¿eso es amor?

CAPITULO 10

El último año daba inicio, los últimos recuerdos de esa época tan extraña, las ultimas estupideces, el cierre de una nueva etapa… pero mentiría si dijera que pensé en eso en aquel entonces, en realidad pensé fue “por fin se termina esta mierda” claro no tendría que despertar temprano más, no más tarea, no más molestias… que idiota fui.

Ingresé desde el primer día junto con la mayoría, todos los del año anterior habíamos aprobado por lo que teníamos el mismo grupo, Marisol estaba de viaje con la familia por lo que iba a ingresar unos días después, en esos días de regreso a clases salí con Gabriel, Alejandra, Brandon, María y par más del salón a unas fiestas que hacían en la ciudad, en la feria habían juegos mecánicos, comidas, bares entre otras cosas, fiestas que hasta día de hoy se mantienen, ese día subí a uno de los juegos con Alejandra, solo podíamos subir de dos en dos, cuando bajamos teníamos que esperar a los demás

 - Después vamos a ese – me dijo Alejandra señalando un juego a nuestras espaldas

 - Sí – respondí sin ver

Me giré para ver de cual juego hablaba Alejandra, vi el juego y por alguna extraña razón giré mi cabeza hacia un lado, vi a Natalia ahí de pie haciendo fila para subir a un juego, estaba riendo con su cabello lacio, una blusa blanca, un pantalón negro y unas tenis blancas, estaba con un grupo de personas, pero mi mirada los ignoró a todos, solo la veía a ella sonriendo, cada vez que sonreía achinaba sus ojos color café, esos ojos que brillaban más de lo que recordaba, aunque parece ser un detalle del cual solo yo me percato, ella no me miró, pero no fue necesario, yo quedé petrificado, mi cuerpo tembló, solo la podía ver hasta que Alejandra me sacudió y me obligó a caminar

 - ¿Vio un fantasma? – preguntó con una sonrisa

Yo ni siquiera pude responder, solo la miré y busqué a Natalia con la mirada, pero se me había perdido, subimos al juego y todo el tiempo estuve en shock, no pude sacar esa imagen de mi cabeza (ni tampoco quería), bajamos del juego y aún estaba un poco en shock

 - ¿Está bien? – me preguntó Alejandra muy preocupada

 - Sí – alcancé a responder con mi voz cambiando entre grave y aguda

 - Eso es que ya le está cambiando la voz – dijo Brandon bromeando

 - Ya se está haciendo hombre – dijo María siguiendo la broma

 - Voy a ir por algo e beber – dije sin prestarle atención a sus bromas con mi voz aún como la de un puberto en pleno desarrollo

Fui al lugar donde estaban las comidas y me compré una gaseosa, me puse a caminar, no le presté atención a nada, solo pensaba en Natalia, tenía mis ojos abiertos y a pesar de eso v tenía esa imagen frente a mí como si tuviera los ojos cerrados, en la lejanía la vi, caminaba en dirección hacia mí con sus amigos, lo primero que busqué fue no estuviera caminando agarrada de la mano de ninguno y no lo hacía, se veía tan linda, tan ella, fui directo hacia ella, estaba temblando, mi corazón estaba latiendo con mucha fuerza, llevaba mucho de no sentirme así, sabía que mi voz estaba como la de un puberto

 - Hola – le dije engruesando mi voz para que no se notara lo demás

 - Hola – dijo sonriendo al reconocerme. – tanto tiempo sin vernos

 - Sí demasiado – nos dimos un beso en la mejilla y me quedé sin palabras… no sabía ni que decir

 - ¿Cómo te va? – por suerte ella me hizo conversación

 - Bien, ya estoy en el último año, ¿y a ti? De seguro que te va bien

 - Pues sí, ya estoy en mi último año también

 - Qué bueno, ojalá un día nos podamos reunir todos – no tengo idea de por qué dije eso

 - Sí, ojalá, ver cómo están todos y decir tonteras una tarde

 - Sí, hay que hacerlo

 - Bueno, lo dejo que si no me dejan sola – me dio un beso en la mejilla y se marchó

Quedé ahí de pie, nervioso, alegre, sorprendido, extrañado (citando a una amiga diría que “ella es demasiado para la vida”) me puse a caminar y después de un tiempo los demás me encontraron, ya habían empezado a tomar (para ser menores conseguían alcohol muy fácil y nunca supe cómo). En la segunda semana ingresó Marisol y durante todos esos días yo no pude sacar a Natalia de mi cabeza, me sentía mal por eso, como si de alguna manera fuese infiel, la pasaba bien con Marisol, me ayudaba a salir de ese pensamiento, de ese mundo, no llenaba mi vacío, pero lo hacía soportable, el campeonato inició y con ello los partidos de la selección, tres meses después inicio el campeonato del instituto, Marisol ganó una vez más y nosotros también, en la selección Marisol fue la goleadora del torneo y quedó como la mejor jugadora, por mi lado no logramos ganar, perdimos en semifinal y quedamos de tercer lugar, eso nos desilusionó mucho, pero con los exámenes finales tan cerca no teníamos tiempo de estar tristes, yo pasé estudiando con Marisol, cuando llegaron los exámenes finales tuve que copiar en matemáticas, por suerte copié “bien” porque lo pasé, al finalizar el año todos estábamos aprobados… o casi todos, los que no lo estaban aprobaron con unos cuantos proyectos; después de eso todo fue fiesta, pero entre más intentaba divertirme, más vacío me sentía, era algo muy extraño.




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