Escamas de plata

Veintiséis

Domador

Los días pasaron y el vinculo entre Derek y yo, se tornaba toxico, insoportable y absolutamente desesperante. El cambiaformas se escabullía dentro de mi cabeza cada dos segundos, sin dejarme la posibilidad de tomar mis propias decisiones.

Fergus nos traslado a una fortaleza muy diferente a la que me recibió por primera vez. Una estructura fortificada de mármol nos esperaba en medio de una espesura. A lo menos trecientos cambiaformas custodiaban el adarve y otros cientos se desplegaban dentro del castillo.

― ¿Es necesaria tanta seguridad? ―Le pregunto Archie cuando nos acercábamos a lo que parecía ser una amplia habitación.

― Con Fafkernin al asecho y ese humano extraño que no tengo idea de para quien trabaja, es absolutamente necesario tomar precauciones. El castillo de escaparate, no posee la suficiente seguridad para permitirles quedarse allí. ― En mi opinión la seguridad era excesiva, pero si el consideraba que era mejor prevenir los riesgos, entonces no me quedaba más remedio que resignarme.

Nos adentramos en una habitación sencilla pero extensa. Con cortinajes de encaje alrededor de una cama y un tocador un poco lujoso para el lugar. Los muros estaban tapizados de enredaderas y musgo.

― ¿Y esto? ― Pregunte sabiendo que no era nada normal que el lugar se viera así. Aquellos aposentos parecían completamente tomados por la naturaleza.

― Estan allí por un motivo. ― Me sonrió Fergus. ― Debes aprender a controlar el poder de la tierra, es el único sello que se a manifestado hasta ahora. Esta habitación es amplia para que practiques cuanto quieras. No te preocupes por romper algo, así como se dañe se repara.

― ¿Supongo que debo practicar también? ― Expreso Archie.

― Si ella lo aprende, entonces tú también lo harás. Así es como funciona el vinculo de hermandad entre los Jinn. Confió plenamente en tus capacidades sobrino, pero tu hermana necesita practicar, ya que su poder aun esta verde.

Archie y yo nos miramos solo para estallar en carcajadas.

― No veo lo gracioso. ― Expreso Fergus con incomodidad.

― Sonaste igual a mí. ― Le respondió mi hermano.

― Su mismo sermón. ¿Supongo que mamá también te dio algún dolor de cabeza en oportunidades?

― Lo sigue haciendo. ― Respondió Fergus contagiándose de nuestra diversión. ― De tal palo tal astilla. ― Puedes iniciar tu entrenamiento hoy, mientras Archie y yo llevamos al humano a la cumbre oscura para intentar domar un dragón.

― Ni sueñes que me perderé semejante experiencia. ― Le reclame.

― ¿Estas segura que quieres venir? No miento al decir que esto podría ser muy peligroso. ― Por más que lo pensaba Fergus cada vez se asemejaba más a Archie. Ya no solo era cosa física, también su petulancia y las infinitas ganas de implantar su autoridad, lo hacían merecedor de una medalla al mejor imitador.

― No podrás evitar que venga, si no la llevas contigo, te aseguro que encontrara la forma de seguirte.

Mire a mi hermano mostrándole la lengua ofendida por su comentario.

― Bien que venga, después de todo dudo que iguale la imprudencia de Lilian. ― Antes que lo olvide sobrino, tu habitación esta en el otro extremo del pasillo, estancia que compartirás con Visedra.

El rostro de mi hermano paso por todos los colores, antes de tornarse de un rojo brillante muy parecido al rosa.

Para su suerte la cambiaformas no se encontraba cerca, de haber sido así, Archie apenas hubiera podido con la vergüenza.

Desde hace algunos días Jan ya no se reunía con nosotros y tampoco parecía rondar las inmediaciones cercanas, primero creí que era cosa de días para que volviéramos a verlo, pero no fue así.

― ¿Dónde está Jan? ― Pregunte un tanto dubitativa.

Fergus nos miro a ambos como replanteándose una y otra vez el si debía responder o no.

― Recibimos informes de humanos heridos en la costa de Solaris, fue a cerciorarse de que dicha información fuera cierta. Jameson es el único de los cambiaformas que puede infiltrarse en el valle sin ser detectado.

Después de escucharlo, inmediatamente pensé en Abelia y el resto de los alféreces que dejamos atrás, antes de que culminaran su tercera prueba.

― Debemos ayudarles. ― Las palabras me salieron como vomito verbal.

― No ayudamos a los humanos, nadie en este reino confía en ellos. ― Su seriedad fue lo que aseguro su sinceridad.

― No todos son malos. ― Argumento Archie llegando rápidamente a la misma conclusión que yo.

― Prefiero omitir el riesgo. La única vez que confiamos en los humanos, ustedes ya saben lo que paso. No volveremos a cometer el mismo error.

Rodeábamos el castillo por un sendero turbulento, un largo y angosto atajo que nos guiaba a través de un oscuro bosque. A nuestra caminata se habían unido unos pocos cambiaformas y entre ellos la hembra atada a mi hermano. La fémina lo seguía tan de cerca que un poco más y le pasaba por encima.

El Cambiaformas que reconocí como Jared, esperaba nuestra llegada con un asustadizo Ford a su lado. El paisaje se amplio y los dragones poco a poco comenzaron a descender del cielo.




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