Liam
Salgo de la casa de los padres de Liv con dolor de cabeza, fui ahí como he ido cada día en estos meses buscando información sobre ella hasta que hoy, hoy por suerte escuché esa llamada. Subo a mi auto aun con la mente trabajando a mil y paso las manos con furia por mi rostro sin poder pensar con claridad, estos meses han sido un maldito infierno alejado de ella. Ella solo se fue y fue mi culpa, lo sé, no debí presionarla tanto, no debí hablarle como lo hice, vi el miedo en sus ojos y seguí y solo conseguí que huyera de mí, pero ya de nada vale lamentarse, ahora solo tengo que encontrarla como le prometí que haría aunque en estos meses no he logrado nada.
Entro al club que lleva cerrado desde que ella se fue y solo camino hacia la barra, el lugar está en silencio, parece más un funeral que un club y tomo asiento para pedir una bebida, una que al instante dejan frente a mí y bebo de golpe.
—Estás pensativo hermano —la voz de mi socio en el club, mi mejor amigo me hace mirar hacia él cuando toma asiento frente a mí —¿todo bien? —niego.
—Hoy la escuché —pongo el vaso en la barra y al segundo es llenado nuevamente —al menos un poco —sonrío, esa voz, esa voz estará en mi cabeza todo el tiempo ahora.
—Maldición Liam —mi amigo niega —olvídate de esa mujer por dios, han pasado meses hermano —me regaña como si yo fuera un crío —ella se fue porque no quiere saber sobre ti, hay muchas otras mujeres, incluso más hermosas que ella Liam —se pone de pie —¿cuánto tiempo llevas detrás de esa mujer? —abre sus brazos —Desde siempre, incluso dejaste tus malos negocios intentando ser mejor por ella y ella nunca lo notó.
—O quizás si —murmuro pensando en esa noche, esa única noche que fue mía de verdad, la sentí entre mis brazos, recuerdo cada una de sus palabras, cada uno de sus movimientos, su cuerpo sudado contra el mío me hace sonreír hipnotizado.
—Liam
—Está embarazada Santiago —suelto mirando sus ojos y él alza una ceja —esa mujer está embarazada
—Liam
—Tiene gemelos, escuché eso, y ambos son niños —sigo sonriendo —¿en serio crees que voy a dejar de buscarla? Aunque tenga que gastar todo mi dinero voy a volver con ella hermano.
—Liam —se acerca más a mí —ella se fue lejos para no volver, esos niños que dices que tiene podrían no ser tuyos y
—Escúchame bien —lo tomo de la nuca con rabia y lo acerco más a mi ganándome una mirada cargada de miedo porque él sabe de sobra de lo que soy capaz —para que no vuelvas a pecar Santiago, eres mi mejor amigo, pero te meteré un tiro si vuelves a repetir una frase como esa —mascullo —¿entiendes? —traga en seco —Esos gemelos son míos, míos, y voy a encontrar a esa mujer porque ella, ella también es mía —lo suelto con odio y solo me pongo de pie para salir de aquí.
Maldigo cuando la cortina de mi habitación es corrida y bufo abriendo los ojos solo para ver la imagen de mi padre frente a mí y este levanta las dos botellas que tomé ayer cuando llegué aquí.
—No sé que te pasa Liam, pero estos meses has estado irreconocible —dice dando un gruñido —hace dos años cuando volviste a la casa pensé que habías cambiado —sonrío mirándolo, solo volví a vivir a esta casa por ella, para estar cerca aunque fuera una tortura verla con otro pero debía cuidarla.
—Me iré padre —salgo de la cama —hoy mismo volveré a mi casa.
—Liam —masculla —¿Qué demonios te pasa? —sonrío sin poder hablar para no dañar la imagen que todos tienen de ella —Liam has dejado la empresa, hace mucho que no vas por esta haciéndonos perder millones y esa es la razón por la que decidí quitarte tu puesto, tu hermano va a tomar tu lugar —miro sus ojos colocándome la camisa y no finjo que eso me interesa.
—Haz lo que te dé la gana, soy el mayor, pero mi hermano siempre ha deseado ser el jefe de tus malditos negocios —lo veo tensarse.
—Liam.
—Nos vemos papá, tengo demasiadas cosas que atender —voy hacia la puerta y escuchando como maldice salgo de ahí solo para ver a mi hermano a unos metros que sonríe al verme.
—Felicidades —me detengo para mirar sus ojos —tendrás mi puesto en la empresa —él sigue sonriendo.
—Y solo es lo primero que hago contra ti Liam —masculla señalándome tocando mi pecho y miro su dedo dando un respiro hondo —si mi esposa me dejó fue por tu culpa y te dije que pagarías eso —masculla el imbécil y miro sus ojos. —Marisa me dijo que tú la habías buscado, tú la ayudaste a meterse en mi cama —me echo a reír con sus palabras.
—¿Vas a decir que también te ayudé a hacerle el amor? —él me toma de la camisa y debo aguantarme para no romper todos sus huesos.
—Eres un maldito y Liv tenía razón al decir que la mirabas con ganas infeliz —brama —¿en dónde está? ¿Lo sabes? —sonrío.
—Está aquí —toco su cabeza —y aquí —toco mi pecho encima de mi corazón y lo veo apretar los dientes —Quédate con la empresa de papá Leandro, eso poco me interesa, quédate con esta casa, con los bienes, el dinero y lo que quieras —me suelto de su agarre —yo ya conseguí todo lo que quería en esta vida —él aprieta sus puños.
—Pensé que éramos amigos —expresa cuando paso por su lado y me detengo —Liam.
—¿Hablas en serio? —miro sus ojos —Siempre has luchado por sacarme de la empresa de la familia Leandro, fingiendo ser el niño bueno, pero envidiando mis derechos por nacer primero —suspiro —Solo eres un ambicioso que fingió ser mi amigo para luego poder quitarme lo que era mío —sonrío —y de cierta forma, yo hice lo mismo —admito viéndolo apretar sus dientes y entonces solo me alejo. Leandro no me engaña y yo siempre he sido el malo, pero la diferencia es que a mí no me interesa fingir ser diferente. Salgo a la calle y respiro hondo, ahora solo debo encontrarla a ella, la única cosa que siempre le he envidiado a Leandro, pero aun teniendo el poder que tengo, sé que será difícil hallarla porque Liv es demasiado inteligente.
Cinco años, cinco años cuando pasas todo el tiempo buscando a alguien no es nada. En estos cinco años he estado al borde de la locura, viajando de país en país siempre que pensaba que la había encontrado solo para decepcionarme, nunca era ella, siempre alguien parecida y en estos cinco años he dormido poco, he comido por obligación y he vivido porque le hice una promesa y pienso cumplirla, pero en cinco años he perdido casi todo mi dinero buscándola, contratando a muchas personas para eso, llevé a la empresa familiar a la quiebra en esos primeros meses porque no pude pensar con claridad y mi hermano entonces tomó mi lugar feliz con eso, él sí ha podido recuperarse, si ha podido hacer su vida como si nada mientras yo he casi muerto buscándola, pero claro, él tiene lo que siempre ha querido, la empresa, yo, en cambio, no la tengo a ella. Cinco años que han parecido una eternidad mientras mis padres creen que me he vuelto loco, pero claro, nadie sabe la razón, nadie sospecha nada aunque he tenido ganas de gritarle al mundo que ella es mia y solo he callado por respeto a la mujer que solo conseguí tocar una noche y tocarla me convirtió en un maldito adicto a ella.