¿eso es amor?

CAPITULO 6

El inicio de la secundaria fue un tanto curiosa, ingresé a un instituto cercano a la primera primaria en la que estuve por lo que al ingresar me percaté de que algunos de los que estaban allí los conocí en primaria, fue curioso volver a verlos después de tanto tiempo, pero la amistad se había perdido, yo había cambiado, no era el mismo nerd que se fue, ya no era gordo, cambie mi forma de vestir, de hablar, de moverme, era otra persona totalmente, ninguno me reconoció o al menos ni siquiera me hablaron (me gusta pensar que no me recocieron) después de un largo rato me dijeron a qué salón tenía que ir y también me dijeron el nombre de mi profesor guía (en realidad no guiaba nada, solo no ponían durante dos lecciones en esa aula una vez a la semana donde el profesor contaba historias de su vida… bastante aburridas, no como esta que te estoy contando) iba en camino a mi aula, tenía que subir unas rampas en zigzag, tenían eso en lugar de gradas a pesar de que no había ningún discapacitado, en la última rampa estaban un grupo de mujeres a las que no les presté mayor atención y seguí con mi camino, una de ellas se me quedó mirando de arriba abajo, era de tez morena, usaba falda, era casi de mi tamaño, tenía el cabello largo lacio, pasé caminando al lado de ellas, ella empezó a caminar apurada para acercarse a mí, podía escuchar en tacón de sus zapatillas chocar en la cerámica se colocó a mi lado y me miró fijamente, yo la miré molesto

¿Fabián? ¿es usted? – yo intenté saber de dónde me podía conocer, pero no lo recordé

Emm…. Sí ¿y usted es? – pregunté dándome por vencido

Karen – dijo sonriente. – ¿no se acuerda de mí? – pensé en decirle “no me interesa ni siquiera saber recordarlo”

No, perdón – respondí

Estábamos en el mismo salón en primaria – me dijo como si tuviese que recordarla a ella

Sigo sin acordarme – dije ya rindiéndome y sabiendo que no la recordaría

Usted a mí me gustaba también a Alejandra – sentí que todo se detuvo por un instante, mi corazón se aceleró y todo se puso peor cuando vi que ella me señaló con la mano en dirección a donde estaba antes, entre las que estaban ahí estaba Alejandra y yo no me había percatado, mis piernas temblaron, no sabía que decir, solo me pude quedar observándola. – ¿ya se recordó de mí? – me preguntó una vez más – yo asentí con la cabeza, pero en realidad no sabía quién era ella, por mi cabeza solo pasaba el hecho de que yo le gustaba a Alejandra, nunca lo imaginé y aún después de tanto tiempo aún me temblaban las piernas con solo verla. – ¿en qué sección está?

En la 7 2, tengo que ir al aula B – dije de forma robótica mientras seguía mirando a Alejandra

A nosotras nos pusieron en la 7 – 3, vamos a estar en el aula D

Vamos Karen – gritó una de ellas

Nos vemos después, voy al salón – me dijo mientras alcanzaba a las demás

Yo me quedé ahí de pie varios segundos hasta que pude reaccionar, aún no podía creer que durante la primaria Alejandra me hubiese visto atractivo siquiera, pero así era y ahora era otra persona, talvez en esta ocasión podría tener algo con ella, incluso me permití fantasear un poco con la idea, por suerte una tal Karen me reconoció y parecía ser amiga de Alejandra, eso ya era algo muy bueno para apenas ser el primer día del curso.

Ingresé tarde al aula, pero al profesor no le importó, un calvo, regordete, pequeño, un poco jorobado, con gafas, un señor con un aspecto extraño

Pase adelante y tome asiento – me dijo con una voz aguda para su aspecto regordete

No dije nada y solo ingresé, me senté en una esquina y ahí me quedé completamente ido en mis pensamientos, Alejandra estaba cerca ¡ella estaba a un par de salones de distancia! No tenía idea de que aún me sentía así por ella, pero después de varios años y tantas cosas, aún ella me hacía temblar, no conocía a nadie de mi salón excepto por un par de mujeres, aunque creo que no me reconocieron (ahora que lo pienso sé que sí lo hacían, es decir, me reconoció una fulana que en mi vida había visto, era obvio que dos con las que estuve en el mismo salón durante tres años también lo harían, supongo la expresión que adquirió mi rostro después de los años no es muy amigable incluso para las personas que me conocieron) ese día era el más relajado y aburrido de todos, una hora cuarenta minutos donde el profesor nos explicaba el funcionamiento de la secundaria, las reglas, los cuidados que había que tener y una charla para motivarnos que no hacía más que hacernos perder el tiempo, el profesor nos dijo que nos podíamos marchar, yo salí buscando a Alejandra, pero no tuve éxito. Volví a casa y no me sacar a ella de la mente, sonriendo, tan tranquila, tal como era hacía ya 4 años desde la última ocasión en la que la vi, me costaba pensar en otra cosa que no fuese ella… excepto… sí, Natalia aún andaba en un rincón de mi mente, pero ya no la vería nunca más, así que tenía que ser “realista”, tenía que poner los pies en la tierra y centrarme en Alejandra.




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