Esos gemelos son míos

Capítulo 1: INFIEL

Liv

Recordando aún nuestra pelea de ayer camino por el pasillo del hotel y subo al ascensor, ya olvidé por qué comenzamos a discutir, la verdad, nunca lo hacemos, pero todos tenemos un límite y no pude aguantar explotar debido a las ofensas de su familia hacia mí y de que él siempre se queda callado. Nuestro matrimonio llegó y a ambos nos convenía, ambas familias ganamos dinero con él, pero la pasión y el deseo siempre estuvieron ahí, podría decir que desde que nos conocimos nos amamos. Respiro hondo mirando los niveles que el ascensor va subiendo necesitando ya llegar a la planta en donde él tiene su apartamento de soltero, en donde ha pasado la noche. No es nuestra primera discusión y al final siempre lo acabamos resolviendo incluso antes de ir a dormir, excepto ayer que salió de la habitación con las llaves del auto, subió a este y según su hermano aquí pasó la noche.

—Respira Liv, respira —murmuro cerrando con fuerza los ojos sintiendo el aire pesado a mi alrededor y entonces cuando las puertas del ascensor se abren salgo por estas. Camino despacio, sin prisa alguna manteniendo los pies firmes mientras voy pensando en las palabras que diré, sí, quizás no debí decirle que todo era su culpa, que nunca me defendía de las palabras hirientes de su madre y que al final esta tenía razón al decir que era débil, sí, me pasé un poco también al decirle que nuestro matrimonio solo era un maldito matrimonio por conveniencia y que lo único que hacíamos bien era tener sexo.

Al llegar a la puerta de la habitación respiro hondo varias veces y entonces toco el timbre, sé que es temprano, pero no podía esperar a que llegara a casa y cuando siento el sonido de la puerta preparo mi mejor sonrisa, ¿el problema? Esta se borra al no verle a él, sino a la mujer que ha abierto con cara de haber estado durmiendo y que alza una ceja al verme, luego ella sonríe, sí, ella, la mujer a la que él llama amiga, la esposa que según su madre debió tener, esa maldita arpía por la que siempre he sentido celos y ahora está frente a mí, vistiendo su camisa arrugada mientras sonríe con petulancia.

—Leandro duerme —dice abriendo un poco más la puerta, lo primero que veo son las botellas que hay en el suelo que significan que bebió mucho, lo segundo que mis ojos observan son los preservativos usados que hay regados en el suelo dejando claro la noche de sexo y lo tercero que mi mirada encuentra es a Leandro, mi esposo desde hace dos años durmiendo boca abajo, completamente desnudo mientras una sabana cubre solo una pequeña parte de su cuerpo. —Aunque puedo llamarlo para ti —sonríe y miro sus ojos, solo doy un paso atrás, pero aunque quiero huir acabo chocando contra alguien y al girarme me encuentro cara a cara con el hermano de Leandro, uno al que apenas miro porque dándole un pequeño empujón comienzo a andar de forma rápida sintiendo las lágrimas que queman mi rostro.

Cuando la vista se me nubla por completo ya estoy dentro de mi auto y comienzo a conducir este sin saber a donde ir. Recuerdos inundan mi mente, esos en donde él decía te amo y compartíamos tiempo juntos, buenos recuerdos, pero si algo me queda claro de lo que acabo de ver es que todo eso no era real. Estoy segura de que ellos ya tenían algo, era su amiga, pero ¿qué amiga le envía mensajes de madrugada y él se esconde en el baño para responder estos? Decía que yo estaba loca, sí, claro. Mi risa sale acompañada de mis lágrimas y cuando el auto se queda sin combustible suspiro, no sé cuanto tiempo he conducido y miro por la ventanilla, seco mis lágrimas mirando el lugar que tengo ahí, cerca, un club y sin pensar en nada bajo del auto queriendo solo pagar con la misma moneda. El guardia de la entrada me mira raro y entro al lugar secando mis lágrimas, hay pocas personas dentro y supongo que es de noche que el lugar se ambienta así que voy hacia la barra.

—Quiero probarlo todo —señalo la estantería con las bebidas pensando en las palabras que Leandro solía decir de mí, decía que era demasiado aburrida por no ir a fiestas ni beber ni bailar. Sonrío cuando el chico deja el primer trago frente a mí y bebo este de golpe para entonces comenzar a toser como idiota llamando la atención de todos.

—¿Principiante? —un sujeto se sienta frente a mí y sonrío rodando los ojos tomando en mis manos el otro trago que han dejado.

—Podría decirse que quiero beber hoy —digo y ya siento mi lengua pesada, por dios, solo he bebido un trago, bueno, dos con este.

—Pareces haber llorado —el hombre acerca más su silla a la mía y sonrío. —¿Qué estúpido te hizo sentir mal? —muestro mi mano con la alianza y él ríe.

—Un estúpido —asiento sacándome la alianza y dejándola en la barra —y quiero beber.

—Pues yo te acompañaré —sonrío mirando sus ojos, es guapo, podría hacerlo con él aunque... respiro hondo, solo he estado con Leandro así que supongo que lo de aburrida me pega bien.

—Ya la chica tiene compañía —siento la voz gruesa a mi espalda y su perfume llega antes de que sus manos se posen en mis hombros haciéndome tensar. El hombre frente a mí aprieta los dientes, pero sin decir absolutamente nada como si conociera al hombre que tengo detrás rápidamente sale de la silla y se larga, yo lo sigo con la mirada hasta que siento la silla moverse y luego toma mi silla y la gira haciéndome quedar frente a unos ojos verdes que brillan mirándome.

—Liam —susurro mirando su intensa mirada y bebo el tercer trago que dejan frente a mí.

—Vas a acabar ebria —suelta sin mucho ánimo y rio aun mirando sus ojos.

—Tú lo sabías ¿verdad? —lo señalo con rabia tocando su pecho —sabías que estaría ahí con ella —sigo riendo —por eso me dijiste cuando pregunté e incluso te ofreciste a llevarme —Liam sigue callado.

—¿Por qué crees que lo sabía? —él acerca su rostro al mío —¿qué te hace pensar que quería que descubrieras la infidelidad de mi hermano? —sigo mirando sus ojos.

—Tu mirada —susurro —la forma en que siempre me has mirado y nunca me ha gustado —él sigue callado.




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