Escala de 8 hrs en paris contigo

Capítulo 25: Nuestra primera aventura como esposos

La mañana después de la boda llegó tranquila.

Elena despertó y durante unos segundos se quedó mirando la habitación, intentando recordar todos los momentos del día anterior.

La ceremonia.

Las risas.

Las palabras que se prometieron.

Sonrió al ver el anillo en su mano.

—Todavía parece un sueño...

En ese instante, escuchó la voz de Matías.

—Entonces espero que sea un sueño del que nunca quieras despertar.

Elena giró y lo encontró con dos tazas de café.

—¿Desde cuándo preparas café?

—Desde que descubrí que una escritora necesita energía para crear nuevas historias.

Ella tomó la taza entre sus manos.

—Creo que este es el mejor desayuno de mi vida.

Matías sonrió.

—Y apenas estamos empezando.

Durante los primeros días como esposos, decidieron hacer algo especial.

No querían una celebración enorme.

Querían una nueva aventura.

Así que prepararon sus maletas y sacaron nuevamente aquel mapa del mundo.

Elena colocó una mano sobre las ciudades marcadas.

París.

Roma.

Su primer viaje juntos.

Sus primeros grandes recuerdos.

—¿Cuál será el próximo destino? —preguntó Matías.

Ella cerró los ojos y señaló una ciudad al azar.

—Esta.

Matías miró el mapa y comenzó a reír.

—¿De verdad?

Elena abrió los ojos.

—¿Qué pasa?

—Elegiste una ciudad que siempre quise fotografiar.

—Entonces es una señal.

Durante el vuelo, ambos recordaron su primera vez viajando juntos.

La diferencia era enorme.

Antes eran dos desconocidos sentados en un aeropuerto esperando que pasara el tiempo.

Ahora eran dos personas que compartían sueños, planes y una vida completa.

—¿Extrañas aquella primera escala? —preguntó Elena.

Matías pensó unos segundos.

—No.

Ella lo miró sorprendida.

—¿No?

Él sonrió.

—Porque no quiero volver al pasado. Me gusta más todo lo que hemos construido después.

Elena sonrió.

—Buena respuesta.

—Aunque admito que hay algo que extraño.

—¿Qué?

—La sorpresa de no saber qué iba a pasar.

Ella rió.

—Entonces tendremos que seguir sorprendiéndonos.

Al llegar a su nuevo destino, caminaron por calles desconocidas.

Probaron comida nueva, tomaron fotografías y encontraron lugares que no aparecían en las guías turísticas.

Como siempre, Elena llevaba su libreta.

Como siempre, Matías llevaba su cámara.

—¿Te das cuenta? —dijo Elena mientras escribía.

—¿De qué?

—Que seguimos haciendo lo mismo que al principio.

—¿Viajar?

—Sí. Pero también guardar recuerdos.

Matías tomó una fotografía del momento.

—Porque algunas cosas nunca deberían cambiar.

Esa noche, mientras observaban la ciudad iluminada desde una terraza, Elena abrió su libreta azul.

En una página nueva escribió:

"Capítulo 25. El amor no es llegar a un destino final. Es encontrar a alguien con quien quieras descubrir todos los caminos."

Matías leyó la frase y sonrió.

—Creo que esa es mi favorita.

—¿Más que la historia de París?

—París fue el comienzo.

Tomó su mano.

—Pero esto es todo lo que viene después.

Elena apoyó la cabeza sobre su hombro.

El mundo seguía siendo enorme.

Todavía quedaban países por visitar, sueños por cumplir y miles de historias por escribir.

Pero ahora tenían algo más importante:

La certeza de que cada nuevo viaje sería una aventura compartida.

Porque algunas historias comienzan con una casualidad...

Y continúan porque dos personas deciden elegirse todos los días.

Continuará...




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