Escoba Por Escoba

CAPÍTULO 4

Oriana Wood
Camino enojada entre los pasillos; no quería entrar ya a clases, verles la cara a todos. Casi la mayoría de mis compañeros eran de Slytherin, así que mejor me voy al Jardín del Reloj a distraerme. Por casualidad, encuentro a Nicolás.
"Ya no quiero estar aquí."
Oriana, Oriana!—camina hacia mí con la mano alzada y yo bajo la cabeza, sabía por qué estaba aquí— ORIANA —dijo fuerte, haciendo que lo mirara. "Me dijeron que te enojaste en el Gran Salón. ¿Qué pasó?"
Suspiré de mala gana.
Ey—me toca el hombro— sabes que me puedes decir las cosas.
Me separo y busco un lugar cómodo donde sentarme; lo encuentro y él se sienta a mi lado.
—Me enoje porque tú sabes que este año se meten a estudiar Rose y Sirius— él asiente con la cabeza—. Y la profesora Minerva me llamó para que ayude a Rose en sus entrenamientos de Quidditch.
En ese momento, Nicolás pone una cara sorprendida y confusa.
—Rose quedó en la casa de Hufflepuff— iba a responder pero él interrumpe:
—¿Me estás diciendo que Rosa Weasley quedó en Hufflepuff?— Asiento muchas veces. Entiendo su reacción: la verdad, todos los Weasley van a Gryffindor, pero ella fue la "decepción". Pues Nicolás era de Gryffindor y sabía que él la quería conocer.
—Tranquilo, Sirius quedó en Gryffindor— al decir eso se tranquiliza. ¿Quién no le gustaría conocer a los hijos de los mejores magos de la historia? —Y ahí el bobo Dilan... Porque Dilan también estaba allí, ya que como Sirius quedó en Gryffindor, y él es el capitán de esa casa viene y dice que ¿por qué carajos Rose no podría entrenar? Y sé por qué lo dijo.— Me cruzo los brazos.
—¿Por qué?— dice Nicolás mirándome, y en ese momento solté una risa suave.
—Bueno, cuando me uní a Hogwarts, ¿sabes qué casa iba ganando en Quidditch?— Él intenta pensar.— En... Slytherin! —Le doy un zarpazo en la cabeza y él se queja.

— "Se nota que no pones atención a tus monitores de tu casa. Gryffindor iba ganando!" —dije como si fuera lo más obvio del mundo.— "Entonces, en ese momento yo todavía no estaba.

Todos se burlaban de mí porque quedé en Hufflepuff; todos esperaban que 'la gran heredera de Oliver Wood' fuera a Gryffindor como mis padres."
Miro al cielo que estaba poniendo gris.
—Todos me decían que traía mala suerte, pero fue peor en el Quidditch: el líder de Hufflepuff quitó el capitán que tenían y me puso a mí...— Nicolás está callado; la verdad, le llevo unos años, pero es un gran amigo. Me agarra el brazo.
—Con razón cuando te conocí hablaban mal de ti.—
Cierro los ojos con fuerza.
—Sí, todos no me hacían caso, así que jugábamos por la suerte y perdíamos, y me echaban la culpa.— Siento una gota en la nariz y abro los ojos.— Es mejor que ya entremos, también faltan unas horas para que yo valla al partido

Caminamos adentro y lo abracé. —Suerte, Ori—me dijo antes de separarse y le sonreí: —Gracias...—
Me fui a la cancha para alistarme. Ya lista, salí del camarín y me dirigí hacia mi equipo. Todos al verme me dieron espacio para hablar.
—¡Todos listos!—grité.
—¡Sí!—respondieron todos a una voz.
Miro otra vez al cielo: estaba empezando a llover. Volví la mirada a mis compañeros.
—Okey, quiero que sean rápidos, que pasen el maldito balón, y el que esté cansado, por el favor de Dios, se retira. Gryffindor nos tiene en la mira. Vamos a demostrarles otra vez que no solo tenemos caras bonitas... y lo más importante —sonreí levemente—¡diviértanse!—
Todos aplaudieron fuerte y gritaron con entusiasmo mientras agarraban sus escobas: —¡VAMOS! VAMOS! VAMOS!—
Subí a mi escoba para posicionarme en el lado izquierdo de la cancha. Frente a mí estaba Vanessa Spinnet, hija de Alicia Spinnet, quien era golpeadora. Yo era capitana y buscadora.
—¿Qué pasa, Oriana? ¿Miedo de perder?— escuché decir a Vanessa con una cara llena de alegría.
Me reí fuerte en su cara: —Claro que no, Vanessa. Estaba pensando cómo le vamos a ganar otra vez.—
En ese momento, su expresión de alegría desapareció. —¡Oh! Parece que quien tiene miedo de perder es alguien más...
Justo entonces comenzó el juego. Me moví rápido con mi escoba. Hiz Maltlock (Hufflepuff), buscador, agarró el balón y voló lo más alto posible, pero se lo tiró a Anthony (Hufflepuff), también buscadora, que estaba cerca del aro de Gryffindor. Ella lo agarró y anota. El guardián de Gryffindor no pudo detenerla.
—¡UN PUNTO PARA LA CASA DE HUFFLEPUFF!—dijo fuerte el presentador del partido.
Empezó a llover más fuerte. Sacaron el balón de nuevo: lo agarró José Ángel (Gryffindor), buscador, pero Carlos Baddock (Hufflepuff), golpeador, lo golpeó desde el lado izquierdo y recuperó el balón, tirándomelo a mí. En ese momento estaba casi a ras del suelo, pero noté que tres jugadores de Gryffindor estaban detrás mío. Miré por un costado y efectivamente—¡Mierda!
Alcé un poco la escoba, pero de repente varios de Gryffindor estaban a mi alrededor.
—¡Owww, parece que los leones están buscando a su presa!— escuché al presentador.
Busqué a mi equipo: todos intentaban llegar hasta mí, pero algunos jugadores de Gryffindor se los impedían. Había varios ya muy cerca, a punto de tirarme.
—¿Ahora quién tiene miedo?—escuché a Vanessa detrás mío.
Sin pensarlo dos veces, antes de que me empujaran, me lancé yo misma junto con el balón.
Cayendo, sintiendo el viento en mi cara, enseguida hice el chicleo para llamar a mi escoba. Esta vino hacia mí al instante: la agarré, me acomodé en ella con el balón y lo lancé al arco, logrando una anotación.



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En el texto hay: #hogwarst, #magiayfantasia

Editado: 30.03.2026

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