BIENVENIDO A MI REALIDAD. COMPARTAMOS JUNTOS
Pero te advierto: aquí no hay adornos. Aquí no hay “era una vez”. Aquí hay calle. Calle pura, calle que pega, calle que enseña sin pedir permiso.
Yo no escribo para que me tengas lástima. Escribo para el que ya pasó por ahí y no tiene palabras. Para el que mira el mundo sin cortinas y sin maquillaje.
Porque la calle es una universidad completa. Y graduarse ahí duele más que morir. Te enseña que el amigo te abraza hoy y te "apuñala" mañana. Te enseña que el alcohol es anestesia, que las drogas son escape, que la prostitución a veces es del alma, que el robo más duro es el que te haces a ti mismo.
No fue color de rosa. Fueron muchos años duros. Años donde entendí que sobrevivir en la calle es más que respirar. Es una novela que se escribe con hambre, con traición y con silencio en el pecho.
Si no pasas por la soledad, no terminas la escuela.
Y yo me gradué. Con cicatrices. Con verdad.
Ahora que entraste… agárrate duro. Porque aquí se sangra escribiendo.