Vivo entre preguntas que me ahogan.
Últimamente me descubro pensando que pasaría si un día no estuviera aquí. No quiero morir. Me asusta la forma que moriré, pero no me asusta saber que algún día pasará. Es extraño cómo el miedo y la eceptacion pueden vivir en el mismo pensamiento.
Vuelvo al inicio. Pienso. Pienso demasiado.
Todos los días.
Me siento como una silla en un salón vacío: está ahí, pero nadie la mira dos veces. Amigos que tienen personas más importantes. O tal vez miento. Tal vez exagero. Puedo estar rodeada de gente y aun así sentir un hueco inmenso en el pecho. Y odio esa sensación...aunque a veces parece lo único real.
Mentira tras mentira.
Las personas mienten sobre todo lo que son, sobre lo que sienten, sobre lo que prometen. Y yo también miento. Digo que estoy bien. Digo que no me importa. Digo que soy fuerte.
Quiero llorar, pero debo estar bien.
Quiero enojarme, pero "no es lo correcto".
Soy fuerte, pero debo parecer delicada.
Estoy cansada de existir bajo el juicio constante de la sociedad.
Aveces siento que todo lo que soy, lo que fui y lo que seré es una construcción frágil. ¿Es verdad? ¿Es mentira? Hace tanto que intento encajar que ya no sé quien soy sin expectativas ajenas.
Las lágrimas que nunca dejé caer ahora me persiguen en forma de pesadillas. Y el humo del cigarro vuelve como vieja costumbre que promete anestesia, aunque solo deje un vacío.
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