Después de varios viajes juntos, Elena y Matías regresaron a casa con una idea que no dejaba de crecer en sus mentes.
No era un nuevo destino.
No era otro boleto de avión.
Era algo mucho más grande.
Una mañana, mientras revisaban sus fotografías y escritos, Elena tuvo una idea.
—¿Y si hacemos algo con todo esto?
Matías levantó la vista de su cámara.
—¿Con nuestros recuerdos?
Ella asintió.
—Sí. Tenemos fotografías de lugares increíbles, pero también tenemos historias detrás de cada una.
Matías sonrió.
—Quieres crear un libro.
—Un libro diferente.
Elena tomó varias fotografías y las colocó sobre la mesa.
—Uno donde cada imagen tenga una historia. Que las personas no solo vean un lugar, sino que sientan lo que vivimos ahí.
Matías observó las imágenes.
París bajo la lluvia.
Roma de noche.
El jardín secreto.
La primera fotografía de Elena.
—Me encanta.
Durante los siguientes meses trabajaron juntos en el proyecto.
Matías seleccionaba las fotografías más especiales.
Elena escribía los relatos que acompañaban cada imagen.
A veces discutían sobre qué recuerdos incluir.
—Esta fotografía tiene que estar.
—Pero hay muchas mejores.
—No. Esta es importante.
—¿Por qué?
Matías señaló una imagen sencilla.
Era una foto de ambos caminando por una calle cualquiera.
—Porque ese día no estábamos visitando un monumento. Solo estábamos juntos.
Elena sonrió.
—Tienes razón.
El proyecto comenzó a llamar la atención.
La editorial de Elena mostró interés en publicarlo.
Una revista de viajes quiso conocer la historia detrás del libro.
Y poco a poco, aquel sueño que parecía imposible comenzó a hacerse realidad.
El título elegido fue:
"Más allá del destino"
Debajo aparecía una frase:
"Historias de dos personas que encontraron su lugar mientras recorrían el mundo."
El día de la presentación del libro, Elena y Matías regresaron a París.
No podía ser de otra manera.
La presentación se realizó cerca del río Sena, el mismo lugar donde años atrás habían prometido nunca olvidar aquella primera aventura.
Camille y Leo estaban allí.
—Creo que ya perdimos la cuenta de cuántos recuerdos hemos creado —dijo Camille.
—Pero nunca perderemos la cuenta de los importantes —respondió Elena.
Leo tomó una fotografía de los cuatro.
—Esta también irá al álbum.
Esa noche, Elena y Matías caminaron junto al río.
La ciudad estaba iluminada y tranquila.
—¿Te das cuenta de todo lo que pasó? —preguntó Elena.
—Sí.
—Una escala.
—Una conversación.
—Una aventura.
—Y una vida completa.
Ambos sonrieron.
Elena abrió su libreta azul, que seguía usando después de tantos años.
Escribió:
"Hay viajes que terminan cuando llegas a casa. Y hay viajes que se convierten en tu hogar."
Cerró la libreta.
Matías la miró.
—¿Nuevo capítulo?
—Nuevo capítulo.
Tomados de la mano continuaron caminando por París.
La ciudad donde todo empezó seguía siendo especial.
Pero ahora sabían algo:
No importaba cuántos países visitaran.
No importaba cuántas fotografías tomaran.
Su historia más importante siempre sería la que escribían juntos.
Continuará...