Dos años después...
La cafetería donde Elena escribía todas las tardes estaba más silenciosa de lo habitual.
Frente a ella descansaba su computadora portátil. Aunque intentaba concentrarse en una nueva historia, no podía dejar de mirar el reloj.
Su teléfono sonó.
Era un correo electrónico.
Respiró hondo antes de abrirlo.
Sus manos temblaban.
Leyó las primeras líneas una y otra vez.
Luego se quedó completamente inmóvil.
—No puede ser...
Una sonrisa apareció lentamente en su rostro.
Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.
En ese momento entró Matías.
Llevaba su cámara al hombro, como siempre.
Al verla, supo de inmediato que algo había ocurrido.
—¿Elena?
Ella levantó la vista.
Sin decir una sola palabra, giró la computadora para que él pudiera leer el mensaje.
Matías comenzó a leer.
"Nos complace informarle que su novela ha sido seleccionada para ser publicada..."
No terminó de leer.
Miró a Elena con una enorme sonrisa.
—¡Lo lograste!
Ella asintió emocionada.
—¡Van a publicar mi libro!
Matías la abrazó con fuerza.
—Te lo dije.
—Todavía no puedo creerlo.
—Yo sí.
Siempre supe que algún día pasaría.
Elena sonrió entre lágrimas.
—Gracias por nunca dejar de creer en mí.
—Solo hice lo mismo que tú hiciste conmigo.
Un mes después...
Una galería de fotografía inauguraba una nueva exposición.
En la entrada había un gran cartel.
"Miradas del Mundo – Fotografías de Matías Ríos."
Elena observó orgullosa cada una de las imágenes.
Había fotografías de París, Roma, pequeños pueblos, montañas y playas.
Pero una imagen ocupaba el centro de la sala.
Era Elena sonriendo bajo las luces de la Torre Eiffel durante aquella primera escala.
Debajo de la fotografía había una pequeña placa.
"La fotografía que cambió mi vida."
Elena sintió un nudo en la garganta.
—¿Por qué elegiste justamente esta?
Matías sonrió.
—Porque ese día entendí que una fotografía puede guardar mucho más que un paisaje.
Ella tomó su mano.
—Es preciosa.
En ese momento comenzaron los aplausos.
La exposición acababa de abrir oficialmente.
Muchos visitantes se acercaban para felicitar a Matías.
Mientras tanto, varias personas observaban el libro que Elena sostenía entre las manos.
Su primera novela acababa de salir a la venta.
En la portada podía leerse el título:
"Escala de 8 Horas en París Contigo."
Matías sonrió al verla.
—Al final sí escribiste nuestra historia.
Elena asintió.
—Pero todavía le falta el último capítulo.
—¿Cuál?
Ella cerró el libro lentamente.
—El que todavía estamos viviendo.
Matías sonrió.
—Entonces tendremos que escribirlo juntos.
Los dos salieron de la galería mientras el sol comenzaba a ocultarse.
Habían cumplido dos grandes sueños.
Pero ambos sabían que aún quedaban muchos más por alcanzar.
Y, como siempre, estaban listos para recorrer el camino uno al lado del otro.