Escala de 8 hrs en paris contigo

Capítulo 11: Un nuevo comienzo

A la mañana siguiente, París despertó con un cielo completamente despejado.

Los primeros rayos del sol iluminaban las calles mientras Elena abría las cortinas de la habitación del pequeño hotel donde se hospedaba.

Miró la ciudad desde la ventana y sonrió.

Aún le costaba creer todo lo que había ocurrido el día anterior.

Un suave sonido en la puerta interrumpió sus pensamientos.

—¿Quién es?

—El fotógrafo puntual de siempre.

Elena rió al reconocer la voz de Matías.

Abrió la puerta.

Él sostenía una pequeña bolsa de papel.

—Buenos días.

—Buenos días.

—Pensé que podríamos desayunar juntos.

—¿Y eso qué escondes?

Matías levantó la bolsa.

—Croissants recién horneados... y chocolate caliente.

—Sabías exactamente cómo convencerme.

Los dos caminaron hasta un pequeño parque cercano.

Se sentaron en una banca rodeada de árboles y comenzaron a desayunar mientras observaban a las personas pasear con tranquilidad.

—Este viaje es muy diferente al primero —comentó Elena.

—¿Por qué?

—Porque ya no somos dos desconocidos.

Matías asintió.

—Y tampoco tenemos un reloj recordándonos que debemos despedirnos.

Elena sonrió.

Después de desayunar, decidieron recorrer algunos lugares que no habían podido visitar durante aquellas ocho horas.

Entraron en una antigua librería.

Elena pasó varios minutos recorriendo los estantes hasta que encontró una libreta de tapas color azul oscuro con pequeños detalles dorados.

—Es preciosa... —dijo.

Matías la tomó entre sus manos.

—Entonces llévatela.

—No hace falta.

—Considéralo un regalo.

—Pero...

—Para que escribas todas las aventuras que aún nos quedan por vivir.

Elena aceptó el regalo con una sonrisa.

—Gracias.

Antes de salir de la librería, escribió en la primera página:

"Capítulo 11. Los mejores viajes no terminan cuando el avión aterriza. Comienzan cuando encuentras a alguien con quien deseas seguir caminando."

Matías leyó la frase.

—Cada vez escribes mejor.

—Es fácil cuando tengo inspiración.

—¿Y quién es esa inspiración?

Elena lo miró con una sonrisa divertida.

—Creo que ya sabes la respuesta.

Matías soltó una pequeña risa.

—Solo quería escucharla.

Ella entrelazó su mano con la de él.

—Eres tú.

Él apretó su mano con cariño.

Caminaron el resto del día por calles que ninguno conocía, probaron postres nuevos, escucharon a Leo tocar el violín en una plaza y se encontraron con Camille, quien los saludó con una gran sonrisa.

—¡Al fin los encuentro! —dijo Camille.

—París no es tan grande cuando se trata de reencontrar amigos —respondió Elena.

Los cuatro pasaron la tarde juntos, recordando la primera vez que se conocieron.

Al caer la noche, se despidieron con la promesa de volver a reunirse antes de que Elena regresara a casa.

Mientras caminaban hacia el hotel, Matías miró el cielo estrellado.

—¿Sabes cuál es mi parte favorita de toda esta historia?

Elena negó con la cabeza.

—Que ya no estamos viviendo una escala de ocho horas.

Ella sonrió.

—Ahora estamos escribiendo una historia sin límite de tiempo.

Y, tomados de la mano, continuaron caminando por las calles de París, sabiendo que el verdadero viaje apenas acababa de comenzar.




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