente en el chat que decía: Doce mensajes sin leer.
_...Ah.
_¿"Ah"?_ Repitió Kay_ ¿Eso es todo?
_Vale, vale. Se me olvidó revisar el celular.
El continuo mirándola con una expresión que Keyla conocía muy bien.
_Estaba ocupada.
_Si, ya ví. Estabas muy, pero que muy ocupada mirando a tu ex como si con eso fueras a hacer que regresará.
Keyla frucio el seño de inmediatamente al escuchar aquello.
_¡No estaba haciendo eso!
_Mentirosa. Estuve al lado tuyo durante unos veinte minutos y ni siquiera te diste cuenta. Parecías una estatua hechizada por tu ex. ¿Vas a seguir negando?
_¡Cállate!
_Es justo lo que dices cuando sabes que tengo toda la razón, pero odias admitirlo.
Keyla se quedo en silencio su expresión era todo un poema. Kay se rió al verla así;sin duda ella era su mayor entretenimiento.
_Al menos dejaste esa cara de funeral_ dijo Kay.
Keyla rodo los ojos_ Eres insoportable.
_Lo se. Soy genial.
A pesar de sus constantes peleas y de que rara vez estaban de acuerdo en algo, Kay era una de las pocas personas que siempre aparecía cuando ella más lo necesitaba... Aunque jamás lo admitiera de manera amable. Aunque siempre parecía disgustada con él, lo cierto era que no le desagradaba. De hecho, para Keyla, Kay era su mejor amigo. Lo cual podría ser muy contradictorio.
_Bueno, enana, ya vámonos. El timbre sonó hace rato.
_Bien, entonces iré a tu casa a jugar videojuegos, y como me vuelvas a llamar enana te mato.
_Precisamente te estaba escribiendo para preguntarte si irías hoy.
_¡¿Y para que?! Sabes que siempre voy, que tonto_ ella guardo el celular en su bolso y comenzó a caminar. Ambos caminaban al mismo ritmo.
_Lo se, es solo que últimamente tú...olvídalo, no es nada.
Después de decir eso Kay no volvió a hablar. Había un silencio extraño, bastante tranquilo para tratarse de ellos. Ya Keyla empezaba a querer romper el silencio. Ella lo miro, el permanevia mirando al frente. Muy tranquilo para ser Kay.
_Oye.
El la miró_ ¿Qué?
_Es que estás demasiado callado.
_¿Te molestas? Si es así entonces seguiré en silencio. Sabes cuánto disfruto tu desesperación.
_Pero que bastardo, solo estoy preocupada. Es todo.
_¿En serio? Pero que niña más considerada_ dijo de forma sarcástica.
_Deja de tu sarcasmo.
El se detuvo de repente y le sujeto las mejillas.
_¡Ay!_ Keyla se sobresalto y le apartó las manos de un manotazo. Varias personas que pasaban por el pasillo voltearon a mirarlos.
_¡Kay!_ protestó_ ¡Ya no soy una niña! ¡No hagas eso en público!
Kay se rio_ sigues siendolo.
_¡Claro que no!
_Sigues siendolo hasta que cumplas veinte años.
Keyla lo miro indignada _¡Pronto sera mi cumpleaños número veinte, idiota!.
Kay sonrió con una expresión burlona, esa que tanto molestaba a Keyla _Lo se, estúpida. Ese día también es mi cumpleaños.
Keyla lo señalo molesta_ ¿Cómo me llamaste?
Kay la miro directamente a los ojos, separando lentamente cada sílaba con toda la intención de molestarla dijo:
_ Es-tu-pi-da.
Ella abrió la boca, completamente ofendida.
_¿Que dijiste?_ ella le pateó el pie con fuerza.
_Dije que eres una estúpida, y tengo toda la razón en decirlo.
Kay ni se inmutó ya estaba acostumbrado_ Sabes que tengo razón, eres estúpida.
La expresión burla de Kay desapareció por un instante y fue remplazada por una seria.
_Sigues derritiéndose por ese chico.
Keyla apartó la mirada_ No me estoy derritiendo...
_Si lo haces.
_No.
_Siempre te quedas mirándolo como si fuera a cambiar de opinión. Ya rindete, pasa página de una buena vez. Alguien que te deja sin darte ni una sola explicación no merece que sigas pensando en el las veinticuatro siete.